Rumanos por el mundo, historias de emigración

Rumanía y emigración son dos conceptos que van de la mano. Saltar de un país a otro. Familias que se separan para conseguir dinero y comprar una casa. Realmente, ¿qué sabes de todo esto?

Mi primer contacto con la cultura rumana fue en España. Contacto por llamarlo de alguna manera porque los esteriotipos nublaban mi vista. Hago memoria y no sé cuál fue mi primera conversación con alguien de esta nacionalidad, pero hay situaciones que han quedado perfectamente registradas en mi mente.

Rumano inmigrante = pobre

Pura matemática. Alguien que proviene de Europa del Este y emigra a España, obviamente no tiene un duro ni formación. En los campos andaluces los que se torran al sol para recoger fresas por menos del salario mínimo son ellos. Y la señora que limpia tu casa y lleva a tus hijos al colegio, probablemente en negro, también es rumana.

Campaña de recogida de fresas en Huelva (España). Oferta de autobús ida y vuelta. Trabajo asegurado por tres meses.

Anuncios que he visto en estaciones de autobús en Rumanía

No compartí clase con un rumano hasta que llegué a la universidad. Un chico de ojos verdes que se había matriculado en mi carrera. Supe su origen cuando un profesor dijo su nombre y pronunció mal su apellido. Dieciséis años explicando la correcta pronunciación. Sus padres tenían formación técnica pero decidieron emigrar cuando él solo era un bebé.

Serigne Mamadou, un senegalés hablando claro desde el campo

En Madrid les tocó trabajar en todos los sectores, evidentemente las labores más precarias y peor pagadas. Dominio de varios idiomas, un buen expediente académico y ganas de trabajar pero para muchos solo es el rumano inmigrante. Otro debate sería si después de ese tiempo no eres más español que inmigrante, como gallega contestaría que jamás olvidas de dónde vienes pero es una simple opinión dentro de las infinitas posibilidades. Pues nada, toda una vida pensando sin querer que jamás compartiría un aula con un rumano, hasta que llegó el tortazo de realidad.


La mujer con la falda larga

Otra ecuación: mujer + rumana = gitana. Tengo pendiente escribir sobre los orígenes de la etnia gitana y su historia en Rumanía, tarea que espero realizar pronto y romper con muchísimos preconceptos absurdos. El caso es que por hache o por be, toda mujer de tez morena y falta larga obviamente es rumana (nótese sarcasmo). Ahí va una anécdota.

Nueve de la mañana en una sucursal bancaria. El cajero automático no funciona y necesito dinero antes de ir a la universidad, entro y espero en la larga cola hasta que llegue mi turno para hablar con el señor de la ventanilla. Para colmo era el primer día del mes y todos los jubilados querían retirar el dinero de la pensión. Veinte minutos y una mujer llama mi atención.

Está claro que no habla español. Viste una falda larga y el pelo recogido en un moño, aproximadamente sesenta años. Dice algo en ventadilla y de malas maneras le ordenan colocarse en la fila. Vuelve a preguntar algo en una de las mesas y la empleada le dice que no le cuente su vida y espere como todo el mundo. La cara de la mujer es de estar completamente perdida y no entender nada.

Me acerco a ella y le pregunto en español qué necesita. No me entiende y hablo más despacio. Le pregunto si habla inglés o cuál es su idioma. Empieza a hablar rumano, en aquel momento no caí en la cuenta que era esta lengua, y me muestra un billete de diez euros y la tarjeta del transporte público. Vale, tanto drama para recargar la dichosa tarjeta y coger el autobús. Hago gestos para que me acompañe a la máquina que hay para estos menesteres, no hace falta hacer una cola y hablar con un ser humano. El billete estaba arrugado y la máquina no lo aceptaba, le pido que sujete mis cosas mientras intento recargar la tarjeta.

Todos quedaron mirándome. Parecían más interesado en nosotras que en las gestiones que querían tramitar en el banco. Cuando vives lejos de tu gente, comprendes qué significa este gesto. Duro es un adjetivo que se queda corto para describir cómo te sientes cuando no entiendes el idioma, todos te ignoran y nadie te echa una mano porque te ven como la que les quita el trabajo. Cuando eres emigrante dejas de tener una personalidad concreta y pasas al montón de los que no importan.


Más rumanos fuera que dentro

No parece una exageración. En los años noventa, después de la dictadura, muchas familias buscaron un futuro mejor. Algunas dejaron el campo y se fueron a las grandes ciudades como Cluj-Napoca o directamente a España, Italia y Alemania.

El interior de Rumanía

Scars of solitude (2013)

Beny Cosma dirigió el documental Scars of solitude en 2013 junto a Alez Cosma en el rol de productor. Quince minutos que muestran la realidad del interior de Rumanía, la protagonista es una mujer que vive sola en una aldea rumana que podría ser cualquiera. Entrevista realizada en 2012 cuando ella tenía 87 años.

El rural rumano está vacío. Pocos son los que se quieren dedicar al pastoreo y otros trabajos agrícolas, o directamente resulta imposible por todas las trabas que se le ponen: administrativas, económicas, sociales… Lógico que las maletas terminen en la puerta de casa. La anciana del documental se muetra optimista aunque ha tenido que superar grandes dificultades como quedarse viuda con dos hijos a su cargo, la muerte de uno de ellos y la emigración a Alemania de su familia política incluidos sus nietos.

Los jóvenes dejaron la aldea y empezaron una nueva vida en el extranjero o en la ciudad. Su otro hijo trabaja cerca de Brasov. Un pueblo fantasma sin vecinos, solo una mujer casi centenaria que se resiste a marchar. No me resulta extraño, las gallegas sabemos perfectamente qué es esto. Soy incapaz de nombrar todas las aldeas en las que no vive nadie o solo una persona o con suerte un matrimonio, empezando por el pueblo de mis abuelos en medio de la provincia de Pontevedra. Si quierer ver otros documentales gallegos, puedes utilizar este link.

Polas Bravas! (2014) Documental promovido por AVINZA GDR-15 en el que diferentes mujeres hablan sobre su vida en el rural ourensán, todo tipo de empleos pero siempre respetando y conservando el patrimonio

Inmigrantes rumanos en España

En los años noventa se popularizó España. Prometían mayores salarios y mejores condiciones laborales. Sin embargo, se han construido muchos mitos en torno a los fenómenos migratorios en Rumanía que se traducen a ese molesto hay demasiados rumanos en España.

Número de rumanas y rumanos que viven en España según cifras del CIS (2019). Los máximos valores se alcanzaron en 2002-2003
Número de rumanas y rumanos que viven en España por provincias, cifras según el CIS (2019). No se ven grandes diferencias entre mujeres y hombres, la mayoría elige Madrid y las zonas del Mediterráneo

Resulta ridículo escuchar a un gallego hablando de la invasión rumana viendo las cifras. En nuestras provincias hay más gallegos retornados o sus hijos que inmigrantes de primera generación. A continuación presentaré una serie de datos básicos:

Principios de los 90
Israel, Turquía, Hungría e Italia fueron los destinos más solicitados. Y fue una emigración mayoritariamente de padres de familia que enviaron dinero a su país de origen Artículo de Sabina Stan
La llegada del nuevo siglo
La segunda ola se centró en Italia, Israel, España y Turquía. Artículo de Sabina Stan
Principios del 2000
Italia y España vuelven a ser los destinos más solicitados, probablemente porque las lenguas son latinas y el proceso de aprendizaje es más rápido Artículo de Sabina Stan
Después del 2007
A partir del 2007, el perfil del emigrante rumano pasó a ser un joven con estudios secundarios o superiores, que elige Italia, España o Reino Unido Artículo de Sabina Stan

Lo he dicho en más de una ocasión, mi hermano mayor vive en Reino Unido con su pareja de nacionalidad polaca. Las majoras salariales, el conocimiento real de inglés y la búsqueda de empleos acordes a su formación académica. The Documentary de BBC publicó un podcast sobre los inmigrantes rumanos en Reino Unido.

En verano o en navidad regresan a casa y se ven coches con matrículas extranjeras. Seguro que no todas las historias son prometedoras, pero nadie quiere quedar fuera del grupo de emigrantes triunfadores. Al final, las diferencias entre gallegos y rumanos no lo son tanto.


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