Rumanía y España, encuentra las 15 diferencias

Una española en Rumanía, debe de estar loca. ¿Es seguro para una mujer vivir en Europa del Este? ¿se entiende el idioma? ¿cuál es el salario medio? ¿cómo encontrar trabajo?

Me he hecho esas preguntas mil veces. Cuando recibí una propuesta de trabajo desde la otra punta de Europa, tuve mis dudas. Una gallega en Rumanía, ¿qué se me habrá perdido por ahí? Hace casi un mes que cerré las maletas y puedo asegurar que ha sido una gran decisión. Claro que hay diferencias entre ambos países, pero ¿qué gracia tendría leer la misma fotocopia? Lo maravilloso de viajar es mezclarse con gente completamente diferente, degustar otras comidas y aprender a escuchar antes que hablar.

Manos a la obra, desde el humor y el cariño que siento por Rumanía me he atrevido a escribir estas 15 diferencias. En el apartado de comentarios podéis dejar vuestra opinión, dar más ejemplos o tirarme de las orejas si lo consideráis oportuno.

15 diferencias entre Rumanía y España

1. Máquina del agua

Es común conocer rumanos emigrados en España que comentan que los supermercados españoles son más baratos que los rumanos. Algo que me llama mucho la atención es que en Auchan o Lidl cualquier botella de agua es bastante cara, especialmente si pensamos en el salario medio de un trabajador rumano (571 euros al mes según datos del 2015). Como en todo, hay truco. Los locales no hace como los turistas, la gente normal compara y busca bien dónde dejar su dinero. Primer truco si eres extranjero: haz exactamente lo mismo que los demás.

Hice mi primera compra semanal en el supermercado más barato de Craiova: Auchan. Información que por supuesto ha sido contrastada con gente que ha vivido siempre en la ciudad. Cuando salía con las bolsas, aconsejo llevar una de tela para no pagar la de plástico y hacer un favor al medio ambiente y tu bolsillo, y esperaba el tranvía una señora se puso a hablar conmigo. No entendía nada, le hice un gesto para que viese que no hablaba rumano y la señora alzó la voz. Gesticulaba y hablaba muy alto, señaló sus garrafas de agua y me hizo el gesto universal del dinero e indicó una dirección. Ahí estaba yo, sonriendo sin entender absolutamente nada y pensando que aquella señora igual no estaba en sus cabales.

Unos días después entendí aquel extraño episodio. Los prejuicios son así, estás en el extranjero pensando que tienes una mentalidad abierta hasta que piensas que una señora está loca cuando pretendía ayudarte. Compré dos botellas de agua en Auchan, algo que jamás hace un local. Aquella señora que me hacía gestos y hablaba casi gritando, me estaba explicando dónde estaba la máquina de agua. Por 50 bani puedes rellenar botellas de 2 litros. No he vuelto a comprar en el supermercado.


2. Parada del autobús

Usar el transporte público en otro país siempre es una aventura: dónde se compran los billetes, qué tan fácil es no pagar, cómo de puntual es realmente… Pues Rumanía no iba a ser la excepción. Viajé a Bucarest hace tres años, por la única razón de haber encontrado un billete de avión barato, y por otra casualidad hoy me encuentro aquí. Aquel viaje fue mi primer contacto con Europa del Este, no me entraba en la cabeza que no estuviese claro dónde compras el billete o las paradas de la línea. Luego te acostumbras y preguntas aunque no hablen tu idioma.

Las paradas del autobús o el tranvía en Craiova tienen una peculiaridad: al lado de la cabina donde pagas el billete de 2 lei, normalmente atiende una señora, hay una máquina con cosas que podrían haber olvidado comprar. Entiendo que un cepillo de dientes o unas compresas siempre son necesarias y se agradece tener una máquina expendedora a mano, pero ¿de verdad es una urgencia comprar detergente para la ropa a las cuatro de la madrugada? Para mí, una marcianada.


3. ¿Dónde está el revisor?

He hablado de las cabinas blancas donde una alguien vende los billetes del tranvía o el autobús. Compras el billete, te sientas y pasados cinco minutos no ha pasado el revisor. En todo este tiempo en Craiova no he visto un revisor que compruebe si has pagado. Cae de sentido común que debes pagar y la gente lo hace, sube al tranvía y marca su boleto. La máquina que marca los billetes es manual, como tiempos de antaño. En ciudades grandes se puede hacer el pago mediante tarjeta de crédito, subes al tranvía y pagas en la máquina además de marcar el billete.

En España existe el prejuicio de que los rumanos roban, prostituyen mujeres, hacen empalmes en los postes eléctricos… pensamientos completamente simplistas. Repito algo que me parece increíble, los rumanos pagan su billete de autobús o tranvía sin que nadie amenace con una multa.


4. Puertas rumanas

Llegué a mi nueva casa a las tres de la madrugada, después de un viaje que me agotó. Y mi jefa me entregó las llaves. Una llave simple con un llavero de color naranja. No entendía el porqué de una sola llave, pero no tenía la cabeza para pensar algo coherente.

El llavero naranja, no es un llavero. El portal principal se abre con un imán, dispositivo o cómo se diga, que está dentro de ese plástico. Y la puerta de casa con una llave normal. Puedes ver el apellido de la familia en el telefonillo, aparatos que merecen una foto porque el que contesta no utiliza un auricular ¿alguien está pensando en el telefonillo de los Alcántara?

La cosa no termina ahí. Cuando cierras la puerta de casa, queda abierta. Hay que darle una vuelta de llaves o utilizar el pestillo. Algunos vecinos no lo hacen, si ya está cerrado el portal ¿para qué cerrar mi piso como si fuese una mazmorra? Aquí se confía en el vecino. Los zapatos quedan fuera, se apoyan las bicicletas en el rellano y no se cierran las puertas de casa hasta que no sea de noche.


5. Tender la ropa fuera

Una abuela rumana tendiendo la ropa al sol en Craiova

A los españoles le suele llamar la atención que en otros países europeos no se tienda la ropa fuera. Comprendo que en la Polonia de noviembre sea complicado por el tema de la nieve y las temperaturas bajo cero, pero ¿y el resto del año cuando hace calorcito? Pues tranquilos, en Rumanía la ropa se seca fuera.

Mis vecinos utilizan el jardín delantero del bloque. Te acostumbrarás a hablar de pisos en función del número de bloque. Y no, nadie roba las bragas o los vaqueros nuevos. De hecho se hace mucha vida en la calle, los padres quedan para que jueguen sus hijos, compran unas cervezas para tomarlas en un banco o ves un grupo de adolescentes escuchando música. A pocos metros de mi casa hay un local donde lavan los coches, en medio de la acera hay unas sillas para los clientes mientras esperan su turno. Se ponen a hablar y listo.


6. Segunda mano

Tienda de segunda mano en Craiova

En este mismo blog conté mi experiencia en un mercado de Chile. Cuando terminé mi año de Erasmus, puse una manta en medio de la feria con la ropa que no quería. Gané suficiente dinero para una maleta nueva e invitar a amigos a una buena cena. A Rumanía viene a parar toda la ropa que los europeos no quieren. En mi barrio hay muchísimas tiendas con ropa de segunda mano: Zara, H&M, Stradivarius… por menos de un euro puedes renovar vestuario.

Lo que venden está en buen estado. Tengo muchas cosas de segunda mano, para qué pagar más si puedo darle otra vida a un abrigo que me gusta, aquí se compran cosas más extrañas: zapatos, sábanas, ropa interior… Jamás he comprado unas toallas que han sido usadas por alguien, tal vez sea una tontería y hable mi prejuiciosa mentalidad europea capitalista, pero la verdad es que nunca lo he hecho.

Lo mismo en Hungría, durante mi viaje a Budapest me compré cuatro jerseys por menos de dos euros. Las etiquetas son de Inditex, me sigue pareciendo lamentable que alguien extranjero se mate por una camiseta de Zara, y otras marcas conocidas y de mayor calidad. Todo se compra y todo se vende.


7. Rumano, esa especie de italiano-español

Duolingo

El rumano es una lengua latina. No estamos acostumbrados a escuchar música rumana, ver películas de esta parte de Europa o intentar saludar usando sus expresiones. Cuando lo veo escrito soy capaz de entender muchas cosas, lo complicado es hablar con los nativos.

En Craiova tienen la fama de hablar rumano muy rápido, lo cual me consuela porque casi no entiendo nada. He descargado Duolingo y ya he comentado mis truquillos para aprender rumano, pero queda mucho por hacer. En tono de humor, puedo decir que a veces parece que me están hablando una especie de español con acento italiano y fonética portuguesa.

Mis amigos rumanos me han enseñado las palabras malas y algunas expresiones, me ha quedado claro cuándo un rumano no es amable conmigo. Del mismo modo, estoy dejando claro cómo actúa un gallego cuando se enfada.


8. Ascensor

La entrada de mi bloque con nuestro maravilloso ascensor

Aquí no hay urbanización, al menos en el sentido que le damos los españoles. No importa la apariencia exterior de los bloques si se le da utilidad. Mi ascensor parece un montacargas de un almacén y a nadie parece importarle mientras solo tarde diez segundo en subir al octavo piso. Lo mismo ocurre con el rellano o la transformación de un salón a una habitación, he conocido a más de uno que utiliza un mueble normal como armario.

Cada vez que viajo, aprendo algo nuevo. Desde que estoy aquí me he vuelto más tolerante y relativizo más las cosas. Quizás lo extraño sea que nosotros, los europeos supuestamente ricos, gastemos un montón de dinero en la apariencia: sofás de diseño, suelos antideslizantes y resistentes a los arañazos del gato, puertas con pomos de no sé qué material… Da para pensar.


9. Hay Alcampo, estamos salvados

El supermercado más barato en Rumanía es Auchan. En el mall hay absolutamente de todo, desde comida para llevar a ropa de cama. Las compras grandes las hago allí, la fruta o el pan en el ultramarinos que tengo al lado de mi casa. Es común ver tiendas pequeñas que venden productos frescos, cigarrillos o café. En algunas máquinas de café no hay que meterle dinero. Tú eliges capuchino, cortado o lo que sea y después le pagas 2 lei a la dependienta. Nadie mira con lupa qué has pedido.

Con respecto a los precios en Auchan, hay cosas más caras con respecto a España y otras regaladas en comparación. Aquí se pueden comprar frutos de bosque, no te vas a arruinar. Los productos frescos, como la carne, son mil veces más baratos que en España. ¿Qué es un lujo comprar en Rumanía? Embutidos (lógicamente), compresas y artículos de higiene personal, ropa nueva… Por lo que he visto hasta ahora, lo ideal para gastar poco es combinar la tienda tradicional con las grandes cadenas. Y ya sabes, el agua de la máquina que rellena botellas.


10. Alcohol y tabaco

Todo el mundo fuma en Europa del Este. No sé si en España es tan común, pero aquí sí que me ha llamado la atención (salir de la zona de confort y esas cosas). Desde los adolescentes a los abuelos, todos tienen un cigarrillo en la mano. Además las opciones son más variadas: mentolados, más largos, cajetilla pequeña o cigarros sueltos.

El alcohol es otro tópico, en Europa del Este todos dominan el vaso. En España los estudios declaran que cada vez los jóvenes beben antes, cualquiera puede recordar su adolescencia. Me llama más la atención el tema del tabaco que el del alcohol, los gallegos también destilamos bebidas alcohólicas y una comida familiar no termina si no se ha tomado café con gotas.


11. Pascua en Rumanía

La mayoría de las personas se persigna cuando pasa por delante de una iglesia. En España solo he visto hacer esto a personas muy religiosas o ancianos.

La mayoría de los rumano son ortodoxos (85,9% de la población de Rumanía de acuerdo con el censo de 2011​) y alguna de las cosas que yo no sabía es que los niños también tienen padrinos. Pensaba que la madrina y el padrino eran figuras propias del catolicismo. Si eres rumano, te regalan una roscan en Pascua.

Es curioso ver que al final no hay tantas diferencias entre Rumanía y España. También me explicaron que los primeros días del año es tradición que los niños pidan el aguinaldo, aquí no solo ponen la mano sino que le colocan un collar de flores a la persona que quieren saquear.

En Rumanía la Pascua es una de las fechas más importantes del calendario, tanto como la Navidad. Los colegios tienen dos semanas de vacaciones. Como trabajo con adolescentes, yo también disfruté de ese tiempo libre e hice una escapada a Hungría.

 Se cree que el conejo de Pascua tiene su origen en las creencias cristianas de la fertilidad. El Conejo, el animal más fértil fue visto como un símbolo de renacimiento de la naturaleza en este tiempo de la primavera. Tradicionalmente el conejito trae regalos a los niños y se espera con gran alegría cada año.

El conejo es un antiguo símbolo de la fertilidad, presente en todas las mitologías. Se une a la divinidad de la madre tierra, la idea de la regeneración y la renovación continua de la vida. Es un ser lunar, que simboliza una antigua diosa germánica, Eostre, mitificación de la primavera y la fertilidad, siendo adorado en las zonas rurales del siglo 13. Anteriormente los sajones celebraban la mayoría de las fiestas de primavera tumultuosamente, que los misioneros cristianos no tuvieron más remedio que integrarlas. El Festival Pagan de Eostre coincidió con la resurrección de Jesús, por lo tanto, tiene sentido adoptarlo bajo el manto del cristianismo.

Información de Pensiune Ambiente

Otra curiosidad, en todas las casas hay huevos cocidos de color rojo. Hay que cogerlos y chocar, algo al estilo tirar del hueso del pollo, porque quien rompa más el huevo significa que tendrá suerte.


12. Flores

Craiova, mi nueva casa en Rumanía

Todos regalan flores, ya sea para la suegra en una comida de domingo o el cumpleaños de tu hijo. En Craiova hay muchos puestos de flores de todos los colores. Desconozco si hay algún color vetado, que solo se utiliza en los funerales por ejemplo. Ojalá publique un comentario alguien que lo sepa. Lo que sí he leído, y visto, es que el azul es muy popular en los edificios tradicionales o la ropa de las mujeres que practican bailes regionales.


13. Todo a granel

No hablo de frutos secos o legumbres, en Rumanía se puede comprar de todo a granel. En Auchan hay una sección dedicada a las galletas, ¿te imaginas comprar paladas de María? El precio es mucho más económico. Lo mismo pasa con otros dulces o las pinzas de la ropa, que sí, que aquí puedes llevarte solo tres pinzas sin necesidad de pagar el paquete.


14. La fiebre del sifón

Mis abuelos solían comprar gaseosa y devolver los cascos en un restaurante cercano a su casa o en la gasolinera. Mi abuelo tomaba el vino con sifón aunque a mí me parecía algo muy extraño. En Rumanía he vuelto a la infancia, un día estaba con unos amigos y me ofrecieron sifón en una de esas botellas con boquilla. Mi mente regresó a los fines de semana en la aldea de Pontevedra.

En las máquinas de agua, el primer punto que he tratado, se pueden rellenar las botellas de sifón. A los rumanos les gusta especialmente en verano, cogen el coche y llenan el maletero de comida para disfrutar el día fuera de la ciudad. Un país que disfruta de las barbacoas, no puede ser malo.


15. Dacia 1300

Dacia, dragostea mea

Cuando voy a la oficina veo coches antiguos apartados, con las ruedas deshinchadas o la carrocería desgastada. Nadie los utiliza, son esqueletos de otro tiempo. No, no he visto todavía gente viajando en un carro de caballos. Hoy google me recomendó el documental Dacia, dragostea mea y ahora comprendo todo.

Dacia es una empresa de automóviles que nació en la Rumanía de los años sesenta. Con colaboración estrecha con Renault. Todas las familias ahorraban e intentaban comprar el famoso Dacia 1300 que no era más que una copia del Renault 12. Mi abuela fue la primera mujer en conseguir una licencia de conducir en la aldea. Un acto que ahora poco importa, pero en la España de 1974 era toda una rebeldía. Separada, madre de dos hijos y ahora con coche propio. Ahorró y compró un Seat 850 nuevo y de color rojo. Mi otro abuelo eligió un Renault 12 blanco. Coches para la clase media.


Escribiré más diferencias que vea entre Rumanía y España, esto solo ha sido un aperitivo. Disfruto en este país que en menos de un mes ya puedo considerar mi casa, cada día aprendo algo nuevo y confirmo que los prejuicios no sirven para nada. Ojalá alguien quiera conocer esta parte de Europa después de haber leído mis palabras.

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9 comentarios en “Rumanía y España, encuentra las 15 diferencias

  1. Me parece sus diferencias bastamde discriminatorias y muy personales estamos en un mundo globalizado y en todas partes hay oportunidades de acuerdo a los objetivos, profesiones y necesidades de cada uno, no podemos ser tan irresponsables de generalizar con detalles tan urbanos como tendederos de ropa o costumbres religiosas, etc, etc. Eso solo depende de los objetivos de viaje y las espectativas del viajero, así que no apruebo su comentario y estigmatizacion tan marcará hacia Rumania. España también tiene muchas sombras, manchas y penumbra desde toda su historia. Con todo respeto los países están formados y cada uno escoge a donde quiere ir.

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    1. Hola,

      En ningún momento he querido ofender, puedo asegurar que no es mi estilo y sé de sobra que España no es maravillosa. Para empezar históricamente ha ignorado y estigmatizado mi cultura, idioma e historia gallega. Y he tenido que emigrar, como muchos otros gallegos ahora y hace un siglo, para poder tener un futuro laboral más allá de contratos laborales de un mes. Mi hermano mayor lleva más de seis años en Reino Unido y mi familia se dejó los riñones en Suiza, Francia, Argentina o Londres. No creo que haya escrito algo discriminatorio contra Rumanía, el país que está poniendo un plato de comida sobre mi mesa y me ha recibido con los brazos abiertos. Desarrollo un proyecto de liderazgo entre adolescentes y me parece alucinante el potencial de estos estudiantes. Si has visto más artículos de mi blog, empecé a escribir cuando fui a estudiar a Chile (2014), verás que tanto mi formación académica como en lo personal siempre he luchado contra los prejuicios.

      Mi intención era demostrar que pocas diferencias hay entre Rumanía y España, como en todos los países. Con humor e ingenuidad como miro siempre otras realidades sociales. Todo es subjetivo, no cuento con la verdad absoluta ni lo pretendo, solo me apetecía escribir sobre curiosidades/diferencias/cosas que me han llamado la atención. Desde la buena intención y ganas de sacarle una sonrisa a alguien. No soy perfecta, pido disculpas si mis palabras no han sido afortunadas. No siempre es fácil salir del anonimato.

      Un saludo,
      Laura

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    2. Querido “Anónimo”,creo que usted no ha entendido nada del articulo y ha tergiversado el sentido romántico del relato.Si la redactora nos dice que en poco más de un mes,considera Rumania como su casa,no entiendo donde ve usted la discriminazión.
      Mi mujer es rumana.He viajaoa Rumania,como podrá imaginar ,alguna que otra vez y le puedo asegurar que es un encanto de pais,poco conocido a mi juicio,o mal reconocido quizá,pero más bien por leyendas urbanas que por realidades.Adoro Rumania y si le sirve de algo,siendo español y patriota,nunca veria con malos ojos,acabar mis dias en la bella estepa rumana.

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  2. Muy interesante la comparación, espero algún día conocer ambos países. Rumania me genera una especial atracción, tiene una historia increíble, lindos paisajes y al parecer un idioma no tan difícil, aunque yo soy tan malo para aprender idiomas que hasta el gallego se me haría extremadamente difícil xd

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    1. Hola Felipe,

      Siento no haber contestado antes tu correo. Muchas gracias por tus palabras y haberte tomado la molestia de leer mi web. Rumanía tiene mucho que mostrar y, aunque siempre seré gallega por los cuatro costados, aquí me siento como en casa. Gente amable, comida rica, miles de sitios que visitar… Con el idioma es siempre la misma historia, hasta que no te ves rodeado 24 horas crees que no eres capaz ni de decir hola. Nadie es torpe para aprender una nueva lengua, lo que cuenta es tener ganas. Y sé de lo que hablo, en el instituto me dormía en las clases de inglés.

      Un saludo,
      Laura

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    1. Hola Adrián,

      Lo cierto es que estoy genial en Craiova donde me han recibido con los brazos abiertos. Trabajo en una ONG y visitamos diferentes institutos, he tenido la oportunidad de conocer a gente muy diferente: otras nacionalidades, etnias y lenguas. Hablar de etnia gitana y pensar automáticamente en Rumanía, me parece un tópico. De hecho con una investigación muy superficial se puede ver que su origen no está en Europa del Este. En Craiova no solo hay gitanos, que por cierto no sabría distinguir quién es de esta etnia porque no todos visten como imaginamos, está la universidad y sus maravillosos parques donde puedes perderte toda la tarde. Ha sido muy fácil hacer amigos y moverme por la ciudad.

      Por otra parte, viví bastante tiempo en un barrio madrileño con población mayoritariamente gitana e inmigrante, yo era una más y fue la experiencia perfecta para borrar muchos prejuicios de mi cabeza. Mis vecinos me invitaban a comer a su casa porque sabían que vivía sola.

      Todavía no he visitado Cluj, espero ir pronto ya que he leído muchas críticas positivas. De todas formas, siempre intento visitar algo más que grandes ciudades y aprovecho para hacerme amiga de los locales.

      Un saludo,
      Laura

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  3. Querida Laura:
    Tu relato me parece un articulo muy acertado y en el que coincido 100%.
    Mi experiencia es muy cercana,ya que mi esposa,con la que llevo 17 años de feliz convivencia,es rumana de la zona del noreste del pais,cerca de la frontera con Moldavia y considero,al igual que tú,Rumania mi casa.Mi familia politica,me ha mostrado mas cariño,afecto y se ha volcado más en mi,que mi propia sangre,haciendome sentir único,y puedo decirte que no tengo ni dinero,ni soy importante,solo un simple currante.Yo,desde la primera vez,jamás me sentí extraño,nunca noté en ningún momento que me mirasen por encima del hombro o que hablasen a mis espaldas.No hablo rumano como tal,aunque si comprendo muchisimas palabras y expresiones,pero con la sola expresividad de los rumanos a la hora de comunicarse verbalmente,practicamente entiendo todo de lo que se habla,pues,como bine dices,no hay grandes diferencias entre nuestros idiomas,como ocurre con otras lenguas de moda o mas universales.
    En fin,que te felicito por tu decision,que te deseo un futuro prospero y rico en esta bellisima tierra,de la cual,al igual que tu,soy español hasta la médula,pero Rumania me cautivó y hace ya mucho tiempo que no dejo de pensar,cuando podré hacer mi vida allí,tener un medio de vida y disfrutar de esa maravillosa tierra.
    Un afectuoso saludo.

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    1. Hola Paco,

      Antes de nada, muchísimas gracias por tus palabras y haberle dedicado tiempo a mi blog. Ya son seis meses en Rumanía y estoy encantada, he encontrado un buen trabajo en Bucarest. Este país me ha ofrecido la oportunidad de crecer profesionalmente, aquí valoran mis estudios y me tratan con gran respeto en mi puesto de trabajo. Por desgracia, no viví lo mismo en mi tierra. Así que estaré siempre agradecida a Rumanía y su gente.

      No hablo rumano, trabajo en inglés y español, pero nunca he tenido problemas. La mayoría de las personas intentan ayudarme, incluso me tratan mejor cuando saben que estoy sola. Puedo decir que me tienen adoptada. Intento conocer mejor el país, salir a conocer sus rincones cada fin de semana y eliminar muchos prejuicios. Creo que es maravilloso que lleves tantos años en una relación con una mujer rumana, a mí me parece una cultura muy generosa y humana. Incluso en un trayecto en tren van a ofrecerte comida.

      Si tienes cualquier tipo de recomendación, de todo lo que se te ocurra, soy toda oídos: burocracia, sitios turísticos, libros, películas, comidas, curiosidades… quiero aprender más y escribir mis experiencias. Todos me preguntan qué hago en un país de Europa del Este si soy de España, supongo que siguen sorprendidos porque no han viajado por estos lares. En poco tiempo verían toda la riqueza que hay aquí.

      Un abrazo,
      Laura

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