Tres años después de viajar sola por Latinoamérica…

Es increíble ver lo rápido que pasa el tiempo. Hace tres años, un día como hoy, estaba cerrando la mochila y dejando mi departamento en la ciudad chilena de Viña del Mar. Después de meditar mucho, cumplí un sueño: conocer Latinoamérica. Busqué información en google y testimonios de otras mujeres mochileras. Hasta ese momento, dudo que pueda decir que había viajado como mochilera. Y menos todavía, sola.

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Cataratas do Iguaçu, Brasil

Tenía solo 20 años y muchísimas ganas de comerme el mundo. Todos dijeron que era una locura viajar sola por Latinoamérica, una misión suicida. A mí me sorprendían estas duras declaraciones, durante toda mi existencia he (sobre)vivido en el mismo sistema de opresión: el patriarcado. En Latinoamérica o Europa. Todo hay que decirlo: el hemisferio norte tiene un concepto del sur que no puede estar más alejado de la realidad. Viajar es la mejor forma de librarse de todo tipo de prejuicio o miedo.

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San Bernardino, Paraguay

 

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Sabía, por desgracia, qué es el acoso callejero, el paternalismo cuando cuestionan nuestras decisiones, la desigualdad salarial, la feminización de la precariedad laboral, el porcentaje de mujeres que son violadas cada día en mi país (las cifras que se saben), el techo de cristal, los femicidios diarios… y cualquier tipo de violencia de género: física, simbólica o psicológica. ¿En qué mundo vive la gente? El patriarcado no entiende de fronteras. Las mujeres no estamos seguras en ningún sitio, solo contamos con las redes de apoyo que nosotras tejemos.

Por lo tanto, decidí que no pensaba vivir pidiendo disculpas por ser una mujer. Di el paso, puse la mochila sobre mi espalda y conocí un maravilloso continente. Tenía miedo, claro que sí, pero mi curiosidad fue mayor. Tuve la fortuna de mochilear por Latinoamérica durante tres meses, mis vacaciones de verano. Una experiencia para que no existen las palabras.

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Bolivia
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Ciudad de la costa, Uruguay

Me mezclé con la gente autóctona, vi una realidad que desconocía, perdí la vergüenza, maduré, aprendí a decir adiós, lloré, me emocioné, comprendí muchas cosas, me conocí mejor, empecé a reírme de mí misma, que menos es más… Desde ese 20 de diciembre del 2014, no me he separado de la mochila.

Sé que en la red hay miles de testimonios y lugares donde la gente refleja sus experiencias. Todos esos testimonios animan a que otrxs empiecen sus rutas. Quiero colaborar con estas líneas. Con total sinceridad. Cuando empecé este blog, tenía la esperanza de que nosotras seamos la generación que no se pone frenos, que lucha por la verdadera igualdad y que vive siendo protagonista y no testigo.

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São Paulo, Brasil
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Machu Picchu, Perú

Una mujer mochilera, no es una locura. Si yo salí de mi casa hace tres años, tú también puedes. Nosotras escribimos nuestras propias historias. ¡Da el paso!

Enlaces que pueden ser útiles:

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San Luis, Argentina

Más sobre mi ruta latinoamericana:

 

8 comentarios en “Tres años después de viajar sola por Latinoamérica…

    1. No sabes la ilusión que me hace leer tus palabras, muchísimas gracias. Pues seguiremos al teclado, intentando cambiar las cosas aunque sea a la velocidad de un caracol. Te mando un abrazo enorme!

      Me gusta

    1. Hola Romina,

      Me encanta saber que mis palabras hayan sido útiles. Como ves, viajamos solas pero nunca lo estamos porque nosotras tejemos redes de sororidad.

      Un fuerte abrazo!
      Laura

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    1. Hola Kerstin,

      Gracias por tus palabras. De verdad, no soy una heroína ni nada que se le parezca. Cualquiera puede hacer lo que yo he hecho, solo es necesario estar convencida y tener ganas. Durante la ruta, se conoce gente y se viven experiencias nuevas. Es algo que al menos una vez en la vida, hay que probar.

      Un abrazo y ánimo,
      Laura

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  1. Dios, qué bonito. La verdad es que comenzar algo siempre da miedo, yo hice un viaje con mochila al hombre hace unos 10 años… después de una ruptura, tenía ganas de morirme… y no tenía nada mejor que hacer, organice un viaje con un amigo y partimos rumbo a las Américas… Costa Rica y Nicaragua. Dos destinos fantásticos… supongo que para una mujer siempre es más difícil, pero yo no tuve ningún problema durante el mes y medio que estuve por allí. Eso sí, nos paso de todo, nos echaron de un hotel, nos quedamos en medio de la nada sin saber qué hacer… un panorama muy poco alentador, pero sin duda una gran experiencia que no me importaría repetir… Cuando vuelves a casa siempre ves con otros ojos todo lo que tienes… Una gran entrada. Un saludo.

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    1. Hola Carmine,

      Han pasado tres años desde aquel viaje y me emociono cada vez que repaso estas palabras. Fue una aventura, guardo muchos recuerdos y de verdad que aprendí muchas cosas sobre mí.

      Siempre hay tropiezos y malos días, pero las experiencias positivas anulan cualquier tipo de cabreo por estar perdida o no entender nada. Con poco, se puede hacer mucho.

      Te mando un fuerte abrazo,
      Laura

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