Coquimbo, costa de la Región IV de Chile

Lo prometido es deuda, hace una semana visité la Región IV. Ya había escrito sobre La Serena y me quedaba pendiente contar mi experiencia en Coquimbo y Andacollo.

El primer día vimos La Serena como conté en la entrada anterior, el sábado quisimos visitar Coquimbo. Nos levantamos temprano, servían el desayuno de 8:00 a 10:00, pero podría ser antes como unas canadienses que iban a hacer un tour a las cinco de la mañana, el hostel realiza diversas visitas guiadas. Tenían un autobús propio y otros medios de transporte, por ejemplo se podía ir a Isla Dama (reserva de pingüinos humboldt), rutas por el Valle de Elqui, tours gastronómicas (todos los destinos turísticos de la Región IV)… Como estaba contando, fuimos a desayunar a las ocho y ya estaba todo sobre la mesa, la dueña y otra empleada fueron muy amables. Nos sirvieron huevos revueltos recién hechos, pan tostado, fruta… Comimos todo lo que pudimos y fue sencillo porque todo era delicioso, teníamos que aprovecharnos de que estaba incluido en el precio. Después la señora nos entregó mapas de la ciudad y nos nombró un montón de lugares dignos de ser vistos, fue muy buena anfitriona. La pequeña confusión con la reserva es culpa de la otra encargada, la del albergue de la playa se preocupaba de los clientes y hablaba amablemente con todos (en inglés o español).

 

Desayuno del albergue: Tostadas, leche, cereales, huevos revueltos…

Después fuimos a Coquimbo, teníamos pensado visitar la ciudad durante toda el día pero al final vimos todo en una mañana. Tomamos una micro (autobús que realiza pequeños trayectos) en La Serena, cerca de nuestro albergue y costó 600 pesos (0,78 euros), en diez minutos habíamos llegado.

Preguntamos al conductor y una pasajera en qué parada podíamos bajarnos, nos dijeron que la mejor opción era cerca del puerto y desde ahí sería sencillo caminar hasta la Plaza de Armas. Estábamos algo confusos y siempre es preferible preguntar de nuevo, al bajar del autobús nos dirigimos a unos puestos que vendían artesanía y le preguntamos a la dependiente cuál era la dirección correcta. Fue muy amable y nos dijo que en esa plaza había un puesto de información turísticas, allí nos darían mapas y muchos más detalles sobre qué ver en Coquimbo.

 

Puerto de Coquimbo

Algo que todavía me sorprende de Chile es la cantidad de pelícanos que hay en los puertos, jamás los había visto en directo.

Pelícanos en el puerto

La Plaza de Armas estaba a poca distancia, encontramos perfectamente el puesto de información turística. Nos dieron mapas y todo tipo de folletos, además nos comentaron que estaban realizando actividades culturales gratuitas en el centro de la ciudad. Por ejemplo más tarde hubo una exhibición de bailes tradicionales (nos lo perdimos), danza clásica y de zumba.

Plaza de Armas

Al lado de la Plaza de Armas está El Domo, en el que se encuentran réplicas de los vestigios de la cultura de las Ánimas que vivieron en la región entre 900 a 1200 DC. Lástima que cuando fuimos estaba en reformas y no pudimos entrar.

El Domo

Iglesia de la Plaza de Armas

Después decidimos visitar el Fuerte de Coquimbo, fuimos caminando para ver el resto del pueblo. Nos encontramos con un centro cultural, una señora nos invitó a entrar y sin pagar nada vimos una exhibición de fotografías mapuches, la verdad es que me recordó un poco a la imagen más típica de Galicia. Los escenarios eran rurales, realizaban trabajos tradicionales, eran familias extensas… Tal y como era mi tierra hace una décadas y en algunas zonas se mantiene esa esencia. En otra sala había cuadros inspirados en la villa, casi todos representaban el mar. Contaban con un teatro cuya capacidad era de trescientas personas, dijo que en esa semana habría varias funciones gratuitas.

Mapuches

Exposición de arte

Cuadros representando Coquimbo

Pasamos por el barrio inglés que constituye la arquitectura tradicional de Coquimbo desde el siglo XIX y XX. En esta zona se encuentran bares, teatros, bibliotecas y actuaciones con música en vivo.

Barrio inglés

Mereció la pena caminar hasta el Fuerte de Coquimbo, tardaríamos media hora en llegar pero también se puede ir en micro o en los colectivos número diez. Había unas vistas preciosas, en un día despejado se podía ver toda la bahía, y la entrada era gratuita.

Fuerte de Coquimbo

Fuerte de Coquimbo

Fuerte de Coquimbo

Fuerte de Coquimbo

La siguiente parada era la Cruz del III milenio y decidimos tomar un colectivo que nos cobró 1.000 pesos. En diez minutos llegamos a nuestro destino, medía 93 metros, cuenta con una capilla, un museo, galería fotográfica, plaza cultural y un mirador en el que se puede ver toda la ciudad. Fue inaugurada por el papa Juan Pablo II. Tuvimos mala suerte de que estuviese muy nublado ese día, por lo que no subimos a la cruz que costaba 2.000 pesos.

Cruz del III Milenio

Capilla de la Cruz del III Milenio

Bajamos el cerro por las famosas escaleras en zig zag, nos dirigimos al empalme de Coquimbo que es una réplica de la antigua estación de ferrocarriles que funcionaba en la década de los cuarenta y los cincuenta.

Bajando el cerro

Lo último que nos quedaba por visitar era la mezquita, la cual se ve desde toda la ciudad. Es una réplica de la Mezquita Kutubia de Marrakech Marrueco, la entrada es gratuita pero cuando fuimos ya había cerrado.

La mezquita

Todavía era temprano y ya habíamos visto la ciudad, pensamos a dónde podíamos ir por la tarde. Consultamos una guía turística de Chile que compré en España, por casualidad apareció la página en la que describía un pequeño pueblo minero llamada Andacollo.

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