Grecia: Atenas

Desde niña quise viajar a Grecia, por sus monumentos históricos y la belleza de sus islas. Grecia no se visita en cuatro días, el poco tiempo que pude estar en ese país, por lo tanto solo estuve en Atenas. Conseguí un vuelo barato con Ryanair, 18 euros: Bucarest-Atenas. Y contacté con un host a través de couchsurfing, me quedé en la casa de un estudiante italiano que estaba de Erasmus y una chica griega que ya estaba trabajando. Me hospedaron dos días y después quedé en un hostel: Hostel Zeus (27 Sofokleous St). Pagué 11 euros la noche y dormí en un cuarto con cuatro camas. Lo recomiendo.

No fue sencillo encontrar a un host, volví a tener problemas con la páginas porque todas las respuestas me proponían sexo. Algunas personas usan couchsurfing como página de citas y no entienden que una mujer que viaja sola únicamente hace eso, viajar. Me estaba desesperando, entonces me escribió aquel estudiante italiano y concretamos la hora y la estación de metro donde nos veríamos.

Algo impresionante de Grecia, entre otras cosas, es que hacen muchos descuentos a estudiantes. Incluso las entradas a museos y monumentos históricos son gratuitos. Por lo tanto, si vas a viajar a Grecia no olvides tu carné de estudiante universitario porque es válido aunque seas de otro país. Magnífico. Por ejemplo el tren desde el aeropuerto al centro me costó 5 euros en lugar de 10.

Atenas es impresionante, muchos monumentos y todas las calles merecen ser fotografiadas. El idioma era complemente diferente, jamás he estudiado griego por lo que aquellas letras me resultaban muy extrañas. Es una ciudad muy turística, hay gente de todos los países y se ven rasgos y vestimentas muy variadas. Sin embargo, se conserva el encanto de la ciudad y merece la pena ir porque no te sentirás agobiado.

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Templo de Zeus

No estuve mucho tiempo con mi host pero me dio toda la información necesaria para explorar la ciudad por mi cuenta. Me cansé de patear Atenas, nunca usé el metro porque quería ver todo de primera mano y aprendí a superar el calor y el cansancio de mi largo viaje. Conocí a algunas personas; mi mejor recuerdo es un señor inglés que me encontré al lado del Partenón. Empezamos a hablar en una fuente y terminó presentándome a su familia y amigos, todos jubilados y muy simpáticos. Es lo que yo llamo, la magia de viajar, de la nada conocer a gente interesante.

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Mi host italiano volvía a su país el fin de semana y yo busqué un hostel, ya lo dije en el primer párrafo de este post. En cierto modo agradecí tener mi propia cama y ser completamente libre para hacer lo que quiera. Couchsurfing es una gran forma de viajar, no solo porque no pagas, sino porque puedes conocer a locales. Llevaba casi dos meses fuera de mi casa, trabajando como aupair y haciendo couchsurfing, echaba de menos un poco de intimidad. Por otra parte, hospedarte en un hostel es una forma de abaratar costes y conocer a extranjeros viajeros. Me hice amiga de una chica de Albania, otra de Corea del Sur y un chico argentino. María, la chica de Albania que estaba trabajando en el hostel, me llevó a un restaurante vegetariano en el que comimos muchísimo y pagamos solo 5 euros.

 

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Comida vegetariana

Después de cuatro días en Atenas, tocaba despedirme de la ciudad. Mi próxima y última  parada antes de mi regreso a Galicia, era Milán. Era la mejor combinación para volar a Santiago de Compostela y lo más económico, Ryanair ha hecho feliz a una generación.

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