Viña del Mar, mi casa durante un año. Dos en uno: el Chile turístico y el de las tomas de terreno.

Mi universidad estaba en Viña del Mar, por lo que viví allí un año. La ciudad está casi pegada a Valparaíso, en realidad no sé dónde empieza una y termina la otra. Se podría decir que es la misma, aunque con estéticas bien diferenciadas. Digamos que Valparaíso tiene un aspecto más alternativo, moderno o artístico; mientras que Viña del Mar, es más una ciudad de vacaciones con altos edificios. Puedes leer más cosas sobre Valparaíso en el siguiente post: Valparaíso, una ciudad de artistas.

El caso es que Viña del Mar se está modernizando, para ser capaz de albergar los numerosos turistas que van durante el verano. No me atrae tanto ese ambiente, durante los meses de verano estuve viajando por Latinoamérica (Más información en: Latinoamérica con una mochila) y cuando volví, a finales de febrero, pasé una semana en Rancagua con la familia de una amiga.

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Viña del Mar desde uno de sus cerros

¿Qué puedo decir sobre la ciudad? Para empezar, había un paseo marítimo enorme. El primer semestre iba a la facultad en bicicleta y ´´entrenaba´´ por el paseo. Era absurdo meterse en un gimnasio, prefería disfrutar de las vistas y mirar con asombro el agua del Pacífico. Muchas personas hacen deporte en esa zona, incluso cuando hay temporal y las olas invaden la acera. Siempre hay curiosos y no es la primera vez que ocurre un incidente, a mí no se me ocurre acercarme a la barandilla cuando hace mal tiempo y estoy en un lugar en el que es posible un tsunami. Tuve la suerte de no sufrir ninguno, pero en agosto del 2015, un par de semanas después de mi regreso a España, hubo un terremoto de 8,5 en la zona de y un tsunami en Viña del Mar y otras zonas costeras de la Región V. Puedes ver estos vídeo: Vídeo de youtube y ¿qué es un terremoto en Chile?Para ellos es lo normal, los edificios están diseñados para soportar estos ´´regalos de la naturaleza´´. Cuando vivía allí, hubo varios terremotos: el primero, me pilló en el baño (4 grados); el segundo, fue de 5,6 grados y estaba en mi departamento (planta 20) con mi compañero mexicano y casi muero del susto; el tercero, de 6,2 grados fue en la casa de unos amigos por la noche, no tenía claro si era cosa del Pisco o si realmente estaba temblando el suelo… Hubo muchos terremotos, he perdido la cuenta, pero sé que no me gustan y lo pasaba mal.

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La primera vez que vi el Pacífico. 25 de julio del 2014.

Cambiando de tema, en Viña del Mar hay varias plazas, la central es: Plaza Vergara conocida como Plaza Viña. Al lado hay un comercio donde se pueden comprar helados enormes de chocolate por 800 pesos. Me vicié a esos helados y siempre compraba uno cuando pasaba por ahí. En la plaza siempre hay jóvenes practicando deporte o bailando hip-hop, músicos callejeros (hay el misterio de un señor/a que toca la flauta con la cabeza cubierta por un saco, hay leyendas de todo tipo porque nadie conoce su identidad) y por desgracia, gente pidiendo dinero y que no tienen hogar. Chile es un país maravilloso, lo recuerdo con gran cariño, sin embargo soy consciente de todas las desigualdades sociales que hay y lo mal que lo pasan algunas personas. También es posible comprar en los puestos callejeros, hay de todo y los precios son económicos. En Chile se le conoce como: cachureos, significa que venden de todo, desde gomas para el pelo a aspirinas.

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Mi antigua bici del Líder
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Detrás mía está el Sheraton. En el último tsunami, entró agua por todas partes. No cunde pagar para ir nadando por la recepción en busca de la salida.

En otra parte de la ciudad, está el Mall Marina Arauco: un monumento al Capitalismo. Puedes encontrar todas las tiendas de ropa habidas y por haber, por cierto, Zara en Latinoamérica es una marca cara y de prestigio. También hay un patio de comidas, no esperes comer algo saludable; cine, librerías donde todos los libros eran carísimos, tiendas de electrodomésticos… de todo. En Chile son muy comunes los centros comerciales, ellos le llaman: mall, y muchas familias pasean por ellos los fines de semana. En Viña del Mar, hay otro: Espacio Viña. El primer semestre vivía al lado, en un edificio enorme de 23 plantas. Siempre están llenos los centros comerciales, no sé de dónde saca tanto dinero la gente. Si tienes curiosidad sobre el nivel de vida en Chile, cuánto se gasta en un mes, puedes leer: ¿Es más caro Chile o España?.

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Todavía no he nombrado el famoso Festival de Viña, todos los chilenos odian a Argona. Al menos mis amigos no se cansaban de decir que odiaban a ese weon. Se celebra en el Parque Vergara, en el mes de febrero. Muchos son los turistas que se acercan a la ciudad y ven a los artistas.

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Mi segundo piso en Chile
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Mi primer piso en Chile. Sí, bebía pisco con Fanta (una aberración según los chilenos)

Cerca de mi facultad había un hipódromo. Nunca había pisado uno, me hizo mucha ilusión ver las carreras de caballos acompañada de un amigo. No apostamos nada oficialmente, solo entre nosotros. Yo dije que ganaría un caballo que fue bautizado con el nombre: Billy Elliot. A mi amigo chileno le dio la risa, me dijo que no era un nombre serio y que no sería más rápido que los demás. Yo confiaba en mi instinto, sabía que sería tan increíble como el bailarín: acerté. Lamenté no aprovechar la suerte del principiante y apostar 5.000 pesos, hubiese ganado 75.000, casi el alquiler de un mes. Los corredores son todos delgados, atléticos y de estatura baja. Los caballos estaban perfectamente cuidados, tenían el pelo mejor cuidado que el mío y estaban completamente limpios. Hay bastante afición en Chile, en algunos bares se puede apostar y tomar algo mientras ves la carrera. Algunas personas viven de esto.

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Caballitos. Atención al cerro.

Otra visita obligatoria de Viña del Mar es el Jardín Botánico. Queda a las afueras de la ciudad pero se puede ir en micro, ya he comentado en otras ocasiones que el transporte público chileno es barato. La entrada son 1.000 pesos si mi memoria no falla, es el lugar perfecto para sacar fotografías. Es una buena forma de pasar la tarde y más si estás bien acompañado. El día que fui estaba tranquilo, sin muchas personas e ideal para pasear.

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Jardín Botánico de Viña del Mar. Julio del 2015, últimas fotos en Chile.

Pero no todo lo de Viña del Mar es bonito. En la ciudad hay la mayor toma de terreno del país, lo cual significa que muchas familias viven en exclusión social y en la más absoluta pobreza. Una toma de terreno, son casas provisionales que han construido en parcelas que no son de su propiedad. Ni de ellos, ni de nadie. El gobierno nunca les ha dado una solución, y el problema ya viene de incluso antes de la Dictadura de Pinochet. En algunas zonas no tienen electricidad ni agua corriente, sobreviven a base de ayudarse los vecinos.

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Es increíble la fuerza que tienen esas personas, luchan durante años para ser escuchados y que se regularicen sus viviendas. Tuve la oportunidad de conocer a algunas familias de la toma de terreno cuando fui voluntaria de Un Techo para Chile. Esta ONG pretende mejorar sus viviendas, dotarlas de unos servicios mínimos y reivindicar los derechos de todas estas personas. Yo participé en la construcción de un Centro Comunitario, un lugar donde las mujeres se podían reunir para hablar de métodos anticonceptivos, se le podía dar clases de apoyo a los niños, celebrar las reuniones de vecinos para hablar de los problemas de la toma, concienciar a los hombres sobre la violencia de género. Realizábamos actividades como baile, canto, dibujo, calceta… Todo con el objetivo de mantener los vínculos de la comunidad. Lo cual me llamó mucho la atención, por lo general, en Latinoamérica, las personas conviven unos con otros y se conoce el nombre de todos los vecinos: hay cooperación vecinal. Solo hay que pensar en el gran incendio de Valparaíso en el año 2014, todos ayudaron y trabajar de a una. Latinoamérica es altruista, siempre habrá alguien que te eche una mano; me recordó un poco a las aldeas gallegas y la forma en la que se vivía todos en comunidad (se está perdiendo) y se ayudaban en la cosecha o para construir una casa. Hoy en día, en Europa nadie repara en quién es el vecino, muchas veces cuando en te los encuentras en el portal, no dices ni un triste hola.

Muchos son los que piensan que el  Campamento Felipe Camiroaga es peligroso. La primera vez que subí, fui con unos estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Valparaíso quienes estaban haciendo su tesis. Me expresaron su sorpresa cuando les conté que era alumna de intercambio, según ellos los otros extranjeros no se interesan por ayudar a la gente de las tomas de terreno, son ignorados incluso por muchos chilenos. Tal y como me lo habían pintando, otras personas ajenas a Techo, me vestí con ropa normal (nada lujoso) y estaba atenta a ´´las cosas raras´´. La micro nos dejó a los pies del cerro, después tomamos un colectivo y el último tramo a pie. Fuimos directos al Centro Comunitario, a medio construir, y me fijé en las personas que había ahí. Me costó entenderlos, era español pero con muchos chilenismos. Me dio la risa, me avergoncé de mí misma, no podía creer que hubiese pensado mal de aquella gente y tacharlos de ´´peligrosos´´. Solo hablaron de mejoras para la comunidad, mayor implicación de los vecinos y protestar para regularizar su situación. Reclamaban dignidad.

Siempre recordaré con especial cariño a una mujer que conocí en el Campamento Felipe Camiroaga. Lo primero que me preguntó cuando me presenté, fue: ´´¿Qué chucha hace una española acá? Los turistas nunca suben al cerro.´´ Le expliqué que estudiaba Sociología, que me interesaba trabajar con ONGs y quería ayudar. A los cinco minutos de aquella conversación, me di cuenta de que todos ignoraban a las personas que vivían allí. Familias enteras que no podían mandar a sus hijos todos los días al colegio porque la parada del autobús estaba muy lejos; familias que luchaban para que sus hijos no fuesen señalados como los ´´pobretones que viven en el cerro´´; familias que casi no tenían nada, material, pero que me abrían sus casas de par en par… Siempre que veía a Camila, aprendía algo nuevo. Se lo repetí en varias ocasiones, ella se lo tomaba a chiste y me decía que era una inculta; estaba completamente equivocada, ella me enseñó cosas que no se pueden aprender en un aula. Era madre soltera, con dos hijas pequeñas a su cargo: cinco y ocho años, una luchadora. Jamás robó nada, ni pidió limosna en la calle y tampoco esperaba a que el gobierno ´´le solucionase la vida´´, solo trabajaba de lo que encontraba y se esforzaba por sacar adelante a sus hijas. 

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A un par de kilómetros de la ciudad…

Mi querida Viña del Mar, te echo de menos. Espero que pronto nos volvamos a encontrar…

Si quieres leer más cosas sobre Chile:

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