Día 20: Pelotas (Río Grande)

Llevaba 20 días alejada de Viña del Mar (Chile) -Nos separaban 2.330 Kilómetros-, más de dos semanas cargando con mi mochila y contaba con toda la energía del mundo para proseguir con mi viaje. El nueve de enero tomé en Chuy (Uruguay) el autobús que me llevaría a la ciudad de Pelotas. A los quince minutos de subir ya estábamos en la aduana, casi pisando suelo brasileño. Llovía mucho, así que el conductor nos pidió la documentación y sólo bajó él, se mojó durante 20 minutos hasta que le hicieron caso. A ver quién hace eso; en España seguro que esperarías el doble de tiempo y un burócrata se reiría de ti. Pues así de fácil ya tenía otro sello en el pasaporte. Pero nunca llegué a tener el sello de salida de Uruguay. Bueno, estaba en el país de la samba.

No pude evitar hacer el chiste fácil

Llegué un día antes de lo previsto a Brasil, así que dormí en un hostel que busqué al llegar a la terminal de Pelotas. Fue caro, 15 euros; pero era nuevo, la atención fue excelente, podíamos tomar toda la comida que quisiésemos y no había casi nadie hospedado. En esa ocasión compartí habitación con dos chicas de Letonia; sí, estaba a tropecientos kilómetros de Europa y fue a encontrarme con dos de un país que nosotros ignoramos completamente. No sé qué rayos hay en esas tierras.

Al día siguiente, la Couchsurfing brasileña me fue a buscar, sería mi mejor experiencia couchsurfing, puedes leer la entrada en el siguiente enlace: Mi mejor experiencia en couchsurfing. Era una joven enfermera, simpática, con una sonrisa permanente en la cara y agradecí que me educasen en dos idiomas porque comprendía perfectamente el portugués.

Me llevó a comer a un restaurante cerca a su casa, comí arroz con frango (Pollo) y sabía a gloria ya que estaba muerta de hambre. No me dejó pagar. Hablamos mucho como si nos conociésemos desde siempre y pude recordar mis conocimientos de portugués. Después me mostró la ciudad, me invitó a unos trozos deliciosos de tarta, tomamos muchas fotografías y me contaba detalles de todos los lugares que visitábamos. Ella había nacido en la frontera con Uruguay pero se mudó cuando empezó la Universidad que por cierto estudiaba y trabajaba al mismo tiempo para poder costeárselo. Me contó que era muy común en Brasil, no todos los estudiantes provienen de familias pudientes y el sistema de becas funciona horrible y es prácticamente inexistente, hay muchísima desigualdad.

Me presentó a su encantadora familia, cocinaron comidas típicas de la zona y yo les improvisé una tortilla española; me lo pasé genial con ellos. Eran de esa clase de personas que te inspiran confianza a los cinco minutos de haberlos conocido. Sus padres estaban muy contentos de conocer a una europea, nunca habían hablado con una española. Su hermana me contó que una de sus mejores amigas del instituto ahora estaba en Europa, se había casado con un portugués. Uno de esos días me llevaron hasta la playa, a diferencia que en Galicia el agua aquí estaba caliente y no había excusas para no bañarse. Y para no variar, tomar un mate era obligatorio. Me seguía llamando la atención que el mate fuese común en toda Latinoamérica, al menos los países donde había estado.

Intentando no quemar cocinas ajenas…

¡Qué aproveche!

La vida del estudiante es muy dura…

Llegó el día de la despedida. Me dio pena despedirme, de hecho casi lloro, pero mi aventura continuaba. De la noche a la mañana era otro miembro más de su familia, sentí su cariño y de verdad que me parecieron unas hermosas personas. Humildes pero con una gran generosidad. En muchas cosas no nos parecíamos, por ejemplo ellos era católicos, sin embargo no me juzgaron por ser atea. En definitiva, tenían una gran calidad humana. Incluso me emocionó la referencia que me dejó en mi perfil de Couchsurfing.

Selfie sin toro (Una larga historia). ¡Gracias por todo familia!

¡Muchas gracias por todo Cibele!

Cibele es una de esas personas que siempre recordaré, un gran recuerdo de Brasil. Conocerla fue un gran empujón para conocer más a las personas locales, perder esa vergüenza absurda y animarme a iniciar conversaciones; desde pedir la hora a hablar sobre la historia de Brasil. Latinoamérica me estaba cambiando…

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