Mujeres de la Albufera de Valencia pueden pescar después de siglos

El Palmar es un pueblo de la Albufera de Valencia en el que todos vivían de la pesca. Las embarcaciones salían a faenar y traían las anguilas que se vendían en la lonja. La Comunidad de Pescadores marcaba la ley, una organización fundada en la Edad Media en la que las mujeres no eran bienvenidas. ¡Hasta que ellas dijeron basta!

Mujeres de la Albufera de Valencia pueden pescar después de 750 años

¿Por qué es importante la Comunidad de Pescadores en la Albufera?

No se puede hablar de la Albufera de Valencia separada de la Comunidad de Pescadores. Los propios vecinos reconocen que llegó a actuar como el Ayuntamiento, una institución que marcaba las normas del lugar y un signo de status. Estar dentro o fuera de la agrupación marcaba vidas.

El Embarcadero (2019) es una serie de Movistar + con una impresionante fotografía de la Albufera de Valencia. Dos mujeres que después de la muerte del hombre al que amaban, empiezan una nueva vida en este rincón del mundo. ¿Dónde está la historia? Con este paisaje, las hojas de un guion se escriben solas y sí, no todos los capítulos son bonitos.

No todos los grupos sobreviven más de 750 años. La Comunidad de Pescadores se fundó en la Edad Media, ¿cómo podías ser un miembro?

  • Los puestos en la Comunidad de Pescadores se heredaban de padres a hijos. El progenitor necesitaba ser parte del grupo para sus descendientes fuesen aceptados.
  • En la Albufera de Valencia se vivía de la pesca y la huerta, la Comunidad de Pescadores decidía dónde podías faenar (el famoso redolí) e incluso recibías un porcentaje de las ventas en la lonja.
  • En el siglo XVII llegaron a la isla familias acomodadas a la isla, por supuesto todavía no se habían construido los puentes, y tejieron un sistema hermético en torno a la Comunidad de Pescadores. ¡Cualquiera pagaría con lo que fuese para entrar!
Mujeres pescando en El Palmar después de 750 años de prohibición.

Ahora que ya sabes por qué era importante esta institución, ¿no te has dado cuenta de las personas que estaban fuera? Además de los pobres, que terminaban en la emigración o se mudaban a la ciudad, ¡las mujeres tenían vetada la entrada!

“Nunca se ha luchado por ir a pescar”, dice Teresa Chardí, “si no por entrar en la comunidad. Por pertenecer a ella. Y por tener los mismos derechos que ellos”.

ACABA LA DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES PARA PESCAR EN L’ALBUFERA, NOTICIA DE EL PAÍS (2008)

Un pueblo dividido: mujeres pescadoras, ¿sí o no?

Las mujeres de El Palmar, después de casi ocho siglos esperando, no iban a aceptar que las mujeres no pudiesen faenar en la Albufera. Y no solo se trata de igualdad de género y terminar con la discriminación que sufría por el mero hecho de ser mujeres, sino que se les negaba participar en la economía de la Albufera. O lo que es lo mismo, la independencia en todos los sentidos.

En la Albufera se vivía de la pesca y la huerta, no podías sobrevivir si no eras miembro de la Comunidad de Pescadores.

¡Las mujeres quería entrar en la Comunidad de Pescadores!
La Albufera de Valencia vivía de la pesca y la huerta. Actualmente, ¡todo es turismo!

En todas las comidas familias salía este tema: mujeres en la pesca vs no mujeres en la pesca. En la década de 1990, dos asociaciones de amas de casa denunciaron esta situación. En tiempos de Jaime I se prohibía que las mujeres pescasen, digamos que eran cosas de la época, ¿pero en el siglo XX?

No significa que las mujeres no trabajasen en labores relacionadas con la pesca, al igual que ocurre con las rederas de Laxe (A Coruña), su oficio era visto como una ayuda al marido. La verdad es que resulta un tanto confuso, ya que sin redes o el correcto mantenimiento de las barcas no habría pesca.

Las mujeres de El Palmar pueden pescar desde 1999

Las mujeres de El Palmar querían entrar en la Comunidad de Pescadores, trabajar en la Albufera tuvieron que presentar varias querellas en las instituciones hasta que pudieron heredar los derechos de pesca.

Y a lo contrario de la imagen que algunos quieren dar sobre la lucha de los derechos de las mujeres, las amas de casa de El Palmar empezaron el proceso de forma amistosa. Nada de agresiones o gritos, como suelen malinterpretar algunos hombres las reivindicaciones femeninas.

Barco correo de El Palmar, Valencia

Mandaron una carta a la asociación y fueron ignoradas. El Instituto de la Mujer les aconsejó que no se enfrentasen judicialmente, pero las pescadoras de la Albufera de Valencia ya habían esperado durante más de 750 años. En 1999 ganaron el juicio y las mujeres pudieron pescar.

En el programa de Dónde estas entonces 1999, entrevistaron a varias mujeres implicadas en la lucha por los derechos de las pecadoras en El Palmar. Una de ellas contaba que la victoria no supuso alegría, ya que entraron en la Comunidad de Pescadores por orden judicial. ¡No las querían ahí!

Las mujeres de El Palmar consiguieron pescar en La Albufera de Valencia en 1999

Continúan las discrepancias y algunos vecinos de este pueblo de solo 900 habitantes todavía no acepta que las mujeres pesquen. En 2008, modificaron la normativa de asociación y las mujeres dejaron de ser admitidas con el requisito de tener un padrino.

  • La ley decía que las mujeres debían ser admitidas y tratadas por igual, pero los hombres de El Palmar y las personas que no coincidían con este hecho, intentaban boicotear a las mujeres.
  • En la lonja abarataban los costes para perjudicar a las mujeres. Amenazaban con no aceptar su pescado o ponían en contra a los restaurantes de la zona, cuando la Albufera ha pasado de la pesca al turismo.

Actualmente, sigue siendo el tema de discusión y la razón por la que muchas familias rompieron sus lazos. Quizá con el tiempo, las nuevas generaciones vean lo injusto que era que las mujeres no pudiesen acceder a la Comunidad de Pescadores y que lo lograron gracias a su lucha colectiva.


¿Quién fue la primera pescadora de El Palmar?

Rosa Marco fue la primera mujer que pudo faenar en la Albufera valenciana, a pesar de venir de una familia vinculada con el oficio. Su abuelo, Tío Nelo, todavía conserva la fama que ganó tras trabajar durante décadas como barquero.

Ahora ella se encarga de no perder esta tradición centenaria. Jamás entendió por qué ella no podía heredar los derechos como pescadora y que sus hijos pudiesen entrar en la Comunidad de Pescadores. Rosa se unió a otras mujeres para reivindicar los derechos de todas.

Mujeres de la Albufera de Valencia recolectando arroz.

Y como los tiempos han cambiado. Marco ya no se dedica a la pesca, ya pocas personas lo hacen en la Albufera de Valencia, ella utiliza sus barcas para mostrar este bello lugar a los turistas.

Tío Nelo, el abuelo, transportaba personas hasta El Palmar cuando todavía era una isla. Algunas de esas embarcaciones de más de 300 años siguen en funcionamiento, Rosa las restauró. En una entrevista habló de su barraca, la casa tradicional valenciana de la que no se piensa ir. Gracias a mujeres así, Valencia conserva su identidad.

La Universidad Politécnica de Valencia desarrolló varios proyectos para conservar las barracas de Valencia. Casas tradicionales y que muestran la identidad e historia de la región, pero también eficientes. La innovación energética y el respeto por el planeta no siempre empieza en una hipótesis 2.0.

Antes ya tenía ganas de viajar a la Albufera de Valencia. Cuando veía las escenas de El Embarcadero imagina el sol tostando mi piel mientras veía a los jornaleros recogiendo el arroz, aunque pocos valencianos se quieran dedicar a la agricultura. Me despegaba de la silla para acercarme al televisor, como si pudiese tocar el agua desde el salón.

Puestos a viajar, mejor irnos a lugares con historias de mujeres.

Y ahora, que he conocido la historia de las mujeres pescadoras de El Palmar, quiero perderme en este lugar. Olvidarme de la ciudad y el constante ruido de los coches. No sé para ti, pero en mi opinión un lugar se vuelve más hermoso cuando vea todas sus historias.

Desde luego, no me refiero solo a los hechos históricos, hablo de las mujeres que lucharon por la igualdad y la dignidad de la Albufera. A las que viven hoy para contarlo y las anónimas que se quedaron a las puertas de saborear el éxito.

Por ellas, lo mínimo que podemos hacer es hablar de aquel 1999 en El Palmar, el final del siglo XX y la eliminación de una absurda ley que durante 750 euros alejó a la mujer de la pesca. No nos hemos olvidado.

Autor: Laura O. Sánchez

Socióloga, gallega y feminista que aporrea el teclado en Sen Enderezo desde 2014. Todo empezó con un Erasmus a Chile. Luego vino un viaje en solitario por Latinoamérica. Una vuelta a España con escapada de au pair a Reino Unido e Italia. Vueltas por Europa y Marruecos. Y aterricé en Rumanía, donde llevo un año trabajando. ¡Podemos viajar solas! Publico martes y viernes (a veces más días) y el mes de mayo va de diferencias entre países y otras culturas. Ya he hablado de dibujos animados, cómo debes saludar, versiones de series españolas, 42 tipos de pan... ¿Qué será lo siguiente? Si quieres colaborar o dejar ideas, contacta conmigo.

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