Bicicleta Pegas, ¡vuelta a los 80’s de Rumanía!

Si cuando eras niño vivías en la Rumanía de 1980, tenías una bicicleta Pegas. Horas sentado en ese asiento banana, pedaleando en verano e invierno. Un símbolo del comunismo y los recuerdos de infancia de muchos. ¡Ha vuelto!


Me encanta vivir en Rumanía y hacer muchas preguntas. Básicamente, porque no tenía ni idea de nada antes de poner mis pies en este país. Como no podría ser de otro modo, también pregunté cómo era ser un niño en la época comunista en Rumanía.

Hablamos de dibujos animados, juguetes favoritos, juegos en la calle… los niños son niños sin importar el sitio. Incluso compartimos algunos cuentos populares y juegos que son directamente universales. Sin embargo, nadie me habló de una cosa que amé en durante mi infancia: la bicicleta. La primera que estrené, antes heredé las de mi hermano y primos, era roja y blanca. ¡Hasta tenía cesto!

¿Qué clase de asiento es ese?

Un día saliendo del supermercado, vi una bicicleta vieja apoyada en una valla sin candado ni nada parecido, ¿para qué ponerlo? Era de un jubilado que estaba haciendo recados. Lo que me llamó la atención fue el sillín, ¿cómo alguien podía pedalear sentado en ese asiento? ¿sería confortable? ¿y por qué era tan grande? ¡Jamás había visto una cosa igual!

¡Fíjate en el asiento!

Seguí pensando en esa maldita bicicleta. Supongo que cuando vives en otro país siempre buscas lo diferente. No tenía ni idea de cómo preguntar, pero se lo comenté a unos amigos.

– Oye, que he visto a un señor con una bici rarísima…

– ¿Rara? ¿Cómo era?

– Bueno, pues era vieja pero eso es lo de menos. El asiento, no sé, nunca he visto una bicicleta con un sillín así. Era como un cojín muy grande, alargado. Quizá el jubilado está mayor y necesita ese acolchado…

– ¿Eing? Laura, has visto una Pegas.

– ¿Una qué?

Diálogo de una ignorante hablando con rumanos

Misterio resuelto, ya sabía cómo llamar a ese extraño instrumento. Y aquí vengo para hablarte de un icono de Rumanía, tan importante y único como la mismísima gimnasta Nadia Comaneci.

De producción nacional y filosofía comunista, a un 2012 con un toque hipster y un joven al mando. ¡Y es que las bicicletas Pegas están de moda!

Pegas en la historia de Rumanía

Detrás de ese sillín y las dos ruedas, hay mucho más que contar. En la Rumanía de Nicolae Ceaușescu (1967-1989) no había comercio con el exterior. Su sistema comunista y de organización del país, poco tenía que ver con el bloque soviético. Quiso apostar por los productos rumanos, quedarse con lo que producían las manos de su pueblo y no depender de terceros. Vamos, que poco hablaba con la URSS.

Bicicleta Pegas en 1980

Era complicado encontrar algunos productos y la gente esperaba en largas filas. Como alternativa al coche particular, difícil de comprar, la bicicleta era la solución para algunos. Y no, no iban a pedalear cualquier cosa: ¡la comunista Pegas llegó a muchas casas!

Bicicletas producidas en Transilvania

Transilvania es famosa por la historia Drácula, inspirada en un libro escrito por una mujer (que sí, que este es otro tema), pero en 1972 algo se movía por ahí. Una fábrica de armamento empezó a dedicarse a otros menesteres. Nacieron las bicicletas Pegas. La intención era vender solo a adultos y tres años después se dieron cuenta que los niños eran buenos clientes. En los 80, los niños de Rumanía amaban su Pegas 1027.

La producción se mantuvo hasta finales de los noventa, después de la revolución de 1989 todo cambió en el país, incluidas las bicicletas aunque siguen en la memorias de muchos niños que hoy son adultos. La fábrica echó el cierre en el 2000.

De comunista a hipster, las bicis Pegas han vuelto

Las modas siempre vuelven, al menos eso dicen. Mi madre me repitió toda la adolescencia que mis caras Coverse All Star no eran más que unas John Smith. Ella, que nació en 1969, pasaba las tardes de verano de los ochenta pateando Vigo con sus John Smith azules.

La abuela de la fabada también lo sabía, ¡al final lo nuevo no lo es tanto!

Eran los zapatos que todos podían comprar y había las imitaciones en el mercadillo. Lejos de los 60 o 70 euros que gastamos mi generación en las Converse. Y por cierto, luego era súper alternativo llevarlas rotas (básicamente, duraban dos telediarios), con nuestros dibujos, los cordones descolocados…

Instagram de Bicicletele Pegas

Cuando era niña me compraron varias zapatillas Victoria en un supermercado Día. Tenían cordones, eran cómodas y varios colores para combinar con vestidos, ¿para qué necesitas más? Pues en mi adolescencia, allá por el 2008, las Victoria volvieron a la carga y con precios muy altos. Cierro la parte de mis memorias y mando un saludo a mamá desde Bucarest, has esperado unos diez años pero sí, ¡tenías razón!

El caso es que al final, todo es una rueda. Nunca mejor dicho. Y más las bicicletas Pegas. En 2012, el joven Andrei Botescu pidió un préstamo, habló con amigos y usó todos sus ahorros para comprar la vieja fábrica Pegas. Resucitó las bicis de su infancia con 70.000 euros.

No solo quiere vivir de los recuerdos, en su plantilla vemos trabajadores que como él tuvieron de niños una Pegas 1027, y otros que ni habían nacido. Lo moderno, alternativo, underground… mezclado con recuerdos vivos de una niñez en Europa del Este y mucha ilusión por invertir en su país. La producción empezó con muy pocas unidades y ha ido en aumento.

Bicicletas Pegas de hoy

Andrei, no viví en la Rumanía comunista de los 80. La verdad es que ni había nacido. Da igual, ¡lo has conseguido! ¡Quiero una bicicleta de la nostalgia!


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2 comentarios en “Bicicleta Pegas, ¡vuelta a los 80’s de Rumanía!

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