Vallée d’Aspe, senderismo en los Pirineos franceses

Tercer día de nuestro viaje en coche por los Pirineos franceses. Dejamos la casa de couchsurfing, donde Cécile y su familia nos habían acogido una noche. Nos despedimos y subimos al coche para llegar al Vallée d’Aspe donde haríamos nuestra primera ruta de senderismo en suelo francés.

En los últimos meses nos hemos aficionado al senderismo. Ninguno de los dos es un gran deportista, al teclado está una asmática. Sin embargo, merece la pena el esfuerzo para conseguir fotografías únicas y disfrutar de paisajes ajenos a la ciudad. El esfuerzo físico es recompensado. Antes del viaje, Dani y yo pasamos por Decathlon para comprar algún equipamiento básico (por ejemplo unas botas decentes). Cuando regresamos de Francia, fuimos más regulares e hicimos muchas más rutas. A mí siempre me ha gustado senderismo, en ocasiones contadas salía al monte pero siempre tenía la excusa de que no tenía acompañante, ahora ya no hay pretextos y al final también aprendes a hacer planes por ti mismo.

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Vallée d’Aspe, perdidos por los Pirineos

Nos tomamos tan en serio el tema del senderismo, que nuestro viaje se basó en rutas y lugares perdidos en la montaña. Ya he contado que nos alojamos usando couchsurfing pero también llevamos una tienda de campaña. Es imprescindible si se quieren conocer lugares apartados de la civilización, conseguir intimidad y encima economizar el viaje porque nosotros estamos a favor de la acampada libre: si quieres leer más información puedes darle al siguiente enlace. Echar la tienda donde te parezca, no significa dejar se ser cívicos.

El Vallée d’Aspe hace frontera con España, al otro lado de la montaña está Huesca. No tardamos demasiado tiempo desde Pau (la familia de Cécile vivía en un pueblo a quince minutos de la ciudad). Por el camino paramos en un par de pueblos de montaña e incluso tuvimos tiempo para hacer una buena acción: recoger a una chica que hacía autostop. Comprendo perfectamente la alegría que sientes cuando un coche te para, abre la puerta y te lleva aunque sea un pequeño trayecto. Por el momento solo he viajado una vez a dedo, en Portugal con mi mejor amiga: Portugal, viajar de autostop. Tardamos casi una hora para conseguir un coche hasta Albufeira y menos de cinco minutos en lograr que un chico nos llevase tres horas en coche hasta Lisboa. Todo depende de la suerte que se tenga. Fue genial poder ayudar a otra persona.

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Pueblos de los Pirineos

Resultó ser una chica de más o menos nuestra edad, natural de Letonia. Llevaba tres años en Barcelona y hablaba perfecto catalán y español. No estuvimos más de quince minutos con ella porque su camino era diferente al nuestro, su intención era llegar a Jaca (Huesca) al hostel de un amigo, pero nos contó algunas cosas de su vida. Era una viajera experimentada, con muchas anécdotas y, a ciencia cierta, una persona interesante.

Le pregunté cómo era viajar sola a dedo, ambas somos conscientes del mundo patriarcal que nos rodea, y contestó que con un poco de sentido común era suficiente, a fin de cuentas, en todos los lugares pueden ocurrir cosas malas. Las mujeres somos acosadas a diario. Conozco gente, la mayoría de Latinoamérica, que siempre viaja haciendo autostop y es una experiencia que todo el mundo debe probar. Incluso algunos camioneros, trabajadores que hacen mil horas en la carretera y en solitario, están dispuestos a ayudar y encantados de tener compañía. ¡Hay que probar!.

La ruta que hicimos en el Vallée d’Aspe era muy pequeña. Creo recordar que fueron tres kilómetros, llegamos por la tarde. En el siguiente enlace podrás encontrar detalles de la ruta: Circular por la cabecera del valle de Aspe desde Sansanet. Cuando paramos de caminar, fuimos al coche a por nuestras mochilas grandes y buscamos un lugar tranquilo para acampar. No éramos demasiado exigentes, que no hubiese ruido era suficiente. Decidimos quedarnos al lado de un pequeño río, en un lugar alto sin ninguna clase de peligro. Cocinamos con nuestro camping gas y empezamos las conservas gallegas, queríamos evitar los precios franceses lo máximo posible.

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Más pueblos de los Pirineos. Comer de tapper al lado de estos edificios, tiene su encanto.

 

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Aquella noche llovió, pero estábamos protegidos por los árboles y la tienda de Decathlon aguantó bien. Aunque después de Francia, hemos decidido invertir en una mejor. La que usamos es la típica de 20 euros, 2 kg y capacidad de dos personas: enlace. Ideal para empezar a acampar, ir a algunos festivales y un maravilloso precio que cualquiera puede pagar. La tengo desde hace dos años y he sido muy feliz con ella, pero creo que merece una jubilación. No se ha roto a pesar del trote que le he metido y ya ha pasado unos cuantos países…

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Oda a mi tienda verde Arpenaz-2. Ruta Ribeira do Ulla, Touro (A Coruña)

Ahora quiero una como la de este enlace, que pesa lo mismo aunque es más larga. No importa que sea alta, no vas a estar de pie dentro de la tienda, lo que interesa es que puedas estirarte y tener sitio para una mochila de 50L (tamaño normal en los viajes mochileros). Decidido, este verano tendremos una Coleman.

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Primera ruta por los Pirineos franceses
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