Violencia obstétrica, dar a luz con 17 años y sola. La historia de María

María, nombre ficticio, y yo nos conocemos desde que éramos niñas. Nuestras madres trabajaron juntas y fuimos al mismo colegio. Hace unas semanas me encontré con ella y su madre, después de años sin hablar, ya que yo estudié fuera y ellas se fueron para la ciudad dejando nuestro pueblo natal de Pontevedra. Sabía que María, con solo 17 años, tuvo un hijo llamado David (nombre también ficticio), pero no sabía cómo había sido el parto y todos los meses de embarazo. Mientras tomamos un café, me contaron todo y lo cierto es que no daba crédito a lo que estaba escuchando. Su testimonio, sus duras palabras y la impotencia que sentían, fueron el impulso para escribir este artículo. María era prácticamente una adolescente, quedó embarazada y decidió tener al niñx. Una decisión completamente válida, independientemente de la edad, es ella la que tiene que decidir. 

Cada vez que iba a una revisión, tenía que soportar los mismos comentarios: pero niña, ¿en qué estabas pensando?, esta juventud… ¿no ves que acabas de fastidiarte la vida por no usar condón?, imagino que el padre se habrá dado a la fuga teniendo en cuenta que sois unos niños… Es evidente que María era una mujer joven, sí, pero capaz de tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida. El personal médico, en este caso el ginecólogo, debería cumplir con su trabajo que es atender bien y con respeto a sus pacientes. Yo no he pasado por lo mismo, jamás he estado embarazada, pero todas nos hemos sentido violentas en la consulta de un ginecólogo: bien Laura, ¿a qué años perdiste la virginidad? (pregunta lógica y de rigor para poder hacer un buen seguimiento) pero acto seguido: ¿tienes pareja estable (heterosexual y monógama)? en lugar de preguntarme si mantengo relaciones sexuales seguras, qué importa si es siempre con la misma persona o no. Preguntas que vemos normales, cuando en realidad son anormales. 

Pero volvamos al tema de María, que durante nueve meses aguantó que todo el mundo cuestionase su legítima decisión. Lo típico, una mujer dando explicaciones de todo lo que hace: lo bueno y lo malo. Si abortase, otra decisión válida, también sería criticada y tratada como una inconsciente. El padre biológico, necesario para engendrar vida, pues a un papel secundario o de mero figurante. Lo más aberrante llegó el día del parto. Empezó a sentir contracciones, después de todo lo que había hablado con su madre, todo lo que leyó en revistas para primerizas y los vídeos en youtube, sabía de sobra que era el Día D. Tenía su bolsa preparada y fueron en coche al Hospital Clínico de Santiago de Compostela (agosto del 2011). 

Las enfermeras le dijeron que todavía tenía que dilatar, que serían horas y que se relajase porque aquello no era llegar y acabar en cinco minutos. María insistió y dijo que sentía mucho dolor en la parte baja del vientre.´´Niña, deja hacer nuestro trabajo, tú es que eres aún muy joven y no sabes cómo es traer a un niñx al mundo.´´ Su madre se empezó a preocupar mucho cuando no cesaron las quejas, sabía que su hija no se lamentaría de esa forma si no fuese cierto que se encontraba mal. Llamaron de nuevo al personal médico y fueron ignoradas por completo, nadie le hizo ninguna prueba ni tomaron en serio a María. Las enfermeras estaban saturadas, muchísimos pacientes y muy pocos medios, ni siquiera le palparon la barriga. ´´Sarcasmo: María, una joven de 17 años, sin idea que gritaba por llamar la atención. Una inconsciente que se quedó embarazada vete tú a saber cómo.´´

Sí, María dio a luz sola, junto la compañía de su madre y la presencia del padre biológico (también de 17 años) que solo estaba asustado. Sin epidural y sin supervisión médica, sobre la camilla de un hospital, María trajo al mundo a David. Cuando una de las enfermeras volvió, con la bendita epidural, ya no era necesaria. Se disculparon, diciendo que daban por hecho que una madre primeriza tardaría más tiempo en dilatar y parir. Revisaron al bebé y a María, ambos estaban sanos y los trasladaron a una sala con más madres recién estrenadas. Incluso llegaron a bromear, diciendo la madre de María (de 37 años), era la abuela más joven del hospital. Y otros comentarios completamente fuera de lugar, ellas necesitaban tranquilidad, seguridad, intimidad… no juicios de valor.

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Frida Kalho

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