¿Es peligroso Rumanía? Mi experiencia en Europa del Este

A menudo me preguntan si Rumanía es peligroso. Y estos comentarios suelen tener trampa, porque la otra persona espera que le cuente alguna historia morbosa. Sin embargo, con frecuencia soy una decepción para sus oídos porque afirmo que Rumanía es un país seguro para una mujer que vive o viaja sola.

Algunos pensarán que maquillo mis palabras, pero a mí siempre me ha gustado dar ejemplos. ¿Quieres conocer un poco mejor mi experiencia viviendo sola en Rumanía?

Rumanía es un país seguro

Rumanía ocupa el puesto número #38 en según el top 100 de los países con más calidad de vida que realizó USNews en el año 2019. Uno de los parámetros fue el nivel de seguridad de este país de Europa del Este, cuya conclusión fue que se puede viajar y vivir en Rumanía sin tomar mayores riesgos que en otros países europeos.

¿Es peligroso vivir en Rumanía?

Ahora que te he contado los datos, me apetece llevarte al terreno personal.


¿Por qué creo que vivir en Rumanía es seguro?

Hoy, mientras tomaba un café en una terraza porque el Wifi de mi apartamento no funcionaba, una señora me preguntó si podíamos compartir la mesa. Todavía no hablo rumano como para mantener una larga charla, he llegado al punto en el que entiendo la lengua pero no sé cómo debo responder. Le dije que por supuesto que podía coger la silla y sentarse.

A veces, con un simple gesto basta. A los pocos minutos me preguntó si podía vigilar sus bolsas porque tenía que entrar en el supermercado. Acepté, no tenía pensado moverme de mi mesa. A ella le hacía gracia mi pronunciación en rumano, siendo evidente que soy extranjera y puedo comunicarme perfectamente en inglés, pero seguí intentándolo con este idioma latino que todavía no controlo.

Seamos honestos, ¿cuántos de vosotros estáis esperando que os diga ahora algo terrible? Tal vez aquellas bolsas contenían algo ilegal o me causaría un problema echarles un simple vistazo. Sí, todo eso pasó por mi cabeza antes de aceptar, pero fueron simples ráfagas de segundos. Después de vivir en Rumanía una larga temporada, ya me siento como una más.

Lo siento, no tengo ninguna atrocidad que contarte. Solo se trató de un favor. Aquella mujer rumana, simplemente quería hacer unas compras rápidas sin cargar peso.

Como agradecimiento, aunque yo no había hecho absolutamente nada más allá de no moverme de una mesa, el segundo café me lo pagó ella. Esta es la Rumanía de la que no hablan en los periódicos ni ves en la televisión. En definitiva, la Rumanía por la que vine por 8 meses y me quedé por más de un año y medio.

Y no es una simple anécdota. Te lo aseguro.


Cuando creía que me habían robado en Rumanía…

Cuando empecé a ir al gimnasio, olvidé mi abrigo en el vestuario. Un despiste que podría terminar mal, ya que dejé en los bolsillos el móvil, la cartera, llaves y hasta la tarjeta para acceder a mi oficina.

¿Sabéis que pasó? Absolutamente nada.

Una hora entrenando en las máquinas y unos largos de piscina después, abrí mi taquilla y me di cuenta. ¡No había guardado el abrigo! Entré en pánico por 10 segundos y fui corriendo a la recepción.

La empleada se acercó a mí rápido antes de que llegase al mostrador y me explicó, hablando rumano muy despacio, que alguien había dejado allí mi abrigo para que me lo devolvieran.

Estaba en shock, sentí vergüenza por haber pensado que mi DNI y tarjetas de crédito estarían ya a kilómetros. La señora me entregó mis pertenencias y me pidió disculpas por haber abierto mi cartera, solo quería ver la documentación para reconocer mi cara y dármela.

Existen fuertes prejuicios contra los rumanos y me consta, desafortunadamente, que en España muchos tienen una pobre imagen sobre ellos. Por lo contrario, yo no puedo estar más agradecida a este país de Europa del Este. Gracias por borrar a diario ideas preconcebidas de mi cabeza y demostrarme que Bucarest es cada vez más casa.


¿Sabes lo mejor? Por supuesto que Rumanía es peligroso, pero solo si viajar a esta parte del mundo y te enamoras del carácter de los rumanos. Sentirás una mezcla de “estar en casa” y en “otra galaxia” al mismo tiempo. Entonces, no querrás irte en una temporada. Cambiarás tu residencias, encontrarás un trabajo y, aunque a veces estés perdida y no enteres de nada, verás que no quieres estar en otro lugar.

Eso sí que es peligroso. Yo vine a Europa del Este hace cuatro años por primera vez. Un viaje en solitario por Los Balcanes. Volví en abril del 2019 para trabajar hasta diciembre. Todavía no me he ido. Rumanía engancha.

Autor: Laura O. Sánchez

(Comarca do Deza, 1994) Socióloga, feminista e inmigrante en Rumanía que aporrea el teclado de Sen Enderezo desde junio del 2014. Nací una tarde de julio soñando con viajar sola por el mundo. La escritura vino más tarde, en 2º de la ESO, cuando Pilar me dejó mi primer libro feminista y creé mi cuarto propio. Ahí empecé a darle a las teclas. Soy una mujer simple: me gusta el café negro sin azúcar, hablar con retranca gallega a 3.600 km y viajar con una perra.

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