Primer bikini de España y 3 ciudades franquistas que no lo prohibieron

El bikini se inventó en la Francia de 1946. Una prenda que ninguna mujer decente quería llevar a la playa. España vivía en el Franquismo, pero hubo tres ciudades que ignoraron la prohibición del uso de los bikinis: Santander, Marbella y Benidorm. Aquí te contamos por qué no multaban por llevar el bañador de dos piezas.

Primer bikini de España| 3 ciudades franquistas que no lo prohibieron

¿Quién inventó el bikini?

El bikini es un invento francés y fue creado en el París de posguerra. En 1946, el ingeniero automovilístico Louis Réard diseñó el bañador de dos piezas que cambiaría la vida de las mujeres de la época y futuras generaciones.

No bastaba con crear esta prenda, había que lucirla. Se organizó un desfile para lanzar el bikini, un evento que daría mucho de qué hablar, tanto que este nuevo bañador se llamó como el Atolón Bikini que fue bombardeado por Estados Unidos. Porque el bikini iba a ser eso, una bomba. Y para detonarla había que hacer una presentación pública en formato pasarela.

Réard solo olvidó un detalle con bastante importancia. Ninguna mujer quería ser su modelo. Necesitaba un cuerpo femenino para lucir su escandalosa prenda, pero nadie quería dar ese paso. Hasta que una mujer con dudosa reputación dijo sí.

¡Primer bikini de la historia!

Micheline Bernardini, nacida en 1927, era una estríper francesa de origen italiano que trabajaba en el Casino de París. Ella no tenía nada que perder y se unió a la revolución del bikini. Berbardini pasaría a la historia como la primera mujer del mundo en llevar un bikini y, además, con estilo.

  • Esther Williams, actriz y nadadora, se negó a vestir un bikini porque se sentía desnuda.
  • ➩ Unos años más tarde, famosas mujeres como Ava Gardner, Rachel Welch, Mariylin Monroe y Rita Hayworth posaron en bikini para las revistas.
  • ➩ Sin embargo, el último empujón para reivindicar el uso del bikini se lo debemos a Brigitte Bardot. Esta joven actriz francesa se atrevió a ser la protagonista de la película La chica del bikini de 1952, un film muy sugerente y en que luce esta prenda de dos piezas.
Brigitte Bardot lució un bikini en el cine francés de 1952. La chica del bikini.

Y a pocos kilómetros de Francia, ¿qué pasaba en España? La Dictadura Franquista instauró una sociedad católica y conservadora. Cualquier acto impuro era duramente condenado y el bikini estaba en la lista. Pero, siempre hay excepciones.


¿Cuándo llegaron los primeros bikinis a España?

España en la década de 1940 se caracterizaba por vivir bajo el recato y el recuerdo amargo de una espantosa guerra civil. Era el comienzo de cuatro décadas de dictadura católica, apostólica y romana. La escuela ensalzaba al bando franquista y reivindicaba el papel de las mujeres como madres y amas de casa. ¿Cómo iba a tener cabida en España el bikini?

“Queda prohibido el uso de prendas de baño indecorosas, exigiendo que cubran el pecho y espalda debidamente, además de que lleven faldas para las mujeres y pantalón de deporte para los hombres.”

Así decía una circular del Ministerio de Gobernación de España en 1960

Tampoco se podía tomar una cerveza en el chiringuito de la playa llevando el bañador. Norma que en algunos sitios de España continúa o, simplemente, está mal visto cruzar la calle en bikini para ir a tu apartamento a pie de playa.

Yo me di cuenta cuando tenía once años y estaba en un campamento, de que si una mujer lleva bañador es diferente a un hombre haciendo lo mismo. Los chicos podían ir sin camiseta por el recinto a pie de playa, pero nosotras teníamos que ponernos la camiseta y no podíamos estar con la parte de arriba del bikini. La monitora me abordó a mí y unas amigas para que fuésemos corriendo a la tienda de campaña para cubrirnos. Jamás pensé que estuviese haciendo algo malo. A esa edad ya tenía pecho y, al parecer, ya no era una niña. Hablo del año 2005.

Pero volvamos unas décadas atrás. Entonces, si Franco prohibió los bikinis en España, ¿hubo que esperar hasta su muerte en 1975 para verlos en nuestras playas? No. Tres ciudades ignoraron esta ley y permitieron el bikini en sus costas.

Marbella, Santander y Benidorm permitieron el bikini en pleno Franquismo

¿Tus abuelos o padres te han hablado de las suecas? ¿o las alemanas que venían de vacaciones a España? El turismo no solo tiñó de chiringuitos el litoral y aceleró la construcción de apartamentos en alquiler por quincenas, también trajo el bikini a un país que vivía de espaldas al mundo.

Mi abuela todavía me cuenta que estrenó su primer bikini cuando rozaba los 50 años. A finales de 1980, apartó el bañador y se puso el dos piezas. Más vale tarde que nunca, como siempre dice esta mujer que nació en 1941. Siendo veinteañera, las pocas veces que vio el mar (a pesar de vivir en Galicia) llevaba un bañador que le cubría casi todo el cuerpo. Otras mujeres se metían en el agua en combinación, ella también hacía lo mismo en el río de la aldea. Nunca aprendió a nadar o bucear. Mientras tanto, mi abuelo siempre fue un excelente nadador.

¿Cómo se bañaban en la playa las mujeres españolas que nacieron en 1941?

A Galicia siempre llega todo un poco más tarde. Hasta las modas. Mi abuela esperó muchos años hasta que se compró un bikini, pero en otra ciudad del norte ya lo permitían en 1948. Santander recibía la visita de francesas jóvenes que estudiaban cursos de verano en la universidad y las tardes soleadas bajaban a la playa.

Primeros bikinis en España durante el Franquismo. Fotografía de Joaquín del Palacio ‘Kindel’.

Las estudiantes francesas abrían sus mochilas, colocaban las toallas sobre la arena y al quitarse el vestido se quedaban en bikini. Con la mayor naturalidad del mundo, ajenas a que estaban en un país con una hermética dictadura conservadora. El alcalde habilitó una zona de baño para estas mujeres en bikini, total, la mayoría seguiría cubriéndose.

Benidorm en la década de 1950 vivía de la pesca. La pobreza agudiza el ingenio y buscaron una alternativa: turismo de sol y playa. Tenían el buen tiempo a su favor. Las turistas en España en 1960 querían broncearse en bikini, la prohibición del bañador de dos piezas no iba a echar por tierra los millones que generaban cada año sus visitas. Las autoridades hicieron oídos sordos a la normativa y aceptaron el bikini en la playa de Benidorm.

El alcalde de Benidorm terminó siendo denunciado por escándalo público y se procedió a su excomunión. Aquel hombre atípico, se fue a Madrid y habló con el dictador para explicarle la situación. Levante necesitaba a las turistas inglesas, alemanas y suecas para sobrevivir. No se sabe qué le dijo en su despacho, pero se hizo la vista gorda. Ya eran dos ciudades las que aceptaban los bikinis: Santander y Benidorm.

En la década de 1960, miles de familias españolas soñaban con ver el mar por primera vez. Incluidos los Alcántara, que viajaron a Benidorm en el último capítulo de la primera temporada. ¡Atención al bañador de Mercedes y el bikini de Inés!

Y llega el turno de Marbella, donde hasta un sacerdote dijo que se debían aceptar los bikinis en las playas. Buenos precios, temperaturas altas todo el año y libertad para tumbarse en bikini. El turismo de Marbella continúa atrayendo a miles de personas cada verano.


Los tiempos han cambiado desde la llegada del primer bikini a España. Tanto que el 49% de las españolas mayores de 18 años declaran haber hecho topless en la playa, al menos en una ocasión, seguidas de las alemanas (41%) y las neerlandesas (35%) según los datos del artículo Las españolas son las que más topless y nudismo hacen (2018).

No hubiésemos conseguido esta libertad de elección: bikini, bañador, topless… sin esas primeras mujeres que desafiaron las normas. Por eso, en este artículo hemos querido relatar nuestra herstory del bikini en España. Sin olvidarnos de agradecer a Santander, Marbella y Benidorm que ignorasen la ley franquista que prohibía el bikini, aunque fuese para explotar el turismo de sol y playa.

Autor: Laura O. Sánchez

(Comarca do Deza, 1994) Socióloga, feminista e inmigrante en Rumanía que aporrea el teclado de Sen Enderezo desde junio del 2014. Nací una tarde de julio soñando con viajar sola por el mundo. La escritura vino más tarde, en 2º de la ESO, cuando Pilar me dejó mi primer libro feminista y creé mi cuarto propio. Ahí empecé a darle a las teclas. Soy una mujer simple: me gusta el café negro sin azúcar, hablar con retranca gallega a 3.600 km y viajar con una perra.

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