Navidad en Rumanía y España, ¿es diferente?

En todo el mundo se celebran las navidades. Y al final entre las fiestas rumanas y las españolas no veo tantas diferencias, ¿o me equivoco? Desde osos bailando en las calles a gente atragantándose con las uvas. Aquí lo tienes todo.

Para calentar motores, empecemos con los primeros días de diciembre. Recuerda todos los prejuicios que tenías antes de leer este artículo y no te preocupes, yo tampoco sabía nada sobre este país de Europa del Este hasta que me mudé.

Diferencias de la navidad en Rumanía y España

El día de San Nicolás

En Rumanía, al igual que en España, se considera que la navidad empieza el 20 de diciembre y termina el 7 de enero. En realidad, poco importa cuando los comercios tiñen de rojo sus escaparates en noviembre y ponen música navideña. Y, ¿cuáles son los preparativos?

El inicio del invierno lo marca el 6 de diciembre: día de San Nicolás. La noche del 5, los niños limpian sus zapatos a conciencia y los dejan junto a la puerta. Si hacen un buen trabajo, Moș Nicolae les dará dulces y regalos.

La leyenda de San Nicolás, 6 de diciembre en Rumanía

No se trata de Papá Noel, Santa Claus o el Viejito Pascuero como le decían en Chile. Simplemente marca que el frío ha llegado y es hora de preapararse para el invierno, que en Rumanía implica una blanca navidad en la mayoría de los casos.

No solo los niños disfrutan de San Nicolás, no fue festivo nacional y tuve que ir a la oficina como todos los días. Estaba escribiendo un artículo cuando mi jefa apareció con bombones para todos los empleados, no entendí a qué se debía ese gesto hasta que me explicaron qué se celebraba ese día. ¡Imposible que no me guste mi vida en Rumanía!

San Nicolás comunista

Durante el Comunismo en Rumanía (1967-1989), a San Nicolás se le conocía como Moş Gerilă. En otros países de Europa del Este también se celebra este día.

San Nicolás en tiempos comunistas

Andreea Pocotila escribió un artículo sobre el San Nicolás comunista. En la Rumanía comunista, se celebraba un San Nicolás soviético. Moş Gerilă es un hombre soviético y atlético que traía el invierno al país y la felicidad a todas las casas.

A partir de los años 50, en algunos periódicos rumanos se empieza a hablar de árbol de invierno en lugar de navidad. Tampoco se seguía la tradición de Santa Claus, para la URSS (y otros países futuros países comunistas como Rumanía) se trataba de un invento del americano. En resumen, en navidad había un simpático Moş Gerilă y empezaba el invierno, eso es todo.

Mikulás de Hungría

Hemos visto que se celebra San Nicolás en varios países, entre ellos Hungría. Sigue siendo polémico, pero es un hecho que una parte de Rumanía comparte historia con Hungría. Las tradiciones son imposibles de borrar al igual que la lengua, en ciudades como Cluj-Napoca se editan periódicos en húngaro.

En las ciudades fronterizas como Oradea también se habla esta lengua y hay colegios que siguen el modelo educativo húngaro. Pues, como no podría ser de modo, también se conservan tradiciones con influencia húngara. Hablamos de Mikulás, su versión de San Nicolás.


La matanza del cerdo: Ziua de Ignat

Y llegamos al 20 de diciembre, el San Martiño de Rumanía. Lo más importante en cualquier plato rumano es la carne, especialmente cerdo. Así es que hay un día al año, antes de navidad, que se celebra la matanza del cerdo. Si eres gallego, ¿no te suena esta historia?

San Martiño en Galicia

En el norte de España, se sigue matando al cerdo de forma tradicional. El 11 de noviembre, algunos gallegos sacrifican a sus cerdos. Ahora existe regulación, respetando el bienestar animal. Matamos animales para alimentarnos, al menos que sufran lo menos posible (con muchas comillas).

Volviendo a Rumanía, aquí siguen realizando la matanza del cerdo dando por iniciada la navidad. Durante las fiestas, muchas de las comidas llevarán cerdo, por ejemplo Pomana porcului.

Pomana porcolui con la receta de la abuela

Nochebuena y día de navidad

Las familias españolas…

Una navidad en España sin los niños de San Idelfonso cantando El Gordo o Raphael en la televisión por enésima vez, creo que no tendría ningún sentido. Todos esperamos con ilusión el anuncio de la Lotería de Navidad y el de Gadis.

¡Vivamos coma galegos!

La cena de Nochebuena es para pasarla con la familia y amigos. En cualquier mesa gallega o rumana, se juntarán los tíos que viven en Alemania, la hermana que tienes en Reino Unido, el primo de tu abuela de Buenos Aires… No me gustaba la navidad, hasta que emigré y me di cuenta de que es la excusa perfecta para volver a casa.

¡Paciencia cuando empaquetes los regalos!

En España, seguro que tus abuelos quieren escuchar las palabras del rey y después empezar con la cena. No importa si son monárquicos o no, se trata de una tradición. Una forma de romper el hielo y que tu cuñado suelte alguna de las suyas.

Cabalgata de Papá Noel

¿Qué se come? Pues lo que permita el bolsillo aunque esos días se tira la casa por la ventana. Marisco, carne, bacalao, turrones, polvorones, churros con chocolate… ¡prepara los agujeros del cinturón! Y no estaría mal pensar en lo que le dirás a tu abuela cuando te diga que has quedado con hambre y debes comer un poquito más.

Al menos en mi casa, después de la cena compartes tiempo con tu familia. Ya llegará fin de año, cuando sales de fiesta hasta el amanecer y vuelves con un atuendo bastante diferente. Los regalos se abren la mañana del 25 de diciembre, cuando Papá Noel, después de una dura noche, ha dejado regalos a todos los niños buenos.

Para una navidad sin machistas

¿Juntarte con toda tu familia o no? En navidad parece obligatorio ver las caras de prácticamente desconocidos. Enganchar cenas de empresa con reuniones con amigos que no has visto en todo el año. Con unas copas de más, tal vez empiecen las barbaridades así que… para unas navidades de relax, dale al play:

Madre pa’cá, madre pa’llá

O apalpador de Galicia

En España, Papá Noel es una cosa moderna. Durante el Franquismo lo que se celebraba era el Día de los Reyes Magos. Ya lo decían en Cuéntame como pasó (1×13, minuto 5:15), Papá Noel es un invento americano. Tomaron como referencia otras tradiciones y crearon la figura de ese abuelo con sobrepeso, que se mete por chimeneas y hace felices a los niños de todo el mundo.

En Galicia, conocemos otra historia. Un señor con barba y mal carácter que se dedica al carbón, que en Nochebuena y Fin de Año se mete en las casas gallegas y palpa las barrigas de todos los niños. O apalpador quiere comprobar si han comido muchas castañas. Si han sigo buenos todo el año, recibirán regalos y de no ser el caso, pues tendrán que conformarse con carbón.

La canción de O apalpador

Las familias rumanas en navidad

La mesa del 24 de diciembre está llena de deliciosas comidas y dulces, desde la ciorba de perisoare al clásico sarmale. En Rumanía el sarmale es sagrado, mis amigos bromean mucho con este tema. ¡Si te quieres casar con un/a rumano/a, antes tienes que saber cocinar sarmale o termina en divorcio!

Ahora viene la diferencia entre Rumanía y España: el momento de colocar el árbol de navidad. Antes de nada, decir que los rumanos siguen utilizado árboles naturales en su mayoría. Desde noviembre se pueden comprar en muchos mercados o floristerías, además de pequeños adornos como el que se coloca en la puerta principal. ¡Nada de plástico!

Algunas familias siguen la tradición, colocan el árbol de navidad el 24 de diciembre. Lo hacen juntos y el momento estrella, nunca mejor dicho, es cuando ponen la estrella Carol (normalmente con la imagen del niño Jesús) en la copa del árbol.

Influencias húngaras…

Como ya he dicho, en Rumanía hay una mezcla de culturas. En algunas casas el momento de poner el árbol es diferente. El 24 de diciembre se le dice cualquier cosa a los niños para que salgan de casa, mientras los padres colocan rápido el árbol y la decoración navideña.

Algunos amigos me explicaron qué se le dice a los niños. Resulta que los ángeles han colocado todo por arte de magia. Se supone que es una tradición que siguen en Hungría, no tengo claro el origen, lo único que sé es que me ha encantado la idea.

Osos por las calles rumanas

Hace unas semanas estaba en una calle de Bucarest y vi un grupo de osos. Sí, osos. No tenía ni idea de qué estaban haciendo hasta que pregunté a unos amigos rumanos. En diciembre, hay personas que se visten de oso y otros con trajes tradicionales y unos bastones. Los osos bailan y no paran de moverse, mientras los humanos intentan espantar a los malos espíritus que se han apoderado de los animales.

Osos en las calles rumanas

¿Cuál es el origen de esta llamativa tradición? Antes solo se veía en zonas rurales, ahora en la capital algunas personas siguen la tradición y reciben propinas y comida. He leído al respecto y se cree que todo podría haber empezado con los romaníes, los pueblos Roma, comúnmente conocidos como los gitanos. Vivían en la montaña y bajaban a los pueblos con los osos. Ahí comenzó todo.

Fotografía de Diana Zeyneb Alhindawi

Villancicos rumanos

También se ven personas cantando villancicos. Todos quieren un aguinaldo, por ejemplo los hombres (que suelen ser solteros) que cantan O ce veste minunata. Tocan el saxofón, tambores y otros instrumentos para alegrarnos estas fechas.

O ce veste minunata para esta navidad

Fin de año y Año nuevo

Feliz año nuevo en Rumanía

Hay cosas que nunca cambian, ¡en Rumanía y España gusta la fiesta! El día de fin de año se celebra otra cena con grandes cantidades de comida. En ambos países, se cree que vestir una prenda roja traerá buena suerte. Para los españoles también es necesario poner algo de oro en la copa de champán.

Si estás embarazada en Rumanía, ojalá tengas a tu hijo el día de fin de año ya que se cree que trae buena suerte. Y cuando crezca, seguro que el día de año nuevo, hace su propio sorcova, una especie de rama hecho con ramas de manzano y adornos de colores que se deja en agua templada.

¿Cómo es el fin de año en España?

Además de vestir tus mejores galas mientras intentas terminar con el cena, siempre hay reservado un hueco en el estómago para las uvas. Doce uvas blancas que debes terminar sin importar cómo. ¡La suerte de todo el año está en juego!

Minutos antes de las 00:00, todas las televisiones españolas están encendidas y pendientes de qué pasa en la Puerta del Sol de Madrid. Primero vienen los cuartos y después las doce campanas, una uva por campanada. Luego viene la fiesta para empezar el año con los churros con chocolate. No importa que llueva o haga frío.

Campanadas de Fin de año en España

Día de Reyes Magos

Y las navidades terminan con la última tanda de regalos bajo el árbol. El día de Reyes se celebra en España y otros países de religión o cultura católica, por ejemplo Uruguay (en 2015, pasé este día con una familia uruguaya).

Melchor, Gaspar y Baltasar visitaron al niño Jesús en el pesebre. Le llevaron oro, incienso y mirra. En muchas casas se coloca el Belén para conmemorar este momento. La noche del 5 de enero, los niños van a la cabalgata y ponen leche con galletas para los Reyes y sus camellos.

El 6 de enero, toca abrir los regalos o comer carbón si no te has portado bien. Tranquilo, que siempre habrá un trozo de roscón de reyes para ti. Y tengo una pregunta, ¿en tu casa te solían regalar una bata y calcetines calentitos? Mi madre tiene una regla: Papá Noel para regalos de ocio, Reyes para las cosas útiles.


Espero que hayas aprendido algo nuevo o quieras pedirle a Papá Noel o Baltasar (siempre ha sido mi favorito) unos vuelos baratos a Bucarest. ¿Me he olvidado de algo? Por favor, si eres rumano, vives en España y quieres decir algo sobre las diferencias entre la forma de celebrar la navidad, utiliza el apartado de los comentarios.

No sé tú, pero yo no veo que las navidades de Rumanía y España sean tan diferentes. Comienzo el año con una sonrisa, a 3.000 kilómetros de mi tierra, pero sintiendo que Rumanía es un poco más casa. ¿Debería escribir “aprender a cocinar Sarmale” en los propósitos de año nuevo?


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Autor: Laura O. Sánchez

(Comarca do Deza, 1994) Socióloga, feminista e inmigrante en Rumanía que aporrea el teclado de Sen Enderezo desde junio del 2014. Nací una tarde de julio soñando con viajar sola por el mundo. La escritura vino más tarde, en 2º de la ESO, cuando Pilar me dejó mi primer libro feminista y creé mi cuarto propio. Ahí empecé a darle a las teclas. Soy una mujer simple: me gusta el café negro sin azúcar, hablar con retranca gallega a 3.600 km y viajar con una perra.

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