Las mujeres (NO) somos DE…

Mi profesora de portugués es brasileña. Un día nos contaba lo caótico que resultaba realizar cualquier trámite burocrático en nuestro país. Tenía problemas con algo tan elemental como sus apellidos, porque su primer apellido corresponde al de su madre; es decir, en Brasil se sigue un orden matrilineal. Lxs hijxs heredan en primer lugar el apellido de la madre y no el del padre como ocurre en muchos países.

Maravillo, ¡el progreso ha llegado! Fue lo que pensé en ese momento, aunque rápidamente cambié de opinión, jamás utilizan el primer apellido para designar a alguien. No importa el orden, si automáticamente se utiliza el nombre que ha sido heredado del padre, o lo que es lo mismo, se mantiene el orden patrilineal. Otra vez más, queda en evidencia que hablar de igualdad de género en los papeles, no implica que sea un hecho en la vida real. Alguno se habrá puesto nervioso, pero tranquilos, en la mayoría de los países sigue siendo prioritario el apellido paterno. El patriarcado funciona, todavía.

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Porto, Portugal

Así pues, mi querida profesora, cuando emigró decidió cambiar el orden de sus apellidos. No se identificaba con da Silva (apellido materno), cuando toda la vida había sido Teixeira (apellido paterno). Ella no es una inconsciente, solo hizo lo que está naturalizado. En la Constitución brasileña dice que tiene preferencia la herencia materna, en este aspecto, mientras que en la práctica es otro cantar. ¡Qué complejos son los sobrenomes!

Poner en tela de juicio el orden de los apellidos, su significado o su traducción -apellidos galegos: Brei, no Brey. Olveira, no Olivera. Pereiro, no Pereyro- no es una ocurrencia del Feminismo. Malcolm X, usaba una X porque no quería firmar con un apellido que no le pertenecía. Como descendiente de esclavos afroamericanos, en su documentación constaba el apellido de los amos de sus ancestros. Lógico que no lo aceptase, es una cuestión de identidad.

Las palabras designan realidades sociales, no son simples letras que producen un determinado sonido. Si no tiene nombre, no existe. En otros países, es todavía más aberrante, por ejemplo en Argentina se puede elegir llevar únicamente el apellido paterno. Lo mismo ocurre en Estados Unidos y otros países anglosajones. En Chile, no existe la posibilidad de modificar el orden, primero el del padre y punto. España, menos mal, se puede elegir si va primero el apellido materno o después, lo cual no implica que no haya consecuencias sociales y rechazo, me refiero a las típicos comentarios: X no es hijo de Y, porque no lleva su apellido blablabla. No estamos en la época de nuestros abuelos: el drama de las madres solteras y los ´´sin segundo´´, cierto, pero sí hemos heredado esa forma de pensar.

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Esta imagen siempre me parecerá muy acertada

El cuento de siempre, las mujeres (NO) somos DE: Laura la hija DE, Laura la pareja DE, Laura la hermana DE…  No es casualidad que siempre se relacione a una mujer con un hombre, ya sea en el ámbito familiar, político, económico, social… No es necesario pasar por un altar y aceptar el apellido del marido, al estilo estadounidense o como la mismísima Angela Merkel (sí lo de Merkel viene de su primer marido), para no ser tratadas como sujetos con autonomía. Sí, seguimos siendo DE alguien.

Podemos mirar la historia y veremos que es evidente lo que digo. Por favor google, ilumínanos:

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Lo que no aparece en los libros de historia: mujeres de Liberia luchando por la paz a través de una huelga de sexo.
  • ¿Mujeres de la Revolución Cubana?
    • Vilma Espín, cónyuge DE Raúl Castro.
    • Celia Sánchez, (supuestamente) amante DE Fidel Castro.
    • Volvemos a ser invisibles.

 

  • ¿Pintoras y artistas del Siglo XX?
    • Frida Kahlo, pareja DE Diego Rivera.
    • Frida Kahlo, la amante DE Trotski.
    • Este ejemplo, lo dice todo.

 

En resumen, las mujeres aparecen entre poco y nada, y cuando lo hacen es porque son DE alguien. La Generación del 98, la II República Española, la Revolución Rusa… Ellas estaban ahí, ellos hicieron que fuesen silenciosas e invisibles para los grandes relatos. Pocos son los nombres de las mujeres que sí aparecen en los libros de texto: Rosalía de Castro, Concepción Arenal, Flora Tristán, Emma Goldman… Claro, en otro apartado con un rótulo bien grande: las mujeres DEl Movimiento ObrerO, las mujeres DE la Generación del 27 (no se pregunta en Selectividad), las mujeres DE As Irmandades da Fala

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Las silenciadas…

Me aburre que el turno de palabra de una mujer, siempre sea usado para hablar de cosas de mujeres (sarcasmo): maternidad, liderazgo, autonomía, igualdad salarial... No nos conformamos con abrir un debate sobre qué apellido poner primero o ´´gestos progres´´ sobre un papel. Queremos cambios reales y revisar muchos temas que están dentro del gran cajón: ´´esas cosas son así porque es lo normal´´. Habría que cuestionárselo, quizás lo normal sea lo anormal.

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