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21 derechos de la mujer actual

Aquí van 21 derechos de la mujer que hemos logrado en la mayoría de los países. Abrir una cuenta bancaria, galopar un caballo, divorciarte, conversar tu nacionalidad al casarse con un extranjero... parecen obviedades, pero hasta hace poco, una mujer no podía hacer estas cosas.

Hasta hace poco, había muchas cosas que no podían hacer las mujeres. Algunas seguro que te sorprenden y sí, todavía quedan derechos que debemos conquistar, pero para este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ahí van los 21 derechos de la mujer que ya hemos conseguido (al menos, en la mayoría de los países)

¿Qué encontrarás en este artículo?

21 Derechos de la mujer ya conquistados (en algunos países)

  1. Conseguir una tarjeta de crédito
  2. Formar parte de un jurado
  3. Fumar en público
  4. Libertad para vestir
  5. Píldora anticonceptiva
  6. Acceso a la universidad
  7. Hablar sobre sexo
  8. Tener pasaporte propio
  9. Admisión en el ejército
  10. Elegir el empleo
  11. Presidenta de su país
  12. Trabajar en turno de noche
  13. Baja de maternidad
  14. Derecho al divorcio
  15. Baño público para mujeres
  16. Matrimonio entre personas del mismo sexo
  17. Conservar la nacionalidad al casarse
  18. Emprender un negocio propio
  19. Voto femenino
  20. Primera mujer en ganar un Premio Nobel
  21. Montar a caballo o ir en bicicleta

1. Una mujer con derecho a una tarjeta de crédito

En 2020, parece absurdo que una mujer no tuviese derecho a solicitar una tarjeta de crédito, ¿verdad?

Pues nuestras madres y abuelas, de haber vivido en el Estados Unidos anterior a 1974, no podrían manejar sus propias cuentas bancarias.

Las mujeres casadas de Estados Unidos esperaron hasta 1974 para utilizar su tarjeta de crédito sin autorización del marido. Antes de ese año, debían obediencia al hombre de la casa.

Mi abuela, cuando aún estaba casada, necesitaba la firma del marido para sacar incluso mil pesetas de la cartilla.

Abrir una cuenta bancaria en tiempos del Franquismo

Kennedy repitió hasta la saciedad en los 60 que la mujer era virtuosa y se debía a su familia, que por supuesto podía acceder a los estudios (si era blanca), pero que su misión principal era ser madre y esposa. Entonces, ¿para qué manejar el dinero?

También me gustaría saber cuántas mujeres trabajaban fuera de casa, cuál era su salario y qué trato recibían por parte de sus maridos.

Y oye, ¿en España cómo era la cosa? La primera vez que una mujer fue bienvenida en la banca, corría el año 1975. Fecha que todos recordamos por el fallecimiento de Franco. Una mujer era algo así como una niña adulta.


2. Una mujer no podía ser parte de un jurado

La primera mujer que llegó a ser jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos fue Sandra Day O’Connor y hubo que esperar hasta 1981. Tenía un carácter conservador, pero abrió el debate sobre el aborto y los derechos de los homosexuales.

Ruth Bader, el icono pop R.B.G. (2018), es otra jueza que trabajó por los derechos de las mujeres (desde el Derecho, nunca mejor dicho). No piensa dejar la toga hasta los 90, aunque algunos tengan ganas de jubilarla.

Y es que hasta el año 1927, solo en 29 Estados norteamericanos se reconocía que las mujeres podían formar parte de un jurado. Por ejemplo, Mississippi no dio su brazo a torcer hasta 1968. Como siempre, a las afroamericanas había que darles de comer a parte.

En España, la carrera judicial fue un sueño inalcanzable para las mujeres hasta 1966. Las primeras juezas en España fueron:

  • María Jóver que llegó a juez (en ese momento no se reconocía el femenino) de distrito en 1972. Hoy no existe esta institución.
  • Josefina Triguero aprobó la oposición de jueza de primera instancia en 1977.
  • Belén del Valle se convirtió en jueza de la Fiscalía en 1974.
  • Y, ¿para cuándo al Tribunal Supremo? En realidad, ayer. Milagros Calvo no ocupó su puesto hasta el 2012.

Actualmente, hasta 13 mujeres han llegado al Supremo y suman el 53% de magistrados y jueces activos en España (a ver si vamos ya hablando de magistradas y juezas).


3. Las señoras no fuman en público

No siempre fue aceptable una mujer fumadora, me atrevería a decir que algunas personas continúan pensando lo mismo. Se relacionaba el tabaco como algo propio de la masculinidad.

Seguro que recuerdas la escena de Rose fumando en Titanic. A su madre parece que no le gustaba y su prometido ya dejaba claro quién mandaría.

¿Qué es ser femenina? La verdad es que continúo sin tener una respuesta a esta pregunta, pero el fumar no estaba en la lista. Y ojo, no apoyo el destinar dinero a dañar tu salud, pero como he dicho: es tu salud, es tu decisión.

En Nueva York se aprobó una ley que autorizaba a las mujeres a fumar en público 1908. Además, seguro que utilizaban una boquilla para no dejar teñir los dedos de amarillo.

Al parecer, en España hay más mujeres fumadoras que hombres con el mismo hábito. Sin embargo, ellas dejan este vicio antes que ellos. Desde motivos personales a embarazos cuando llegan a la treintena. Está claro, se terminó lo de prohibir a las mujeres no fumar.


4. La mujer que vista como quiera

A cualquier museo que vayas, las mujeres que probablemente veas son las aristócratas retratadas con posturas regias y tocados. Obviamente, una mujer no tiene esa figura si no fuese por el corsé.

En Piratas del Caribe (2003), podemos ver que el corsé no era una prenda precisamente cómoda. Hubo que esperar hasta 1906 para ver el primer desfile de moda sin esta tormentosa prenda. Y bueno, seguro que ahora no necesitamos a un Johnny Deep que nos salve.

A Paul Poiret le debemos agradecer que en 1906 se atrevió a presentar un desfile con modelos sin corsé. Buscaba nuevas formas de presentar a la mujer del siglo XX.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y las protestas de las mujeres, nos hizo recordar que este símbolo de la alta clase social y la supuesta feminidad, no tenía cabida en las fábricas o los frentes. Las mujeres necesitaban movimiento.

En los 90, las mujeres no podían acceder al Senado de EE. UU. vistiendo pantalones. Carol Moseley dijo basta en 1993, ella dejó el vestido en casa.

En el senado de EE. UU. no se podía ir sin vestido

Dior diseñó faldas con goma elástica y cintura de avispa en 1947. El corsé empezó a ser cosa del pasado en la década de 1930. Para hacernos una idea, mi bisabuela María (nacida en 1903) era una mujer de campo, pero también vestía corsé cuando servía en Madrid.

No, no me he olvidado de Coco Chanel. Se atrevió a mezclar estilos, universalizó la masculina tela marinera y diseñó con los tejidos más ligeros. Un lujo solo al alcance de las mujeres con amplias carteras.

Primera mujer en usar pantalones

Luisa Capetillo ya vestía pantalones en 1880. Fue periodista y originaria de Puerto Rico, pero llevó su activismo a Estados Unidos y Cuba. No se lo pusieron fácil, las autoridades la arrestaron por su vestimenta inmoral y su apoyo al sufragismo entre otras causas.

Sin embargo, Amelia Bloomer popularizó las bombachas en la década de 1850. Hoy se relaciona esta palabra con lo que en España llamamos bragas, pero se trataban de unos pantalones anchos. Hasta los 70-80, no empezó la ropa interior sexy que en España todos los sujetadores eran blancos.

Las Sinsombrero, en los 20 no fueron pocas las que lucharon por los derechos de las mujeres. Un pequeño gesto, puede marcar la diferencia. Margarita Manso y Maruja Mallo se parearon por la mismísima Puerta de Sol sin sombrero. Venga, que a Lorca y Dalí ya los tenéis muy vistos.

5. El derecho a métodos anticonceptivos

Decidir ser o no madre, decidir cuándo serlo, decidir con quién dar el paso… fue una grandísima conquista. Nuestros cuerpos dejaron de ser recipientes.

De nuevo, tengo que volver a nombrar a Estados Unidos y su comercialización de la píldora anticonceptiva en 1960. Los inicios no fueron tan prometedores, cuando llegaron a experimentar con mujeres afroamericanas y de pocos recursos, causándole importantes problemas de salud.

En China, el método anticonceptivo más usado es el DIU.

Los derechos reproductivos de las mujeres en china.

En algunos países, resulta más complicado comprar algo tan sencillo como preservativos. Cuando viví en Chile, me dio cuenta de que allí no hay máquinas expendedoras de condones. Si los quieres, entra en la farmacia y pídelos. Tampoco estaban a la vista en el supermercado.

En España, la revolución del control de la natalidad llegó en 1980. Continúan los mitos de no te quedas si tienes la regla, las consultas ginecológicas en las que no se nos escucha, el tabú para hablar de ciertos temas… pero, ojalá nunca vuelvan los tiempos de antaño.


6. Acceso de las mujeres a la universidad

En muchos países, por ejemplo la Hungría de finales del XIX, las mujeres reivindicaron su derechos a estudiar en la universidad. El sistema educativo debía contar con todas nosotras, independientemente de la clase social o el género.

Yale, Princeton, Harvard, Cambridge… ¿te suenan estas universidades? Lógico, son algunas de las mejores del mundo, pero no admitieron a las mujeres hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

  • Yale y Princeton aceptaron a mujeres a partir de 1949.
  • Cambridge no permitió obtener títulos completos hasta 1947.
  • Harvard Collage, su centro de pregrado, no admitió mujeres hasta 1977. Y fue en 2017, cuando la mayoría de estudiantes ya no eran blancos.
  • Los colegios de Oxford no fueron mixtos hasta 2008 (excepto algunos).

De ahí salieron celebridades que cambiaron nuestras vidas para siempre, desde la ciencia a la literatura. De haber admitido a las mujeres desde un inicio, seguro que hubiésemos ganado más.

La primera mujer en una universidad de España

Lucía Medrano estudió Letras en la Universidad de Salamanca allá por el siglo XV y la Reina Isabel Católica reconoció su posterior labor docente. Luego, se cerraron las puertas a la enseñanza superior y el analfabetismo entre las mujeres sin recursos se volvió la norma.

Mujeres con acceso a la educación, ¿para cuándo?

Actualmente solo hay 11 mujeres rectoras en las 77 universidades españolas, según fuentes de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). 

100 años en la universidad española en rtve.

Una mujer llegó a la Universidad de Barcelona en 1872, se trataba de María Elena Maseras Ribera y no lo tuvo fácil. No pudo sentarse en el aula de Medicina hasta años después de matricularse. Por otra parte, la famosa Concepción Arenal, que estudió Derecho siendo ya adulta, y se disfrazó de hombre para poder estudiar.

Y ojo, ¡muchas no podían ejercer la profesión! Hasta que las mujeres, entre ellas la gallega Emilia Pardo Bazán, hacen mucho ruido y dejan en evidencia lo absurdo de este asunto.


7. Las mujeres no hablan de sexo

Recuerdo la primera charla que tuve en el instituto sobre sexo, aunque más bien nos explicaron superficialmente qué significaba el período menstrual y cómo no quedarte embarazada.

De hecho, le sugirieron a nuestros compañeros chicos que podía salir del aula cuando hablábamos de la regla, ya que ellos no menstrúa. Ese era el nivel en ¿2007-2008?

En serio, la sexualidad o la educación sexual se reduce a un: chicas, no hagáis esto y aquello. Y, ¿para cuándo todo lo demás?

Vale que cuando mi abuela estudiaba (hoy una señora de 78) no sabía qué era una vagina, pero ha llovido bastante, ¿no te parece?

Y en estas estamos, ¿realmente cuánto sabemos sobre nuestros cuerpos?

Por supuesto, no supe qué era la identidad de género hasta el Bachillerato cuando descubrí que toda mi vida había siendo feminista, aunque no sabía ponerle palabras.

No es de extrañas que los hombres descubran su sexualidad con el porno herteronormativo y nosotras sigamos sin entender de la misa a la mitad. El Satisfyer ha puesto encima de la misma el tan desconocido clítoris, pero no nos volvamos locas porque parece una estrategia comercial.

La educación sexual que ofrece Netflix. Y yo que cuando era adolescente, aluciné con Sexo en Nueva York a pesar de algunas de sus machistadas (Carrie, lo siento, no podría ser tu amiga después de las temporadas a vueltas con el Mr. Big. ¡Deja de ser una dependiente emocional, leñe!).

Internet ha sido el aliado de mi generación a la vez que un pozo sin fondo de desinformación. Las cosas están cambiando, sí. Las cosas están mejor que antes, sí, al menos se supone. Las cosas llevan su tiempo, sí, pero más paciencia no podemos tener.

Hemos dado unos pasos, de acuerdo, pero me gustaría saber cuándo va a ser una asignatura obligatoria la educación sexual (lejos de masculinidades normativas) y expliquen a los adolescentes que hay millones de identidades de género.

Y luego, ya si eso, que hablar de sexo e identidades de género en casa sea algo normal. Basta ya de decir que de eso se tiene que encargar la escuela.


8. ¿Cuándo pudieron tener pasaporte propio las mujeres?

A todas las lectoras de este blog y a la mujer que teclea ahora, nos encanta viajar a donde nos parezca y coleccionar sellos en nuestro pasaporte, ¿verdad?

Pues hasta hace unas décadas, una mujer no tenía ni la más simple de las pertenencias: un pasaporte propio. En EE. UU. no eliminaron el “esposa de” hasta 1937 y los padres o maridos decidían si ellas podían solicitar este documento o no.

Célula personal del 18 de agosto de 1939. Mi bisabuela, una mujer casada y con tres hijos, necesitaba un permiso especial para desplazarse desde la aldea a Vigo. Y sí, a sus 36 años (ahí pone 33 porque decir que era tres años mayor que el marido, no se veía bien) también necesitaba la autorización de mi bisabuelo.

En España, como todas sabemos a estas alturas, durante la dictadura no se podía viajar a países del bloque comunista o era tremendamente difícil hacerlo. En los pasaportes escribían: válido excepto en la URSS.

Para colmo, una mujer primero debía obediencia a su padre y luego al marido. Era una aventura llevar a tus hijos de viaje a Portugal si eras una mujer separada en la década de 1970, que se lo digan a mi abuela.

Las mujeres no somos DE, tampoco buscamos nuestra media naranja o tenemos que ser madres para sentirnos realizadas. Somos las protagonistas de nuestras propias historias. Sí, nosotras somos unas afortunadas gracias a todas esas mujeres que dijeron: no me da la gana.


9. Admisión de las mujeres en el ejército

Las guerras mundiales del pasado siglo hicieron que muchas mujeres ocupasen puestos tradicionalmente masculinos, desde las fábricas a los hospitales. La jovencísima Loretta Perfectus Walsh fue la primera enfermera que sirvió en la I Guerra Mundial.

Uno de los carteles de la Marina estadounidense. No tiene desperdicio.

En 1948, por fin se pueden alistar en el ejército las norteamericanas (que no quita que algunas luchasen en la II Guerra Mundial, con todas las trabas) y se forman en las academias en la década de los 70. Evidentemente, la situación de las afroamericanas es otro debate.

Las españolas esperaron pacientemente hasta 1979 y actualmente, siguen pidiendo cosas tan básicas como un chaleco antibalas que se adapte al cuerpo femenino.

Y atención al siguiente dato, desde el 2013, las mujeres militares de EE. UU. pueden servir en combate, ¿alguien me lo explica?

Vaya por delante que no creo en el servicio militar obligatorio, la mili para que nos entendamos, pero en pocos países se admite también a las mujeres. Por ejemplo, en Israel es obligatorio para ambos sexos.


10. Que una mujer elija su empleo

Si las mujeres de principios del siglo XX llegaron a la universidad, muchas de ellas no pudieron ejercer nunca su profesional. Ya fuese por ley o la presión de la familia, pocas desarrollaron carreras profesionales.

De nuevo paso a hablar de Estados Unidos, que hizo pública una lista de ocupaciones peligrosas e inmorales en 1929 que mantuvo hasta los 70, en la década de 1920 incluía la obligación de 35 horas de trabajo doméstico (gratuito).

Puedes, pero no debes trabajar en eso

Las que decidieron trabajar fuera y dentro de casa, seguro que fueron tachadas de egoístas por no cumplir con el rol tradicional. Piensa solo por un momento en todas las mujeres de la edad de tu madre o abuela, que teniendo estudios superiores, abandonaron su empleo al quedarse embarazada o cuántas llegaron a ejercer como profesionales.

No sé tú, pero a mí me vienen a la cabeza muchas cincuentonas profesoras, enfermeras, historiadoras… que nunca llegaron a trabajar fuera de casa, más si necesitaban aprobar oposiciones, y se comieron con patatas el título universitario. La lucha interna de siempre: trabajo vs familia.

¿Cómo viven las mujeres camioneras en España?

Este trabajo no es para mujeres

Hoy, en la mayoría de los países no hay una ley que indique a las mujeres qué cargos pueden ocupar. No en principio, pero mira lo siguiente:

  • En Rusia hay 456 empleos que no pueden ser desempeñados por una mujer.
  • Francia decreta que ninguna mujer puede trabajar si tiene que levantar más de 25 kg continuamente.
  • Argentina no acepta mujeres maquinistas o trabajadoras en carga y descarga de barcos.

Yo sería la primera que si tiene un problema con el coche, iría al primer taller y preguntaría por el mecánico. Inconscientemente, sé que rara vez me atenderá una mujer vistiendo un mono azul.


11. ¿Quién fue la primera presidenta del mundo?

Vigdís Finnbogadóttir, la primera
presidenta del mundo (1980-1996).

A mí me interesa hablar de la primera mujer presidenta, así que voy a ignorar a las reinas y emperatrices. Si no fueron votadas en las urnas, no me interesa.

La primera presidenta del mundo, con nombre impronunciable, fue Vigdís Finnbogadóttir de Islandia en 1980. Las mujeres islandesas reivindicaron sus derechos en la calle en numerosas ocasiones, como en 1975 por el 8 de marzo cuando gritaron que querían igualdad en el ámbito laboral.

Vigdís, madre soltera y divorciada, estudió Francés en la universidad y trabajó en el mundo del teatro y la enseñanza hasta que ocupó la presidencia durante 16 años. Entre sus políticas a favor de la igualdad, también quiso concienciar sobre la ecología.

La primera presidenta africana

Vamos a movernos un poco de Europa y EE. UU., que me apetece hablar de la primera presidenta de un país africano. Me refiero a Ellen Johnson-Sirleaf que fue presidenta de Liberia entre 2006 y 2018.

Ganó las elecciones con sus políticas liberales en un país, antigua colonia de Estados Unidos, destruido por dos guerras civiles y décadas de dictadura. Sirleaf se tuvo que exiliar en EE. UU., que por cierto se graduó en Derecho en Harvard.

Charla de Leymah Gbowee, la activista y trabajadora social que lideró la huelga de sexo que llevó la paz a Liberia. ¡Sigamos construyendo nuestros espacios!

Recibió el premio Nobel de la Paz en 2011 junto a su compatriota Leymah Gbowee y la activista yemení Tawakkul Karman.

En España, todavía no hemos tenido el gusto de ver una mujer ocupando la silla de presidenta. Pero no seamos ingenuas, de poco sirve que sea mujer si no trabaja por la equidad.


12. Las mujeres no trabajan en turno de noche

Otro derecho de las mujeres es elegir cuándo quieren trabajar, pero hace menos de un siglo que esto es una realidad y solo en algunos países. En 1948, EE. UU. aprobó una ley que prohibía a las mujeres trabajar entre las 19:00 – 06:00.

No se empezó a modificar esta limitación hasta mediados de la década de los 50. Actualmente, en algunas ciudades como México o Sao Paulo hay vagones de metro únicamente para mujeres, con la intención de disminuir el acoso callejero y las violencias contra las mujeres.

En España, nuestras madres tenían hora de llegada diferente a la sus hermanos varones. Los tiempos han cambiado, ahora vemos mujeres sirviendo copas en los bares a altas horas de la noche o enfermeras que cubren las guardias de madrugada, no es casualidad que ahora podamos hacerlo.

Y sí, yo también vuelvo a casa por la noche con las llaves en la mano y el teléfono desbloqueado en el bolsillo.

Podemos trabajar en turnos de noche, ninguna ley nos lo prohibe, pero muchas seguirán quedando en casa para no ponerse en riesgo, ¿hasta cuándo seguiremos mandando el mensaje: Oye, que he llegado bien?


13. El derecho a la baja de maternidad

El mundo de los cuidados está tremendamente feminizado, ya sea remunerado y uniformado con la bata de una enfermera o el gratuito cuando un familiar se enferma.

Afortunadamente, se han eliminado por ley los despidos por quedarse embarazada, aunque a veces solo se quede en papel mojado.

Si te quedas embarazada, despedida

Ahora que todos estamos locos con el Coronavirus y tenemos que estar en casa, te recomiendo leer Mamá desobediente. Esther Vivas nos ofrece la maternidad en feminista, aunque sí, ella es del grupo “tengo recursos”. Antes de tragarme este libro en dos tardes, era una ignorante.

Y no es tan extraño si recordamos que hasta 1978, una mujer norteamericana podía ser despedida si estaba embarazada. Así, a la calle directamente y sin explicaciones. Actualmente, la baja de maternidad en EE. UU. no existe como tal, mientras en Rumanía se amplía hasta los 2 años.

Queda mucho por hacer, correcto, pero no podemos negar que algo ha cambiado y al menos ahora no te despiden si apareces con el bombo (al menos por ley).

A ver si con algo de suerte, las futuras generaciones entienden que la crianza también va con los padres. Venga, que podemos desterrar la frase: yo también ayudo a mi mujer. Es simple: no es ayuda lo que queremos, sino corresponsabilidad, 50/50 amigo.

Ya en otra ocasión hablamos de los espacios públicos para dar el pecho, las escasas plazas en guarderías públicas en España, la violencia obstétrica que se ejerce sobre las embarazadas…


14. ¿Cuándo se consiguió el derecho al divorcio?

A partir de 1981, las mujeres españolas pudieron solicitar el divorcio si así les parecía. Por supuesto, el rechazo social las relegaba a un rol de paria y no contaban con apoyos institucionales o familiares.

Teniendo en cuenta que en muchos matrimonios, fue el marido el que cotizó más y la mujer se encargó del trabajo doméstico, ¿qué pasa al divorciarse? Y si hay hijos, ¿cómo debería regularse la pensión de manutención?

Pensiones al divorciarse. Incluso se puede relacionar este tema con las pensiones de viudedad, muchas mujeres se quedan viudas y no llegan a final de mes.

Durante la dictadura, era pecado el divorcio y completamente ilegal, el marido o su familia podía denunciar a la mujer si hacía las maletas y se iba. Esta locura se llamaba abandono del hogar. Al mismo nivel que el adulterio, por el que se justificaba incluso un femicidio.

En mi familia hubo una de estas parias, mi abuela fue denunciada en 1975 por abandono del hogar, pero la burocracia no movió el papel de la mesa antes de la muerte de Franco en noviembre. De este modo, se libró de una pena de prisión y la retirada de la custodia de sus dos hijos.

A continuación, te dejo algunos datos curiosos:

  • En países como Marruecos, Irán o Israel se entregan mayores ventajas al marido a la hora del divorcio en cuanto a bienes o la custodia de los hijos.
  • En Chile no se aprobó el divorcio hasta el año 2004.
  • En Rumanía el divorcio es legal desde décadas, pero su tasa es del 1,5% mientras en Dinamarca es el doble.
  • Los países europeos en los que menos parejas se divorcian, separan o solicitan la nulidad son Malta con el 0,8% y Grecia con un 1,0%.
  • La media de los matrimonios españoles que terminan divorciándose es de 16,6 años.

El divorcio significó una gran conquista para muchas mujeres, ahora tocará regular cuestiones tan importantes como la custodia de los menores, la corresponsabilidad de los cuidados, el acceso real a toda la información burocrática para comenzar el proceso…


15. Baños públicos para mujeres

Todo ser humano necesita un baño público, parece una obviedad, pero en algunos sitios las mujeres continúan sin tener uno a su disposición. A ver, explícame esto que no lo entiendo.

Pues bien, hasta el 2011 en la Cámara de Representantes de EE. UU. las mujeres no tenían un servicio cerca de la sala de reuniones. Si necesitaban ir al baño, tenían que dar un paseo bastante largo.

En muchos lugares públicos, no se permite dar el pecho o la gente te mira mal, ¿a dónde se va la madre? A un baño, probablemente sucio, porque no hay otro sitio. Lo mismo pasa con los cambiadores de pañales, ¿qué pasa si un padre necesita usarlo? Probablemente, tenga que meterse en el baño de mujeres.

Cosas absurdas sobre baños públicos de mujeres que siguen pasando actualmente

El edificio no fue pensado para mujeres, entonces ¿para qué habilitar inodoros para ellas? Ocurre lo mismo con otras instituciones públicas como la cárcel o los vestuarios de antiguos estadios de fútbol, la presencia femenina no era común.

Por supuesto, hasta hace poco las mujeres afroamericanas no tenían baños públicos en lugares como la NASA.

Otro recuerdo que tengo: en 2005, yo tenía 11 años y una niña de mi curso empezó a jugar al fútbol. Le permitieron jugar en el equipo de los niños, pero no había vestuarios femeninos en las instalaciones de mi pueblo. No desistió en su idea y decidieron que primero se cambiaba ella y después el resto. ¡Ole tú!

En Francia y en otras partes del planeta, también a iniciativa de locales privados, algunos baños son mixtos y ya no hacen distinciones. En algunos locales de hostelería, los empleados se cambian en el mismo espacio. Algo que todavía parece una anomalía, ya lo enseñaban a principios del 2000 en Un Paso Adelante (minuto 7:20).


16. Matrimonios del mismo sexo

Ranking de los primeros países que legalizaron el matrimonio gay.

El matrimonio igualitario es otro derecho que las mujeres han conseguido en 28 países. El primero que dio el paso fue Países Bajos en 2001, al que le siguió Bélgica, España, Canadá, Noruega, Suiza, Portugal, Ecuador, Brasil…

En Latinoamérica, el primer país en el que se legalizó la unión civil de las personas, independientemente de su género, fue Argentina en el año 2010 junto a Portugal e Islandia.

¿Cuál ha sido uno de los últimos? Taiwan legalizó el matrimonio igualitario el pasado 2019, un gesto valiente en Asia donde en algunos lugares sigue siendo ilegal amar a alguien de tu mismo género.

Obviamente, legalizar los matrimonio puede ser el primer gesto, pero luego viene la aceptación y la normalización. Especialmente para las mujeres homosexuales o las personas no binarias. ¡Tenemos deberes que hacer!

Nota: En el ranking he incluido los países que legalizaron el matrimonio homosexual en todos sus territorios.

Boicot a los países que ilegalizan la homosexualidad

Hace tiempo leí un Este libro es gay, en el que James Dawson anima a hacer boicot a los países que consideran ilegal el matrimonio gay e incluso encarcelan o condenan a muerte a las personas homosexuales. Y todas sabemos que Algunos de esos lugares son muy turísticos.

El mapa de la vergüenza. ¡Hagamos boicot a los países con leyes contra el derecho a querer!

17. Si una mujer se casaba con un extranjero, perdía la nacionalidad

Seguramente algún miembro de tu familia emigró en los años 30 o 40 para hacer las Américas. Un viaje con billete de ida, pero pocas veces de vuelta. Pasado el tiempo, como es natural, conocerían a alguien en Brasil, Chile, Estados Unidos, México… y se casaron.

¿Te has acordado de alguien? Estupendo, si la que se vistió de blanco era una de tus tías, abuelas, bisabuelas… y española, que sepas que hasta 1954 perdía su nacionalidad al casarse con un extranjero.

En cambio, si un hombre español se casaba con una extranjera, no pasaba absolutamente nada. Para las norteamericanas pasaba exactamente lo mismo entre 1907 y 1922.


18. Mujeres con negocios propios

Las mujeres no podían tener negocios o propiedades a su nombre hasta hace unas décadas. De hecho, fue en los ochenta cuando las mujeres empezaron a ser empresarias.

En la España de la dictadura, las mujeres casadas necesitaban el permiso del marido para cualquier tipo de empresa. Las solteras hacían lo que mandaban los padres.

Incluso los maridos elegían el lugar de residencia, en España hasta 1975 y un año antes en Colombia. Actualmente, en Túnez o Irán las mujeres cuentan con un menor porcentaje.

¿Te suena a algo muy lejano? Mira las fechas en las que las mujeres tuvieron los mismos derechos administrativos que los hombres:

  • En Costa Rica, las mujeres podían heredar propiedades pero no administrarlas, hasta 1887.
  • El Salvador dio el paso en 1902.
  • Y Guatemala, no regularizó los derechos de la mujer en 1986.

19. Derecho al voto femenino

Desde el siglo XIX, las mujeres se organizaron para exigir el derecho al voto. Manifestaciones, huelgas de hambre, propuestas en la Cámara… pero también momentos surrealistas.

Carolina Beatriz Ângelo fue la primera mujer portuguesa que votó en 1911, cuando el sufragio femenino no se legalizó hasta 1931. Agelo se presentó ante la urna e introdujo su voto, el reglamento no lo impedía. Simplemente, a ninguna mujer se le había ocurrido presentarse así.

¿Cuál fue el primer país en el que las mujeres votaron?

Nueva Zelanda legalizó el voto femenino en 1893. Ni EE. UU, ni Reino Unido, la colonia inglesa se adelantó y encabezó la lista que no incluyó a todos los países hasta 2015 con la unión de Arabia Saudí (con limitaciones explícitas).

Las mujeres neozelandesas de todas las clases sociales e ideologías se organizaron para luchar por el voto, entendían el activismo o la política de diferentes maneras, pero el objetivo era ganar derechos para todas.

Y le siguieron las mujeres de todos los puntos cardinales. Atrás quedaron las noticias en presa que describían a las sufragistas como monstruos, ¡no íbamos a parar hasta conseguirlo!

1933, cuando las mujeres votaron en España

Los discursos de Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent (especialmente las dos últimas) pasaron a la historia por su interpretación del voto femenino.

Mujeres votando en 1933, España.

Que si tiene que ser libre, que si luego van a votar a los conservadores, que si es muy pronto, que si llega tarde… Así hasta que 131 diputados dijeron sí y 127 votaron no.

En 1933, se celebraron elecciones generales y se contó con la opinión de las mujeres. Hecho que no se repitió hasta 1978, con la vuelta de la democracia.


20. Primera mujer con un premio Nobel

La primera mujer que ganó un premio Nobel fue Marie Curie y no se conformó con el de Física de 1903, ocho años más tarde se llevó el de Química.

Gracias a su trabajo, hoy conocemos el polonio y el radio. Desafortunadamente, Marie Curie enfermó en su propio laboratorio al manipular estos elementos. Después de ella, solo 53 mujeres han recibido un premio Nobel frente a cientos de hombres.

National Geographic recogió todos sus nombres en un artículo, ¿cuál es la disciplina que más se repite? ¡Las feminizadas!


21. Montar a caballo o andar en bicicleta no es de señoritas

Para las mujeres todo era prohibiciones, hasta tal punto que no tenían derechos a montar a caballo como un hombre, galopando, o ir en bicicleta.

Las mujeres que querían montan a caballo, lo hacían en una silla especial diseñada en el siglo XVI. Las piernas iban del mismo lado, enganchadas de tal manera que una quedaba más alta que la otra. Las señoritas no galopaban como los hombres.

Las mujeres victorianas andaban a caballo con estas sillas,
¿te imaginas lo incómodo que debía ser galopar en esa
posición?

Entre las teorías que circulaban por ahí, montar a caballo con las piernas abiertas, provocaba perder la virginidad. Sin embargo, siempre hubo mujeres que desafiaron todos los límites, la princesa Anne de Bohemia del siglo XIV galopaba como un varón.

Las señoras de buena familia del siglo XIX debían aprender a bailar y andar en caballo como damas, para así presumir en los salones. La propia Rose de Titanic llegó a decir que ella quería montar a caballo como los hombres.

¿Y qué pasaba con la bicicleta? Pues que daba libertad de movimiento y a pocos le gustaba, así que se repetía hasta la saciedad que podías perder la virginidad si la usabas.

Mujeres en bicicleta cuando era una revolución.

Lo siguiente será conducir un coche donde nos plazca, sin que sea motivo de delito o escándalo público, o pilotar una nave espacial hasta la Luna, que no queremos esperar la misión Artemisa 2024. Vamos, que podemos manejar lo que nos echen.


Como has visto con tus propios ojos, hemos avanzado enormemente en materia de los derechos de la mujer. Algunas de estas leyes que limitaban las libertades de las mujeres, actualmente nos parecen ridículas, pero hasta hace poco estaban en vigor.

Sí, hemos mejorado. No obstante, la victoria no llegará hasta que desaparezcan los femicidios, no se discrimine doblemente a una persona por inmigrante y mujer, se acepten otras identidades de género…

La lucha por los derechos de las mujeres es global y nos afecta a todas.

En Europa nos preocupamos por la brecha salarial, los techos de cristal, los abusos sexuales en entornos cercanos… por no hablar de las invisibilizadas violencias contra las mujeres, ¿no te suena el paternalismo con el que te hablan los hombres?

Mientras en otras zonas del planeta siguen los abortos selectivos si en la ecografía aparece una niña, los matrimonios forzosos, la trata de mujeres… Para empezar, dejemos de mirarnos el ombligo y practiquemos la sororidad.

Gracias abuela y mamá por vuestro esfuerzo, no os preocupéis, ¡nosotras tomamos el relevo! Nosotras no tendremos catecismos de cosas que no puede hacer una mujer. Queremos más derechos para las mujeres y la carrera de fondo termina cuando se llegue a la meta: vivir en equidad, vivir en paz y vivir en libertad.

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