Bran, el Castillo de Drácula

Cuando salí de mi hostel en Bucarest, me fui caminando hasta la estación de trenes porque no quería gastar más dinero en el metro. Tardé casi una hora y compré el primer billete que salía para Brasov, dos horas de viaje y 24 lei. El tren tenía enchufes y espacio suficiente como para estirar mis piernas. No me parecía de buena educación descalzarme y no lo hice hasta que pregunté si podía hacerlo, todos me respondieron con una sonrisa. Al principio lo que veía a través de la ventanilla no me gustaba demasiado, campos llanos y fábricas, pero después comenzó lo verde y atravesamos montañas. Aquello sí era bonito, e incluso me recordó a Galicia porque se podían ver vacas, rebaños de ovejas y poblaciones rurales.

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En el tren…

Llegué a las tres de la tarde más o menos, en la estación me conecté a la wifi y hablé con mi couchsurfing, quien llegaría a casa a las 19:30 (llegó una hora y media tarde). Tenía su dirección así que primero vería la ciudad y después caminaría hasta su casa. Mi mochila no era muy pesada pero es incómodo tenerla pegada a tu espalda durante todo el día, sinceramente tenía ganas de dejarla en alguna parte y darme una buena ducha. Vi un poco de Brasov y gracias a un mapa llegué a la casa de Dragos, mi couchsurfing rumano. Como ya he dicho, estuve una hora y media esperando en un portal sin tener claro si aparecería o no mi couchsurfing, pero a la hora conseguí una wifi en medio de la calle (cerca de la casa) y me dijo que en cinco minutos llegaba.

Cuando llegó el tipo me quitaba como dos cabezas y no soy pequeña porque mido 1,72. Me duché, me indicó que dormiría en el sofá del salón (era un dúplex) y cenamos juntos. Hablamos un poco de todo y él fue simpático conmigo. Me fui a dormir y al día siguiente me desperté temprano para caminar hasta la estación de autobuses donde tomaría uno hasta Bran, una hora de trayecto y 7 lei. La otra opción para ir es pagar un tour a un precio desorbitado que no estaba dispuesta a pagar.

Esperé casi una hora en una estación de autobuses de lo más austera, mientras estaba en un banco se me acercaron a mí varios niños pidiendo una limosna. Me da mucha rabia que utilicen a menores para esos fines, para que después manos adultas manejen el dinero. Ellos deberían estar en el colegio, no esperando la caridad de la gente. El autobús llegó puntual, la estética me recordó un poco a los de Bolivia, yo me adapto a todo y quiero utilizar el transporte que emplean todos los días el resto de mortales, no me interesa quedarme con la frivolidad de lo turístico.

Al llegar debo admitir que el Castillo de Bran fue un poco decepcionante. Sabía que era famoso y estaría lleno de turistas, pero estaba completamente prostituido. Miles de tiendas de suveniurs, palos selfies por doquier y personas ansiosas por ´´sacarse la foto´´. Intenté darle la vuelta y pensar que ese ambiente no le quitaba importancia o belleza al castillo en el que supuestamente se inspiró el autor del Conde de Drácula. Estaba en medio de Transilvania, sin hablar ni una palabra de rumano y a miles de kilómetros de mi casa.

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Comencé a hacer una larga fila, era sábado, y me mezclé con familias, algún mochilero y turistas. Me di cuenta de que no llevaba tanto dinero encima, 20 lei, y no aceptaban euros. Le pedí a una pareja que me reservase el sitio y que tardaba solo cinco minutos, me dijeron que fuese a sacar dinero tranquila. Cuando volvía, patosa como soy, me hice la zancadilla a mí misma y me caí al suelo. El resultado fue: abrirme la muñeca izquierda, romper mis gafas de sol y muchas personas mirándome. Un hombre me levantó del suelo y me preguntó si estaba bien, se lo agradecí y lo primero que hice fue abrir la mochila y comprobar que la réflex funcionaba. Tuve suerte y me reí, no me iba a enfadar ni nada parecido. Solo necesitaba algo con lo que secarme la sangre de las piernas y vendar la muñeca. Igualmente iba a entrar en el Castillo de Bran y continuar el viaje, aunque mi muñeca estuviese lastimada, fue una simple herida de guerra.

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El Castillo es bonito pero con esa saturación de personas ha perdido parte de su encanto. Sin embargo, disfruté de la visita e intenté amortizar mis 20 lei y haberme lesionado la muñeca. Era imposible sacar buenas fotos, pero lo intenté esquivando todas las cabezas posibles. Fue agobiante sentir los empujones de todo el mundo y que algunas personas se molestasen si pasabas justo cuando estaban sacando una selfie. Al salir me desvié del camino que llevaba a la salida, atravesé el jardín y por fin estuve sola. Pude disfrutar de la fachada del castillo, sacar algunas fotos y sí, unas selfies. El edificio yace sobre una gran roca, le da un aspecto de cualquier castillo de cuento y en especial te hace recordar las historias de terror. Parece lógico que alguien se haya inspirado en este lugar para escribir sobre vampiros.

Di una pequeña vuelta por el pueblo, pero no hay mucho más que el castillo y en la parada del autobús me puse a hablar con un chico de Indonesia. Esperar una hora sentada en un banco mientras escuchaba cosas sobre Bali y todas las islas de Indonesia, no me resultó para nada pesado. Mao era muy simpático, un viajero que terminó trabajando en Bulgaria, un país donde la gente niega algo asintiendo con la cabeza y negando moviendo la cara de a los lados. Muy loco, yo creía que decir sí y no era igual en todas las partes del planeta, estaba equivocada como en tantas otras cosas.

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Mao, mi nuevo amigo de Bali

Al llegar a Brasov, Mao se tomó un taxi hacia la estación de trenes porque se iba a Bucarest y yo caminé hasta el centro.

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2 thoughts on “Bran, el Castillo de Drácula

  1. Bran también me pareció decepcionante a mí. Aunque bueno, ya me había informado mucho y sabía a lo que me exponía. Sin embargo, no puedes viajar a Rumanía y no visitar el castillo de Bran. Me pareció horrible que el trayecto por el castillo fuera guiado y todos fuéramos como borricos por los mismos pasillos y estancias, pero en fin. Cerca de Cluj, también en Transilvania, está el castillo de Hunedoara, que me parece más guapo e interesante. Brasov también es una ciudad muy bonita. A dos horitas en bus hay una ciudad medieval muy bonita llamada Sighisoara. Un saludo.

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    1. Hola,

      Muchas gracias por todos tus comentarios y dejar tu opinión con respecto a este tema. Efectivamente, los lugares turísticos e invadidos de gente con cámaras de fotos, hace que se pierda parte del encanto. Yo tenía otra imagen sobre el castillo de Bran. Obvio, daba por hecho que estaría tropezando con turistas porque solo hay que echar un vistazo a lo que dice google.

      No tuve la oportunidad de visitar los sitios que mencionas, ojalá en un futuro tenga la suerte de pasear por ahí. Después te comento mis impresiones. Rumanía es un país que tiene muchos rincones desconocidos, los europeos deberíamos darle más protagonismo e incluirlo en nuestro itinerarios de viaje.

      Un saludo,
      Laura

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