Día 5. Ribadiso – Pedrouzo

Estábamos a un día de terminar la ruta del Camino de Santiago que nos habíamos planteado, empezando en Sarria (Lugo).

Ruta: Sarria (Lugo) – Santiago de Compostela

Día 1. Llegada a Sarria (Lugo)

Día 2. Sarria – Portomarín

Día 3. Portomarín – Palas de Rei

Día 4. Palas de Rei – Arzúa

Día 5. 29 de agosto del 2015.

Ese día costó despertarse, odio madrugar. La noche anterior unos chicos animaban la cena, estaban tomando una botella de licor café, bailando y hablando con todos. Pues allí estaban, como una rosa y preparados para seguir, increíble. A las 8:10 salimos nosotras, compramos agua en un bar y quedé fuera con la mochila de Belén y acompañada por un perro al que le di parte de mi desayuno. Era más educado que otros muchos humanos.

Mi amigo

Los primeros kilómetros estuvieron marcados por la niebla, muy característica de Galicia y la verdad que echaba de menos esas mañanas. Llegamos a Arzúa, famosa por su queso, pero no paramos. Nos metimos en el monte y hubo un momento en el que perdí a Belén, yo caminaba más rápido. Esperé por ella un par de kilómetros adelante.

La gente que iba en bicicleta no siempre amable, pocas avisaban de su paso o lo hacían cuando casi te habían dado con una rueda. Además deben decir si van por la izquierda o la derecha, no tengo ojos en mi espalda ni soy adivina. Resulta bastante peligroso y pocos piden disculpas. Sin embargo una nos vio tocándonos una pierna mientras caminábamos y nos preguntó si necesitábamos ayuda, esa es la actitud para hacer el camino no ser un cretino.

Paramos un rato en una fuente, fue maravilloso quitar la mochila cinco minutos, pero debíamos seguir hasta Pedrouzo sin caer en la tentación de entrar en el albergue que estaba a 50 metros de ahí. Cuando llegamos no lo podíamos creer, solo faltaba un día para terminar este pequeño viaje. El albergue de Pedrouzo era el peor, no había agua caliente y estaba sucio, pero debido al cansancio nos daba exactamente igual. Debo admitir que fue graciosa la escena de una gallega y una risa, hablando inglés las dos, mientras decíamos groserías porque el agua de la ducha estaba fría y buscábamos valor para ponernos debajo.

En ese albergue había mucha gente, se notaba que era municipal y solo faltaban 20 km para llegar a Santiago. Ayudamos a un inglés que necesitaba un traductor, quería saber si había taquillas con llave y charlamos un rato con él. Otra cosa llamativa que me pasó es que vi a un tipo colgando la ropa, llevaba puesta una camiseta reivindicativa a favor del pueblo Mapuche. Tenía que ser chileno, entonces le hablé y me dijo que era de Temuco pero vivía en Alemania desde hacía diez años. Me gustó poder decir que había pasado un gran año en su país de origen, además de gustarme su polera como dicen ellos.

Mis pies solo sufrirían otro día más.

Día 6: Pedrouzo – Santiago de Compostela

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