Mi primera vez…

Sé que algunos abrieron este enlace teniendo la esperanza de que hablase de mi primera vez, mal pensados, no tengo la intención de escribir acerca de ese catastrófico momento de mi vida. Pero que no te mientan y no lo niegues, a todos nos fue horrible. Bueno, pues esta entrada va de la primera vez que nos pusimos una mochila a la espalda. Esa primera experiencia como mochilero y como estaba harta de hablar de mí, de mí, de mí y de mí; he hecho algunas pequeñas entrevistas a gente con la misma pasión: ¿Cuál fue tu primer viaje mochilero?.

El objetivo es meter a más gente en el vicio de viajar sin rumbo y con una mochila.

Por supuesto, haciendo honor al egocentrismo, a continuación puedes leer mi primera experiencia como mochilera:

  • ¿A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilera?

No sé exactamente si definirlo como mochilera, pero si tengo en cuenta que me fui sola y sin saber qué me deparaba mi destino, entonces: Londres. Me habían concedido una beca para estudiar inglés en una academia y pasé allí parte del verano. Era muy joven y en aquel momento me pareció toda una aventura, pasé de utilizar una agencia o juntarme con españoles. Compartía habitación con una chica de la India, nos hicimos muy amigas, y después con una de Mali. Por supuesto, el motivo de ese viaje era académico pero aproveché para conocer un trocito de Reino Unido.

Julio 2011. 16 años, Londres.
 Mi segundo viaje como mochilera, más cercana a la definición como tal.  Podría ser la vez en la que me fui a Mallorca con una mochila media vacía. Estaba en primero de carrera en Madrid y mi novio de aquel entonces se había graduado (Me quitaba 5 años), entonces pensé en un buen regalo. Le escribí una nota: ´´Yo no regalo cosas materiales, regalo historias´´. En el mismo sobre había dos boletos de avión de Ryanair cuyo destino era Mallorca. Estaban de oferta, pero ninguno teníamos dinero. Vimos la ciudad, compartimos en pareja, dormimos en un cajero automático con una batamanta, comimos dos kilos de naranjas, solo teníamos una muda… Al día siguiente nos fuimos al norte de la isla, Alcudia, que es básicamente un trozo de Alemania en Mallorca. Ese día hicimos un despliegue de medios y pagamos una habitación, creo que fueron 20 euros en total. Tan sólo fue un fin de semana, pero fue una pequeña experiencia mochilera porque el dinero no fue un impedimento para crear un gran recuerdo.

Con el mismo chico me fui en el verano del 2013 a hacer el Camino de Santiago desde Irún (País Vasco). Llevaba un par de mudas de ropa, mucha energía e ilusión. Ninguno había hecho antes esa ruta, suponía poco dinero y sería una bonita experiencia. Merece mucho la pena, los albergues eran gratuitos en aquel momento y el ejercicio siempre viene bien. Volví a hacer otra ruta del Camino de Santiago en agosto del 2015, desde Sarria (Lugo), acompañada por una amiga: Ruta: Sarria (Lugo) – Santiago de Compostela.

El primer viaje de mi mochila de Decathlon
Bilbao

Pero sin ninguna duda, el destino de mi primer viaje como mochilera fue Latinoamérica: Latinoamérica con una mochila.  Estaba indecisa y no tenía idea de por dónde empezar. No conocía el continente y toda mi familia y amigos dijeron que estaba loca, que debía ir acompañada o que era muy joven. Estoy orgullosa de haber ignorado todos esos malos consejos, porque fue genial. Acababa de quedar soltera, creo que no tengo demasiada suerte con los hombres, necesitaba tiempo para pensar y motivación. Estaba en Chile, tenía 20 años, ganas de hacer cosas y no me daba miedo la soledad. Me lancé a la aventura y compré un pasaje para ir a Mendoza (Argentina), sin saber qué día volvería o qué ruta seguir, tan solo quería ir a donde me llevasen mis pies. Visité Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Chile.

Salar de Uyuni
  • ¿Cuántos años tenías en tu primer viaje como mochilero?

Si considero que ir a Londres fue un viaje de mochilera, pues tenía 16 años, allí cumplí los 17 y mi madre me regaló la entrada de un concierto de Judas Priest y Slash. (Julio del 2011).

Mi viaje a Mallorca lo hice cuando tenía 18 años (Febrero del 2012).

Mis 18 años. Primer año de carrera, la sociología ha acabado conmigo. Qué cara de pendeja tenía!

Mi primer Camino de Santiago desde Irún fue a los 19 años (Julio del 2013).

Mi gran viaje sola por Latinoamérica fue a los 20 años (Diciembre del 2014 – Marzo 2015).

  • ¿Fuiste solo o acompañado?

A Londres fui sola, el año anterior había estado ahí gracias a una excursión del colegio. Estaba muerta de miedo, no controlaba el idioma, estaba harta de hablar siempre con la misma gente de mi instituto, no conocía casi la ciudad…  Fue una buena decisión, cambié mucho en poco tiempo y comencé a darme cuenta de lo mucho que me falta por conocer. El mundo es muy grande y me faltará tiempo para patearlo.

A Mallorca e Irún fui con el novio que tenía.

Y a Latinoamérica fui sola, pero jamás me sentí sola. Encontré a gente maravillosa por el camino, tengo grandes anécdotas, varias lecciones aprendidas y era algo que en ese momento necesitaba. Creo que todos deberíamos pasar varios meses viajando, solos y disfrutar del lugar alguna vez en la vida.

  • ¿Qué te dijeron la primera vez que te fuiste de viaje como mochilero?

Mi familia cuando me fui a Londres a estudiar inglés me animó, sabían que sería una gran experiencia aunque obvio estaban preocupados. Necesité que mi madre me firmase unos permisos por ser menor de edad, pero me apoyó en todo.

Cuando decidí conocer Latinoamérica me llamaron loca. Porque ya no estaba en Europa, era mucho más tiempo y no tenía una ruta planificada. Mi familia y amigos temían que me pasase algo malo, pero respetaron mi decisión y me animaron a seguir adelante. Todavía no se creen que haya estado en todos esos lugares, la verdad es que a veces a mí me cuesta pensarlo y darme cuenta de que fue real. De lo único que me arrepiento es de no haberme organizado mejor para terminar mi viaje en Ecuador y no Perú, pero para una novata no está nada mal.

  • ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?

En primer lugar lamenté todos los kilos que llevaba en mi mochila, la verdad es que llevaba muchas cosas inútiles y que no me hicieron más feliz. Jamás había reflexionado acerca de los muchos trastos que tenemos en nuestra casa, solo necesitaba un par de mudas, una campera y unas botas de senderismo. Todo lo demás está sobrevalorado.

También aprendí a disfrutar la soledad y pasarlo tan bien como estando acompañado. Viajar sola me permitió relacionarme con otras personas, los propios del lugar y no turistas, aprendí tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. Me asombra pensar todo lo que hice en esos tres meses pateando Latinoamérica.

Otra cosa que me llamó mucho la atención es el cariño y cercanía con la que te trata la gente de esa parte del mundo. Pasé mis primeras navidades sola, con una familia de argentinos que sentí como propia. Hice couchsurfing, forjé amistades que continúan en la distancia y me mostraron lugares realmente hermosos. Echo de menos esa facilidad de trato, en el fondo soy tímida y agradecía esa honestidad y hospitalidad. La gente de allí puede que tenga menos que en Europa, pero hay cosas más importante que lo material.

Dedicado a las mujeres que ponen una mochila a la espalda: Mujeres mochileras, mi experiencia en Latinoamérica.

  • ¿Recuerdas alguna anécdota graciosa?

De mi viaje por Latinoamérica recuerdo muchas, algunas incluso las típicas que no le contarías a tu madre a la hora de la sobremesa. Me viene a la cabeza la vez que tuve que regresar a Asunción (Día 38: Llegada a Paraguay. Asunción.) desde Corrientes en menos de 24 horas porque se me había olvidado el cargador de la cámara en la casa de un couchsurfing. En la aduana pensaron que estaba pasando droga y me hicieron muchas preguntas. Luis, mi couchsurfing, y yo no parábamos de reírnos después.

Otra fue en la frontera de Bolivia a Perú (Día 58: Mi llegada a Perú. Puno.), cuando un americano tuvo que sobornar al guardia para que me dejase tranquila. Por supuesto ahora me hace gracia, en ese momento pensé que me moría.

En San Luis, en Merlo (Día 7: Merlo y Villa Elena (San Luis)), estaba con un amigo en la sierra. Yo creía que íbamos a acampar y que no supondría tanto esfuerzo llegar a una cascada de la que me había hablado. Terminó llevando él mi mochila después de caerme en medio de unas zarzas. Lo peor es que Yasín, mi amigo argentino, no podía bajar a donde estaba yo y sacarme del medio de las zarzas porque le daba la risa. Sí, perdí el equilibrio por culpa de la mochila y me caí dos metros por un barranco. Benditas zarzas. La gente pensaría que me pegaron unos choros argentinos.

  • ¿A qué otros lugares has viajado como mochilera?

Después de mi viaje por Latinoamérica regresé a Chile, debía hacer el segundo semestre de la universidad y en abril me escapé a Bariloche (Argentina).

También se me ocurre nombrar que cuando volví a España, en agosto me fui a Portugal con una de las mejores compañías: mi madre. Estuvimos en O Porto y Lisboa, con un reducido presupuesto y muchas ganas de conocer.

Cumplí un sueño en el mes de septiembre, me fui a Marruecos y sola: Marruecos, mi primer contacto con África. Mi familia me toma directamente por una chalada y una temeraria, fue maravilloso y espero poder escribir una entrada sobre mi primera aventura por el continente africano.

Y finalmente, hace unas semanas regresé de un viaje por Europa del Este (Rumanía, Moldavia y Transnistria) y el Mediterráneo (Italia y Grecia). De nuevo, sola.

  • ¿Cuál será tu próximo destino?

Hay tantos lugares que quiero conocer… pero me gustaría visitar Europa. Realmente ahora conozco más de fuera que de aquí, lo cual es contradictorio. Por ejemplo nunca he estado en Francia o Países Bajos, cuando está al lado… es para matarme.

Por otra parte no descarto en un futuro, espero que no muy lejano, hacer un gran viaje desde Colombia hasta México. Sé que lo haré, solo necesito algo de dinero para no morir de hambre en el intento.

Otro sueño por cumplir es: India. Y no se van a quedar en simples intenciones.

Tal y como podéis haber visto, no hay fórmulas mágicas. No me gusta que me idealicen, que me tomen por una especie de heroína cuando yo también tuve y sigo teniendo dudas. Ser mujer y viajar no puede ser una contradicción, nadie tiene el monopolio sobre el término mochilero. A mí me gusta viajar con la mochila porque significa que voy sin horarios, sin planes, sin rutinas… puedo estar más tiempo en un lugar que me gusta o simplemente guardar las cuatro cosas que tenga e irme a otra parte. Y para qué engañarnos, no tengo dinero. Además me interesa viajar para conocer a la gente local, mezclarme con sus costumbres y sorprenderme de los detalles más absurdos. Al estar sola, nunca estás sola, se acercarán a ti y casi nunca para malas intenciones y lo sigo por experiencia propia. Por lo cual, si eres una mujer que está pensando en viajar… ánimo, te animo desde ya a dar el paso. Si yo lo he hecho, tú también puedes.

¿Quieres leer más historias de otros mochileros? 

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