#Día 4: Ribni Ezera hut – Monasterio de Rila (19 km)

Un paseo hasta el Monasterio de Rila, el más famoso de toda Bulgaria. No tiene ninguna dificultad, casi todo el camino es sobre terreno plano. De hecho, la última parte no merece la pena ni hacerla a pie. Terminas caminando por el arcén de una carretera, saltando algunos tramos porque hay un sendero alternativo por el monte, pero siempre acabas tragando asfalto. En Bulgaria funciona muy bien el autostop, levanta el dedo y ahorra los últimos 8 kilómetros porque no hay nada para ver.

Empezando el día en Ribni Ezera hut...

Por muy poco dinero, puedes comer bien en Bulgaria. Incluso en lugares tan turísticos y aislados como los refugios de Rila. Solo hay que tener paciencia, por lo general los búlgaros se toman su tiempo para servir. No cuentes con tardar diez minutos en tomar el café, por medio esperarás mínimo 30 minutos. Jamás entenderé por qué primero ponen el café y 20 minutos más tarde la tostada o lo que sea. No tiene sentido tomar el café frío o el desayuno por fascículos.

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Anochecer en Ribni Ezera hut

Teníamos poco dinero en efectivo, lo justo para pedir el desayuno. Teníamos la esperanza de encontrar un cajero en el Monasterio de Rila, elemento básico para una de los principales monumentos del país. De no ser así, tendríamos que caminar hasta el pueblo de Rila, hacer dedo o convencer al conductor del autobús para recibir el dinero una vez en el destino. Era un problema de nuestro yo futuro, teníamos hambre y pensamos a corto plazo.

La etapa más fácil de Rila

Podíamos ir a buen paso, después de lo que habíamos pasado este tramo era para bebés. Nos encontramos con unos chicos de República Checa que incluso se tiraron a medio camino para comer, no estaban preocupados por llegar porque sabían que era muy fácil. Llega un punto donde ves coches, aunque el camino sea de tierra, porque los búlgaros se meten por donde sea. La verdad es que alguien que se dedique a la mecánica, tiene un futuro asegurado en este país.

Repito que la última etapa es completamente prescindible, atraviesas pueblos dedicados al turismo de montaña donde no hay nada de interés. Ves familias que hacen la ruta en coche y caminan por una aburrida carretera, deberíamos haber hecho dedo y llegado antes al Monasterio de Rila.

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Tramo final antes de llegar al asfalto
El Monasterio de Rila

Cuando llegamos a nuestra ansiada meta, lo primero que hicimos fue buscar un cajero automático. Había muchos puestos de comida y recuerdos para turistas. Los viajeros van en autobús desde Sofía o contratan excursiones guiadas, es el lugar más visitado de Bulgaria.

Entre todo ese caos de personas, no veíamos dónde había un cajero. Pregunté a un camarero y me dio el disgusto: aquí no hay y no aceptamos tarjeta. Necesitábamos comer y estábamos cansados como para pensar un plan para llegar a Rila pueblo, preguntamos de nuevo y dijeron que había un restaurante que sí aceptaba tarjeta. Los búlgaros, al igual que los españoles, no entienden ni papa de inglés. Solo la gente joven domina otros idiomas o aquellos que han emigrado.

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Comida después de cuatro días de ruta

Pedimos carne, patatas, ensalada y huevos revueltos. Una comida completa para celebrar el fin de una ruta de trekking de 60 km. Tardaron un año, nos sentamos a las 15:00 y terminamos de comer a las 16:45. Estuvimos a punto de levantarnos e irnos, aquello era intolerable, pero no teníamos más opciones porque ningún puesto o restaurante aceptaba tarjeta. En total pagamos 30 lev (15 euros) por comer en la terraza de un restaurante delante del Monasterio de Rila.

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Un paseo hasta el Monasterio de Rila

La sorpresa fue descubrir un cajero a 100 metros, en otra entrada al monasterio. Perdimos nuestro valioso tiempo para nada, podríamos haber comido cualquier cosa en un puesto de comida, por ejemplo un kebab. No nos entendieron cuando les hablamos en inglés o nos tomaron el pelo para que gastásemos más dinero.

No pudimos visitar el Monasterio de Rila, estás leyendo bien. El último autobús a Rila es a las 17:00, horario que no comprendo. Nuestra idea era hacer Rila – Blagoevgrad – Bansko en autobús con esos dos transbordos, no había otra opción para llegar a Bansko. Para colmo de la espera para que nos sirviesen la comida, terminé vomitando todo. Tenía gastroenteritis, no era capaz de comer nada sin echarlo fuera. Estaba enferma y no tenía ganas de complicarme la vida, sé que podría haber hecho autostop hasta Rila y arreglármelas para llegar a la cama que me estaba esperando en Bansko, pero tenía que ser más práctica.

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Después de sacar dinero. En Bulgaria siempre tendrás un fajo de billetes que te hará pensar que eres rico

Ahora me da la risa cuando recuerdo esta parte del viaje. Cuatro días de ruta para llagar a un monumento en el que no pude ni echar un vistazo rápido. Ningún viaje es perfecto, siempre ocurren cosas que modifican nuestros planes. Fue una frustración en aquel momento, pero es la excusa perfecta para volver a Bulgaria. No tenemos fotos del Monasterio de Rila, pero pasamos cuatro días increíbles por sus imponentes montañas.

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