Constanza, reencuentro de gallegos

Dicen que hay un gallego hasta en la luna, a estas alturas ya no lo dudo. Cuando me puse a buscar un host a través de la página de couchsurfing: ¿Qué es Couchsurfing?, por pura casualidad encontré a un estudiante gallego en Constanza. Me hizo gracia ver su perfil y le mandé un mensaje. Al final pasé un par de días con aquel Erasmus de Ourense y sus dos compañeras de piso francesas.

Lo cierto es que cuando ves fotos de Constanza en internet te esperas otra cosa, la ciudad no es nada impactante y la zona vieja todavía está siendo restaurada. Sin embargo, tenía a un buen guía turístico ya que mi host sabía muchísimos detalles sobre la ciudad y Rumanía, país que había fichado desde hacía años. No toda la gente que hace un Erasmus lo hace para ´´limpiar el expediente´´.

DSC_3387.JPGComo ya he contado, al llegar a Chisinau después de mi pequeña aventura por Transnistria: Transnistria, un viaje en el tiempo, me despedí de Tatiana y me subí en un autobús que haría unas once horas de trayecto hasta Constanza; incluido el control fronterizo porque Moldavia no es de la Unión Europea y estrené la página número 18 de mi pasaporte. Dormí en el autobús, pero no pude contactar con mi host y solo le había dicho una hora aproximada y el día de mi llegada, nada fijo. A las nueve de la mañana llegué a Constanza, sin batería en el móvil y con una naranja que me regaló Tatiana. Di una vuelta por la estación en busca de un enchufe, al lado de los baños vi uno. Había una mujer sentada al lado de la puerta del baño, era la encargada de limpiarlo y cobraba por su uso. Le pedí en inglés si podía usar uno de los enchufes para cargar mi teléfono, aceptó. Estuve una hora con ella, sin hablar, comiendo mi naranja y ella cortándose las uñas. Objetivo cumplido, tenía batería y sin pagar nada, solo una sonrisa.

Le hablé a mi host y quedamos en un sitio cerca de su casa, llegó rápido y pude dejar la mochila y darme una ducha porque estaba asquerosa. Más tarde visitamos la ciudad, un día entretenido y volver a hablar gallego siempre es un alivio.

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El casino y el Mar Negro

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Iglesia ortodoxa

Me lo pasé muy bien en aquel piso de estudiantes y hablamos de muchas cosas, encontrarse a un compatriota es siempre algo gracioso. Mi siguiente parada era Bucarest porque mi vuelo para Atenas salía de esa ciudad. Por cierto, algo de interés, algunas compañías de autobuses hacen descuentos a estudiantes.

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