Día 58: Mi llegada a Perú. Puno.

Mapa de Perú

Volvamos a mi viaje por Latinoamérica. Llevaba casi dos meses de ruta, seis países visitados y ahora estaba en Perú.   Cuando llegué a Puno lo primero fue dar señales de vida a mi familia y amigos. La forma más sencilla de hacerlo era escribir algo en mi Facebook:

Día 58: Hace dos días que he llegado a Perú, después de pasar el peor control migratorio hasta la fecha. Bajamos del autobús que venía de Copacabana (Bolivia) con destino Puno (Perú), teníamos que hacer los mismos trámites burocráticos de siempre. Hice la fila y el señor que me atendió dijo que estaba todo en orden, entonces abrí mi mochila para guardar el pasaporte y vieron mi réflex.

Un señor me llevó a una mesa apartada, me dijo que el papel de entrada en Bolivia no servía porque estaba roto (Hace cinco minutos valía) y no podría pasar por el escáner, ni ordenadores tenían. En resumen, no podría ni entrar en Perú ni salir de Bolivia, quedaría en la frontera para la eternidad.

Pregunté de la forma más amable posible qué debía hacer y me contestó: ”Todo es negociable” -Traduciendo: O das plata, la réflex o pagas en especias-. No había cajeros, no tenía cobertura, viajaba sola, no había internet, no tenía euros para cambiar… Cuando ya me estaba poniendo nerviosa un americano pagó 20 dólares, me ayudó porque me había visto leyendo ”Yo soy Malala” (Irónico, ya que critica a EEUU), y me dejaron en paz.

PD: Soy residente en Chile, puedo entrar en los países que forman Mercosur cuando me dé la gana… definitivamente en Bolivia con dinero todo se soluciona.

Bueno nos vamos a Cuzco!!!

Después de ese imprevisto en la aduana, el peor control que he pasado en toda Latinoamérica llegué a Puno. Era por la noche, estaba cansada y llovía mucho. Busqué un alojamiento, porque ya no había autobuses para Cuzco a esa hora. Saqué dinero en un banco muy apartado y me empapé. Al final encontré un hostal por menos de diez euros, estaba muy mojada y sentía que tenía fiebre. Efectivamente estaba enferma, tomé algunos medicamentos que me quedaban de cuando me sentí mal en Potosí. Necesitaba descansar y calor, puse toda la ropa que tenía sobre la cama. La mayor parte del día siguiente lo pasé en la cama, viendo la televisión y solo salí para comprar comida. Me encontraba realmente mal: fiebre, ganas de vomitar, dolor de estómago… Necesitaba curarme para continuar el viaje.

Creo que estuve así dos días y en cuanto me sentí mejor me fui directamente para Cuzco; no aproveché nada Puno y se podía ver otra parte del Titicaca pero mi tiempo se terminaba y debía continuar el viaje.

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