Movimientos feministas de Italia. De la Taranta al Non Una di Meno

Las mujeres italianas mandan un día al año. Picadas por una araña, bailan encima de los altares y lo que haga falta. Ya lo decía Emma Goldman, si no puedo bailar no es mi revolución.

La mayoría de mis compañeros en Rumanía son italianos, así que se me han pegado algunas de sus costumbres. La verdad es que no tenía ni idea de las mujeres de Italia y sus reivindicaciones hasta que escuché un podcast de Sangre Fucsia sobre Feminismos desde Italia. También publicado en Pikara magazine.

Descargar Feminismos desde Italia

Todas somos diferentes y únicas

Viajé a Italia hace tres años, la primera vez porque conseguí trabajo como au pair en Aosta y la segunda con la mochila y un amigo belga que conocí a través de couchsurfing. No me di cuenta de todas las diferencias que hay en el país.

Las italianas en la calle

Mis compañeros de trabajo son de Cerdeña, Sicilia y Calabria. Su forma de hablar no tiene nada que ver y he aprendido muchas cosas sobre Italia. Aquí puedes escuchar un podcast sobre Feminismos rurales en Italia (está en italiano pero se entiende muy bien).

La taranta, un baile solo para mujeres

La taranta o la tarantella es un tipo de baile folk que se caracteriza por los movimientos rápidos y pasos no demasiado complicados. Ganó popularidad entre los siglos XV y XVII hasta la actualidad.

Todo empieza con la picadura de una araña. Su veneno provoca convulsiones en las mujeres, un ataque de histeria que nos vuelve locas. No es de extrañar esta característica tan femenina, nótese mi sarcasmo, estar nerviosas y comportarnos de forma iracional con movimientos frenéticos.

Mujeres bailando la tarantella

Una vez al año, durante el verano, las mujeres del sur de Italia pueden hacerse con los espacios públicos y expresarse libremente. La picadura de la araña parece la oportunidad para reunirse con amigas, hacer con sus cuerpos lo que consideren y mostrar su descontento a través del baile.

Tarantella de 1932

¿Qué es un pelele? Pues un machista

Algunas teorías ven similitudes con el fandango español. A mí realmente, me recuerda a un pelele. En un capítulo de La otra mirada, que no deja de mostrar unos años veinte sevillanos idílicos, Teresa habla de un cuadro de Goya y le propone a sus alumnas hacer un pelele.

Alumnas de la academia de señoritas de Sevilla
Teresa habla del pelele

Una vez al año, las mujeres pueden reunirse y confeccionar un pelele que simboliza a sus maridos y todos los hombres que conocen.

El objetivo será lanzarlo por los aires y quejarse de todo lo que quieran.


Las primeras mujeres escritoras

Ya en 1405 Christine de Pizan se atrevió a escribir desde la perpectiva de las mujeres. Le Livre de la Cité des Dames solo muestra voces en femenino y refleja la importancia de nuestra presencia en cualquier sociedad. La mismísima Simone de Beauvoir reinterpretará la obra.

Ilustración de The city of Ladies (1405)

Las mujeres querían participar en las decisiones públicas y exigían el derecho a la educación universal. A mediados del siglo XIX se empieza a adoctrinar a las futuras profesoras de las escuelas públicas, pero no es hasta 1876 que las universidades aceptarán alumnas. Mientras Alaide Gualberta Beccari, cuando no es más que una adolescente de dieciséis años, comienza a editar el periódico Women en Venecia. Sufragio, libros para todas y algo más que el matrimonio e hijos. Sus páginas contarán qué están haciendo las mujeres italianas y de otros países.


Ragazze, la vita trema

La directora Paola Sangiovanni estrenó el documental feminista Ragazze, la vita trema en 2009. Cuatro mujeres que cuentan sus experiencias en los colectivos feministas de los años sesenta y setenta en Italia. Aventuras colectivas desde su propia mirada que demuestra, una vez más, que lo personal es político. Hay muchas formas de cambiar las cosas, lo importante es hacerlo unidas.

Regazze, la vita trema (2009). Un documental de Paola Sangiovanni que puedes ver completo en vimeo

Con la lucha colectiva se consiguió la ley del divorcio en 1971. El adulterio por parte de la mujer se consideraba un crimen, al estilo de la ley española del abandono del hogar. Conozco bien este disparate, mi abuela se fue de casa con sus hijos en los tiempos en los que no existía el divorcio en España. Era abril de 1975 y fue denunciada por la familia de su marido. La burocracia, por una vez en la vida, jugó a su favor y los papeles no se movieron de la mesa. Franco murió en noviembre de ese año. Habría ido a la cárcel por hacer la meleta y largarse.

Muchas estudiantes salieron a la calle, okuparon edificios públicos y crearon espacios para compartir sus vivencias. En 1977, miles de mujeres protestaron en las calles de Roma exigiendo libertad sexual, aborto legal y el fin de cualquier tipo de violencia contra las mujeres por el mero hecho de ser tal. La policía cargó contra las manifestantes y la joven Georgina Masi, de solo diecinueve años, murió en las cargas. Podría haber sido cualquiera. En 1978 se aprobó la ley del aborto.

Impacta el balance que hacen las mujeres entrevistadas. La libertad de sus palabras y sus confesiones más profundas. Hablan de lo contidiano y de lo que ocurría en el Parlamento, realidades que no pueden ser separadas. Nuestros actuales derechos no han sido un regalo.


Libreria delle donne di Milano

Más allá de la moda, Milano fue la ciudad donde se abrió la primera librería feminista en toda Italia. No solo se compraban libros, claro que no, mujeres con diferentes ideas se reunían e intercambiaban opiniones. Las puertas se abrieron en 1975 y no se han cerrado. Una característica del movimiento feminista italiano es el apoyo al feminismo de la diferencia. No quieren la igualdad en función de los hombres, bastante protagonismo han tenido ya, como si de un espejo se tratase y nos conformásemos con hacer lo mismo que ellos. Nuestra liberdad no va de copiar a nadie.

Una de sus ideas clave es señalar que diferencia no significa desigualdad y subraya que lo contrario de la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad.

Palabras de Nuria Varela

El refugio de Milano ha sido el punto de encuentro de muchas feministas durante décadas. Conferencias o nacimientos de campañas reivindicativas. Para las mujeres que nos movemos por estos ambientes, sabemos que esta clase de librerías son mucho más que estantes con libros interesantes. Cuando viajé a Milano no visité este lugar, supongo que es una buena excusa para volver.


Machista a lo italiano

Ya lo decían las mujeres de Ragazze, la vita trema (2009): sus madres se encargaban de todo. Cuidar a los niños, hacer la comida, limpiar la casa… trabajo gratuito e invisibilizado que no cuenta para el Estado. A la hora de la jubilación ya vemos con qué sobreviven nuestras abuelas. Selma James, Mariarosa Della Costa y Silvia Federici se pusieron a escribir sobre el impacto del trabajo gratuito en la economía. Federici no solo cuenta historias de brujas. Todavía seguimos en la batalla contra la doble jornada laboral: el trabajo de fuera de casa y el que te espera cuando vuelves.

Las italianas de hoy

No fue hasta 1981 que desapareció el artículo 554. En pocas líneas, no se veía delito si un hombre violaba a una mujer si después se casaba con ella. Siguiendo el clásico, la mujer violada perdía su honor y valor por lo que su única salvación era un reparador matrimonio. De esta manera la familia no estaría en el entredicho. Ni hablar de lo que ocurría de puertas para dentro, ¿cómo iban a imaginar que los maridos también violan?

Incluso desnuda, no pido a gritos que me violes. Mujeres del Parlamento italiano

En los noventa continuaron las barbaridades a la italiana, concretamente en 1992. Un profesor de autoescuela violó a una de sus alumnas, después la amenazó y coaccionó para que no dijese nada. La chica de solo dieciocho años se lo contó a sus padres y pusieron una denuncia. La Corte Suprema dijo que no era violación porque la chica vestía unos pantalones cortos, ¿te suena la historia? Las calles y el Parlamento ardieron con gritos Pantalones, la coartada para violar. Iniciativa a la que se sumaron mujeres de otros países como Estados Unidos. En 2008 se revisó la ley.


Acoso que mata

Tiziana era una treinteañera. Un día se le ocurrió grabar un vídeo mientras mantenía relaciones sexuales con su pareja. No sé quién tuvo la idea o cómo fueron los hechos y no puedo preguntarle ahora. El caso es que tiempo después, cuando ya no eran pareja, aquel infeliz difundió el vídeo. Le amargó la exitencia… todos la señalaban, algunos le llamaban de todo o simplemente la juzgaban. Todos la culpaban, vaya.

Se mudó de ciudad e intentó seguir con su vida con normalidad. Fue imposible. Con solo 31 años, cansada, se suicidó. La familia de esta italiana sigue peleando con google para borrar el vídeo. Los únicos culpables son la expareja y las personas cómplices que difundieron el vídeo y no lo denunciaron. Whatsapp puede destruir a una mujer.


Non Una di Meno

Las argentinas dijeron basta en 2015 cuando colapsaron las calles de Buenos Aire al grito Ni una menos. Otras latinoamericanas se unieron a la lucha y en las últimas semanas México ocupó unos minutos de telediario. Las italianas no quisieron quedar fuera y formaron el movimiento Non Una di Meno, que no se romperá hasta que las mujeres dejen de ser asesinadas, violadas o acosadas.

Hijas, madres y abuelas compartiendo el mismo espacio. Sabemos que las violencias machistas nos afectan a todas por igual.

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