¿Cómo escribir un blog? 20 errores y aciertos

No hay fórmulas secretas que expliquen cómo empezar un blog, pero lo más importante es que le dediques tiempo a algo que te guste. Llevo 6 años escribiendo este blog de viajes para mujeres mochileras, he aprendido mucho y he cometido enormes errores. ¿Te lo cuento?

Escribir un blog te dará disgustos a la vez que alegrías, ¿estás preparada?

10 errores al escribir un blog de viajes

Dicen que rectificar es de sabios, así que prefiero empezar por la lista de los horrores, perdón, la lista de los 10 errores que cometí cuando empecé a escribir el blog.

1. Escribir un blog sin presentarte

Voy a empezar a escribir un blog sobre viajes en el que la protagonista va a ser una mujer, ¿vale? Sí, con poco presupuesto y experta en el low cost. Ryanair por aquí, hostels por allá. Ah, y un toque de couchsurfing que también hay chicas viajeras.

Suena estupendo, ¿verdad? Me centré tanto en el proyecto que olvidé construir la casa por los cimientos. ¡Preséntate! ¿Por qué ibas a perder el tiempo leyendo el blog de una desconocida?

Tardé tres años en escribir un artículo sobre mí misma. Cuatro en añadir datos más personales. Cinco en señalar que soy de Galicia, al norte de España. Seis en mojarme y decir: mira, pues esta soy yo.

Para que me entiendas, cuando conoces a alguien en el trabajo ¿verdad que lo primero que dices es tu nombre? Pues, eso, aplícate el cuento.

2. Editar un blog que solo lee tu madre

A ver, si escribir un blog a lo loco y solo hablando de ti misma, normal que solo tu madre lo lea. Y a los quince días, ella abandonará el barco. ¡Deja de contar tu vida!

Analiza los datos del blog y piensa una estrategia.

Un blog es algo personal, sí. Un blog sirve para desahogarte, sí. Un blog se parece a un diario, pero escribir sobre lo maravilloso que te va todo, aburre hasta a las ovejas.

Pregunta, interactúa y busca información. Tus artículos tienen que aportarle algo a un lector. En el peor de los casos, recibirán un mensaje de alguien enfadado que te recuerda tus muertos.

Un consejo: no revises los artículos que escribí en el año 2014. Por favor, menuda cosa más insípida y vacía de valor.

Me iba de la burocracia a los preparativos de un viaje mochilero por Latinoamérica. Fuera contexto y hasta luego links o recursos para terceros. Nada chato, a tragar Laura aventuras de aquí a pasado mañana.

3. Escribir un blog como en la universidad

Si volviese a nacer, me matricularía otra vez en Sociología. La universidad amplía nuestra forma de ver la vida. Con la graduación se supone que tenemos las herramientas para aprender, expresarnos y tener éxito.

Luego, te das cuenta de que los ensayos están bien para los debates de Ciencia Política II y no para la realidad cotidiana.

Leer, escribir, escuchar… así aprendemos qué queremos decir y cómo hacerlo. Los que tenemos estudios universitarios pecamos de algo llamado pedantismo. Como tienes un diploma, piensas que escribes como Gabriela Mistral.

Si no vas al gimnasio con el vestido de la primera comunión de tu sobrina, ¿por qué vas a escribir un blog de manualidades con papel maché como si hablases con Lady Grantham?

Cuando decidas escribir un blog, piensa a quién le quieres hablar y cómo lo harás. ¿Te gusta la cocina? Adelante, escribe sobre recetas. Ahora bien, ¿eres de las que dedica tres horas a hacer o pavo o las que tira de tapper?

La persona apasionada por las nuevas técnicas culinarias, alucinará con un vocabulario técnico y trucos profesionales. El que busque hacer un arroz simpático para la cocina, pasa de leer tecnicismos y andarse con vueltas. Yo, completa ignorante de la cocina, vs concursantes de Máster Chef.

Adaptar el discurso, no significa meterle una patada a la gramática o ser vulgar. Se trata de algo más simple, escribir desde las entrañas y ser honestos. Lo natural y humano siempre gana.

Define a quién te interesa atraer. Y tranquila, al principio no tendrás ni idea y vas a querer atraer a todos: abuelas, ingenieras, zapateras… lo irás viendo con el tiempo. Tardé años en darme cuenta de que escribía para chicas que viajan solas.

4. Publicar un artículo en el blog y jamás reescribirlo

Has tenido una idea fantástica y decides dedicar la tarde del domingo a desarrollarla. Te haces un café, pones música de fondo y desgastas las teclas de tu teclado. ¡Estoy orgullosa del artículo que he publicado en mi blog!

Pasan las semanas, la gente va leyendo tu página y después cae en el más absoluto olvido. Lógico, a Google le va lo fresco.

Cometí este error en mi blog de viajes durante años. Escribía algo poniéndole muchísima energía y luego me olvidaba de ese artículo. No actualizaba la información ni reformaba el estilo.

¿De verdad crees que te expresas igual a los 20 que a los casi 26? Ya te digo yo que no, que tu cabeza es otra y tienes ideas diferentes. Si quieres mi consejo, levanta las alfombras y reescribe artículos que tengas allá por Mordor.

Te pongo un ejemplo. En 2016 publiqué una guía sobre cómo hablar chileno. Tuvo muchas visitas al principio, después ninguna. Hace un par de meses lo edité, me informé e trabajé mi memoria para recordar mi año de Erasmus en Chile. Actualmente, es uno de los artículos más populares de mi blog.

5. Usar fotografías en el blog sin descripción

13 restaurantes y bares de Santiago de Compostela. Os presento mi primera infografía.

A los buscadores de internet, especialmente Google, no les gusta que una imagen se llame iuhouhdwjfcjifvjfhsr, ¿me entiendes? Nuestro querido Google es una máquina que quiere las cosas claras.

Si escribo en mi blog sobre las 24 diferencias entre españoles y rumanos, a Google le da igual si la foto es genial si no le dicen de qué va y por qué la has elegido. Cambia el 1234.jpg por un espanoles-rumanos-diferencias.jpg

El artículo que he citado es uno de los más populares en Sen Enderezo, pocos blogs hablaban de cómo es Rumanía y se lo puse fácil a Google.

Y aquí va otro consejo, que hoy me siento generosa. Mi asignatura pendiente siempre ha sido el diseño gráfico. No sé cómo funciona ese mundo. Para vagas o torpes, os presento a Canva y las chachis infografías.

6. Escribir un blog sin creer en lo que haces

Durante años, luché con la mi voz interior que me decía: Laura, por Dios, no escribas sobre eso. Es fácil escribir sobre los 10 imprescindibles de París, lo complicado es ser original o verdadero.

Hacen falta años hasta que pulsas enter y haces público un artículo que solo era un documento de Word. Me sigue dando vergüenza hablar de mis sentimientos, equivocaciones o las cuestiones más personales.

Te lanzas a un mundo virtual con millones de perfiles anónimos. Van a llover críticas. Y tú, tienes que aceptarlas y seguir.

Recibes comentarios en los que te insultan por hablar del Aborto en Rumanía y su historia. Emails en los que alguien te dice que no tienes ni idea sobre un tema que has estudiado durante meses. Otros blogs que te roben tu trabajo con unos clics.

Hubo un momento en el que pensé cerrar Sen Enderezo. Me desanimé y dejé de publicar artículos en el blog. Hasta que un día alguien me escribió por Facebook: Oye, después de leer tu post, me largo de viaje por Latinoamérica.

7. Jamás uses blogger.com y pásate a WordPress

En segundo de carrera, a mis 19 años, empecé a interesarme por los blogs. Mi idea era hablar sobre sociología y actualidad. No tenía que currármelo mucho porque usaría los ensayos que entregaba en clase.

De la mano de la sociología duró dos telediario, tal cual. Después de publicar dos artículos, me aburrí y cerré el chiringuito. Me aburría. Así perdimos a la abuela de Sen Enderezo. En mi casa ya lo decían: sin esfuerzo, no hay recompensa.

Segundo asalto, en Blogger no hacía falta saber de diseño o programación. Se escribía un artículo y ya estaba circulando por la red. Al otro lado del charco fue la mamá de Sen Enderezo. Vivimos juntas unos dos años.

La plataforma es cutre, no vamos a maquillar el asunto. No se puede hacer un proyecto serio y mínimamente profesional con Blogger. Quizá hace diez años sí, ahora no. El público que llegaba a mi blog, en algunos casos, eran señores mayores que con buenas palabras me acosaban.

Finalmente, me pasé a WordPress tras perder mucho tiempo. Parí Sen Enderezo con mucho dolor, al principio no entendía nada pero al final nos vamos entendiendo. Esta vez, no me aburre escribir.

8. No ser constante con tu blog

Cuando se empieza algo nuevo, lo normal es que pongas toda tu energía y a las tres semanas te relajas. Funciono así cuando algo no me motiva. Soy de las que opina que si algo se hace por obligación, no tiene sentido.

Algunas semanas tengo más tiempo para pensar ideas y subir artículos al blog. Escribir es una tarea que requiere concentración, inspiración y, sobre todo, ganas.

Tras seis años aporreando el teclado, a veces tienes seca la cabeza. Ya has probado de todo. Consejos para mudarte a otro país, un qué llevas en la mochila, el repaso de la acampada libre legal… Mira, cuando me ponga de nuevo a la carga lo haré con algo de calidad.

Hubo una época en la que traté este blog como una máquina de hacer chorizos. Lo siento en el alma. Ninguna mente humana produce cinco artículos buenos en una tarde lluviosa de noviembre. Más sentido, menos palabrería. Perdón por petar tu bandeja de gmail.

Sé que escribo menos que cuando empecé este blog, pero aseguro que la dedicación es máxima. Sen Enderezo sigue robándome una sonrisa en los días malos. Sen Enderezo sigue enseñándome quién soy y qué quiero. Sen Enderezo me da un tortazo de realidad cuando lo necesito.

9. Escribir como el resto de blogueros

Deprime ver que el número de visitas no sube, que la gente consulta tu web pero solo llegan mensajes amenazantes, que escribas sin errores gramaticales y el vecino tenga éxito… Si no puedes con el enemigo, únete a él.

No estás sola en internet, busca otros blogs y colabora. Aprendes a la vez que mejoras el posicionamiento de tu web.

Ilusa de mí, pensé que había descubierto un nicho cuando Lonely Planet lleva décadas haciéndolo. Los dichosos artículos qué, cómo y cuándo hacer. ¡Para de hacer eso ya!

Escribir sobre las atracciones turísticas de una ciudad está bien, resulta información interesante para alguien que quiere hacer una escapada. Hasta ahí estamos de acuerdo, pero por favor dale tu toque. ¿Por qué mereces un clic?

Hay que encontrar el punto medio, al final se trata de no ser egocéntrica ni insípida. Atrévete con temas que nadie toca o dale una mirada que la chica peruana que te lee diga: Oh, no había pensado en eso.

10. Pensar que un blog en español no sirve

Bauticé el blog con un nombre en gallego, Sen Enderezo significa sin dirección postal, pero mi idea era crear contenido en español. En los inicios, las estadísticas no eran buenas.

Un nombre más claro, con una palabra clave en español, hubiese hecho todo más sencillo, pero a mí me iba la marcha. No estaba todo perdido, internet tiene muchos rincones.

Pensé que el problema era el idioma y no qué clase de información compartía. En el instituto, no era una buena estudiante de inglés. Entraba en pánico cuando tenía que hablar. El profesorado solo hablaba de libros y gramática.

Infografía de mi artículo sobre el español chileno.

Me desmotivó durante años el estudio de una lengua desde la teoría y no la práctica. Nací siendo bilingüe, mi madre me habló español y gallego. Siendo adulta, aprendí inglés y portugués. Hoy, hablo perfectamente 4 idiomas y trabajo en Rumanía con tres de ellos.

Si hablas varios idiomas, adquieres otras personalidades. Cuando echo de menos a mi familia, me sale expresar la morriña y el cariño en gallego. Cuando estoy contenta, me sale levantar la voz en español. Cuando me enfado en medio de la calle, me sale el portugués con sus magníficas expresiones. Cuando hablo de temas profesionales, me sale el inglés más serio.

Tuve que vivir en otros países para darme cuenta del enorme público que tiene el español. Se habla en gran parte de Latinoamérica y se estudia en numerosos lugares del planeta.

Jamás pensé que era una hazaña escribir en castellano hasta que en las entrevistas de trabajo en el extranjero, empecé a ser la primera candidata. Y hace poco descubrí que es una de las lenguas más usadas en las búsquedas de Google.

Por último, me gustaría resaltar otro dato importante. Todos queremos hablar inglés sin acento al estilo británico, pero la mayoría de las personas que manejan la lengua no son nativas. El nivel intermedio es el más popular.

En cambio, el 80% de los hablantes de español son nativos. Nunca llegarás a expresarte con un idioma extranjero igual que con tu lengua materna.


10 aciertos al escribir un blog de viajes

En 6 años de trabajo escribiendo este blog, por supuesto ha habido un aprendizaje y muchísimas cosas buenas. Ahí va un repaso de los 10 aciertos en un blog de viajes para que empieces con buen pie.

1. El SEO para blogs funciona

Por coste de una tarifa de internet mensual, puedes aprender SEO y hacer que tu blog de viajes funcione. Y no, el SEO o el marketing no va de ser un loro que repite lo mismo que otros 8497894794287 sitios web con más pasta que tú.

Sin contenido, no hay blog. No tienes nada nuevo que decir, pues chao. La gente no quiere perder el tiempo, necesita un mensaje y que se transmita en los minutos que dura el trayecto en metro.

SEO es el arte de elegir la palabra exacta.

Déjate de rollos, lee y aprende a encontrar palabras claves sobre un tema que te guste. Analiza qué buscan los usuarios y con qué frecuencia. Piensa al largo plazo, sé sincero y echa un vistazo a la competencia. No necesitas dinero, solo tiempo y ganas de aprender.

Abrí este blog sin tener ni idea de SEO y la forma de trabajar de Google. Hoy, se ha convertido en mi trabajo y soy redactora de contenido. Un blog puede convertirse en tu medio de vida, la clave es el esfuerzo.

¿Sabes lo mejor? Pues que lo que funcionaba hace cinco años, ha cambiado por completo. El SEO es un organismo vivo y cada día te enseña algo nuevo.

Y sí amigos, este blog es como la casa de mi abuela de la aldea, nadie ha tirado nada en cinco décadas y ahora toca arrasar con casi todo. ¡Los artículos que no funcionaron deben ser rescatados!

2. Escribe artículos largos para tu blog

Los artículos de 1.500 palabras le gustan a los buscadores de internet y a los usuarios. Obvio, narra lo relevante y no me hables de minucias como en los exámenes de la antigua Selectividad.

Seamos sinceros, cualquiera puede escribir un post de 300 palabras mientras se toma el primer café. Dudo que se haya molestado en contrastar la información o desarrolle ideas nuevas. Habrá excepciones, pero Google ni se molesta en rastrearlos.

Mis mejores artículos han sido los largos, en los que me he mostrado como soy y he regalado alguna conclusión. Empieza desde un ejemplo propio, engancha al lector (que se sienta identificado o que, simplemente, empatice) y caminad juntos hacia un punto.

3. Infórmate antes de escribir sobre un tema

Escribe desde la verdad y esfuérzate en aportar recursos para que otras personas lleguen a sus propias conclusiones. No te voy a mentir, resulta agotador escribir un blog de viajes.

No todas viajamos los 365 días al año. A veces, te cansas de pensar en qué puñetas quiere leer la gente. ¿Mi remedio? Como yo edito y mimo este blog, yo decido qué publico y cuáles son mis límites.

Exploro otras temáticas y durante estos años en el blog, he aprendido a encontrar las fuentes que me sirven. Pon encima de la mesa cuestiones que pocos quieren tratar.

Te van a llamar de todo: es que no tienes ni idea, es que eres una exagerada, es que tú vives en la amargura… Analiza esos comentarios con un café y magdalenas, funciona.

4. Aprender a escribir con otras autoras

Escribir un blog de viajes para mujeres mochileras, abrió puertas que creía que estaban cerradas. Concedí entrevistas en Radio Ser e incluso participé en un programa de Documentos TV, Voces contra el Silencio, sobre las invisibles violencias machistas.

Todavía no te he contado lo mejor, en estos años he seguido conocido a mujeres que tenían mis mismas dudas e intereses. Piensas que estás sola porque no tienes ni idea de nada, quieres empezar algo que ni sabes expresar… pero al final, internet te recuerda que no eres nada excepcional.

Todo se entrena, escribe a diario. Sigue siendo complicado para los profesionales hasta cuando están inspirados, ¡no te agobies! No tienes ideas, búscalas.

Lee otros blogs. Coge libros que te gusten. Escucha podcasts. Busca series que te partan de risa. Habla con amigas. Date de cabezazos contra el teclado. Lo que te dé la gana, pero sigue escribiendo.

Algunos dirán que es buenísimo, otros dirán que es malísimo. Si tú confías en tu texto, ya está. Escribir un blog no debería ser un suplicio.

5. Escribir un blog es el diario del siglo XXI

Un blog es un viaje constante al pasado y no significa que no avances. Al leer mis primeros artículos, veo una chica que quería escribir y no sabía cómo empezar. Tenía miedo a involucrarme, a decir algo que no gustase o que nadie me entendiese.

Años de dedicación a un blog que suelo comparar con una terapia. Cuando te pones delante de la pantalla del ordenador, la hoja está en blanco y hay que llenarla de párrafos interesantes.

Este proceso creativo te enseña qué es importante, dónde quieres poner el foco y qué vas a modificar. Y al revisar lo que hacías un par de años atrás, te dará la risa al recordar lo mucho que te temblaban las piernas antes de darle a enviar.

Se terminaron los diarios cerrados con llave, comparte tus ideas en la red. Tú eliges cómo hacerlo. Tu blog, tus normas.

6. Un blog te organiza la cabeza

Buscas el tiempo que no tienes para escribir un blog de la idea que has tenido en el supermercado, entre el pasillo de lácteos y la carnicería. Buscas información y cotilleas otros blogs, a ver qué se cuece.

Al menos en mi caso, libro el escritorio y pongo todo en su sitio para ponerme en acción. Ahora que vivo en un departamento minúsculo del centro de Bucarest, me tiro en el sofá o me voy a una cafetería.

Piensa de qué quieres escribir y planifica tu propio blog, ¡no lo dejes para mañana!

Me obliga a moverme y organizar mi día para ser productiva. Me paso 8 horas en una oficina escribiendo y cuando salgo, sigo pensando en la lista de artículos pendientes para escribir mi blog personal.

La cabeza va más rápido que los dedos. Hago lo que puedo. Y por ello, a partir de marzo habrá publicaciones los martes y viernes. Mejor trabajar con plazos reales, detesto tener un post-it en la nevera que me diga: ¡ESCRIBE YA!

7. Escribir un blog ≠ hablar siempre del blog

Te mudas a otra ciudad sin conocer a nadie. Empiezas a escribir un blog sobre ese sitio, con consejos para los novatos y cómo va el proceso de adaptación. Como te mola el mundo de los blogs, vas a una reunión con otras blogueras.

Entre canapés, haces amigas y charlas para gestionar mejor tu web. Seguro que te encienden la bombilla. Eso es fantástico, pero nena, hay un mundo fuera del editor de WordPress.

Hubo un tiempo en el que solo hablaba de Social media, que escribía como una loca y rogaba por un Like en Facebook. No le des la vara a tus compañeros del equipo de natación 2005-2006, ¡se la suda tu blog!

Monopolizar la cena de navidad, no es bueno. Enviar links al chico que compartía pupitre contigo en 3 de la ESO, no es bueno. Tratar como mejores amigos a tus seguidores y pasar de la caña con tu amiga, no es bueno.

Tardé, pero lo aprendí. Separa negocios de la amistad. Cuando encuentres el momento adecuado para hablar de tu blog. Encuentra tu audiencia y vas a ver que las visitas suben. Enhorabuena, ¡bienvenida a la vida adulta!

8. Mujeres de todo el mundo en la misma lucha

Desde el primer día en este blog, he escrito por y para mujeres. De lo personal, a lo plural. Si hubo momento que pensé dejar de escribir, un simple mensaje anónimo en el que una chica decía que cogería la mochila, ¡fue la excusa perfecta para continuar!

Esta web une mujeres de todo el mundo, todas las voces son escuchadas y aquí encuentras amigas. Todos mis artículos incluyen las miradas feministas, no entiendo otra forma de tratar el teclado.

Energía y ganas para dar a conocer historias de mujeres de varios lugares. Si los grandes relatos no las incluyen, pongamos nuestro granito de arena para cambiarlo.

Y sí, viajar me ha abierto los ojos. Ver otras formas de vida, ideas diferentes y compartir los mismos miedos que otras compañeras. Independientemente del país, todas las chicas que me han escrito han preguntado lo mismo: ¿cómo te atreviste a viajar sola? ¿es peligroso? ¿cómo conociste gente?

La respuesta es simple: prueba. No hay fórmulas ni consejos que valgan, solo haz lo que deseas. Viajar sola por el mundo, no debería reservarse a las heroínas.

9. Piensa tu blog con móvil

Allá por 2014 cuando empecé a escribir el blog, por supuesto no dejábamos nuestra casa sin llevar el teléfono encima. Nos enganchábamos a una wifi o consumíamos nuestros datos en cualquier esquina.

Seis años más tarde, todos nosotros somos zombies que no presentan atención. Cruzamos las carreteras confiando en el conductor porque nos parece más importante seguir pegado a la pantalla.

Ahora que hemos asumido este hecho, responde: ¿usas más el móvil o el portátil? Claro que el primero. Renovarse o morir. Si estas de camino a casa después de 8 horas en una oficina quieres párrafos cortos, imágenes que se adaptan a una mano, páginas que cargan rápido, el sistema pregunta-respuesta…

No te vayas por las ramas, presenta tu idea y los argumentos con dinamismo. Detesto abrir un enlace sobre manzanas ácidas y me hablen de los tiempos de Isabel II ya que era una gran consumidora.

Escribir un blog no es la pescadería y que la dependienta ponga el dedillo en la báscula. ¡Los blogs no van a peso! Adapta los artículos a las búsquedas con voz o el trabajo de años se va a la página 37 de Google.

Como hay que practicar con el ejemplo, soy la primera que debe hacer reformas en Sen Enderezo. La mayoría de los clics vienen de teléfonos, hay que adaptar los artículos. ¡Stop ladrillos! ¡Stop textos justificados! ¡Stop lentitud!

10. Facilita la visita al blog

Querida principiante en el mundo de los blog: arma un mapa de tu blog. Primero, te organiza la cabeza y lo segundo es que guía al lector.

Durante años, mi blog no tuvo un menú y mucho menos enlaces o negritas. Yo sabía cuántos artículos había escrito y qué temática tocaba cada uno, ¿y a mí qué? Pues eso, que nadie los leía.

Une los artículos de tu blog para que tengan sentido, ¿recuerdas los mapas conceptuales?

La parte que no escribes en el blog es igualmente importante. Todos los enlaces internos, menciones en otras webs, una barra de búsqueda, anclajes (cuando le das a una palabra y te lleva a una parte del texto)… Y, obvio, también las etiquetas y categorías cuentan para Google y montan el puzzle que es un blog.

No dejes que la chica que lee tu blog de viajes vaya ciega, dale referencias del sendero y facilítale la experiencia. La vida es muy complicada, mastiquémosle un poco la comida al que se digna a visitar tu sitio web.


Ya hemos llegado al final. Este artículo sobre cómo escribir un blog viene de la absoluta sinceridad. Cuando se empieza un blog todo es complicado, nuevo y las recompensas no vienen hasta mucho después.

Paciencia y probar, nadie nace aprendido. Lo has visto con tus propios ojos en estos 20 errores y aciertos en mi blog, no tenía ni idea y tras 6 años de trabajo, continúo aprendiendo.

Un blog es personal y único. Tú eliges cómo, ¡dale a las teclas!

Autor: Laura O. Sánchez

(Comarca do Deza, 1994) Socióloga, feminista e inmigrante en Rumanía que aporrea el teclado de Sen Enderezo desde junio del 2014. Nací una tarde de julio soñando con viajar sola por el mundo. La escritura vino más tarde, en 2º de la ESO, cuando Pilar me dejó mi primer libro feminista y creé mi cuarto propio. Ahí empecé a darle a las teclas. Soy una mujer simple: me gusta el café negro sin azúcar, hablar con retranca gallega a 3.600 km y viajar con una perra.

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