Cómo eran las vikingas: Lagertha, las doncellas y Eiríksdóttir

Los vikingos vivieron en Dinamarca, Noruega y Suecia entre los siglos VIII y IX. Pronto dominaron los mares y las mujeres vikingas empezaron a vivir de un modo particular. Al contrario que en otros países de la época, ellas tenían mayor libertad en cuanto a su sexualidad, aunque también estaban sometidas a leyes que las consideraban inferiores a los hombres. En Sen Enderezo vamos a hablar de la verdadera historia de las mujeres vikingas.

Historia de las mujeres vikingas

Freya: diosa del amor, la sexualidad y la fertilidad

Todas las culturas tienen divinidades con las que veneran la fertilidad. Parece lógico, ya que sin futuras generaciones, la civilización desaparecería. La hermosa Freya es la diosa del amor para los vikingos. Tiene rostro pálido, cabello dorado y unos ojos claros que velan por la fertilidad de su pueblo.

  • El modo de vida de los vikingos estaba muy vinculado al mar. Organizaban expediciones y saqueaban puertos de toda Europa. Sin embargo, para otras culturas, el océano era la fuente de la vida. En Galicia, las mujeres que desean ser madres continúan tomando las 9 olas de A Lanzada.
  • A menudo se ha dicho que los vikingos tenían un aspecto rudo, siendo simples mercenarios que arrasan con todo lo que veían delante. Esta afirmación es falsa. Para esta civilización, el aspecto físico era muy importante: se afeitaban una vez a la semana, les gustaba vestir prendas con colores llamativos y tenían amplias colecciones de joyas. Tanto mujeres como hombres teñían el pelo y usaban maquillaje.
  • La belleza de la mujer se medía según el largo de su melena. En caso de desobedecer las normas, un castigo habitual era cortar el pelo para que todos supieran que había obrado mal. Lo de señalar públicamente a las mujeres, salvando las distancias, me recuerda a las andaluzas rapadas durante la Guerra Civil española.

¿Cómo podía conquistar una mujer vikinga a un hombre?

La documentación que se conserva sobre los vikingos, nos dice que vivían abiertamente su sexualidad. Practicaban orgías, tener orgasmos era una condición mínima para mantener el matrimonio y las relaciones prematrimoniales estaban aceptadas. 

  • Primero, una mujer confecciona una camisa para el hombre que le interesa. 
  • Después, si el varón se siente atraído por la vikinga, tiene que pasar una flor por su cara
  • Y para terminar, cuando hacen oficial su relación, ya pueden besarse y tener muestras de afecto en público. Hasta se le permitía a ella beber del mismo cuerno que su pareja.

Entonces, ¿las vikingas tenían más libertad sexual que otras mujeres de la Edad Media? Sí, las mujeres del norte de Europa tenían permitidas muchas actividades que en otros puntos cardinales, nadie se planteaba. Por ejemplo, antes de casarse, contaban con el derecho a probar a su futuro marido en la cama. Si quedaban plenamente satisfechas, seguirían adelante con los planes de boda. En cambio, si no se cumplían sus expectativas, podían romper el enlace.

Era muy común crear rumores sobre los jóvenes de la comunidad. Residían en pequeñas aldeas y los rumores volaban. En las charlas cotidianas se mencionaba el tamaño de los miembros viriles de los vecinos, sus técnicas entre las sábanas y toda clase de detalles íntimos (hasta se comentaban los problemas de erección).

Mujeres vikingas de la serie Vikings.

De esta manera, los que parecían no entender la dinámica, tenían más complicado encontrar una mujer que aceptase ser su esposa. Es decir, las familias intentaban amañar los matrimonios de los hijos. Hacían artimañas para que los muchachos se conocieran y se enamoraran. Pero, la mujer tenía la última palabra. Si no le gustaba el candidato, estaba en su derecho de decir no. 

  • Las vikingas rondaban los quince años cuando se casaban y el cónyuge solía ser mayor.
  • Para concebir un hijo, se pensaba que era necesario que tanto la mujer como el hombre alcanzaran el orgasmo. Por lo tanto, la satisfacción sexual era un elemento básico del matrimonio.

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¿Qué derechos tenían las mujeres vikingas?

Las mujeres vikingas, en diferentes aspectos, vivían en mejores condiciones que sus compañeras europeas. Sin embargo, se ha pecado de endulzar estas sociedades, ocultando normas patriarcales que consideran a las mujeres inferiores. 

  • Existía el divorcio y, entre otros motivos, se podía alegar la insatisfacción sexual como un elemento de peso. La mujer declaraba que no disfrutaba manteniendo relaciones con su marido y se disolvía la unión.
  • Era posible heredar, crear sus propios negocios, ser sacerdotisas y ser una más en la tripulación de los barcos.
  • Las mujeres también se unían a las batallas y las expediciones de alta mar. En este punto, hay que mencionar una importante diferencia: cómo luchaban. Los hombres, además de usar gran violencia contra la población local, también abusaban de las mujeres durante sus saqueos. Rita Segato, muchos siglos después, habló de los cuerpos femeninos como campos de batallas.
  • La homosexualidad no era un tema tabú entre los vikingos. Si la esposa descubre que el marido se siente atraído por otros hombres, puede solicitar el divorcio. No obstante, hay una interesante cláusula para que la ruptura sea efectiva: la solicitud tiene que presentarse una vez hayan pasado 3 años del último encuentro carnal entre esposos.
  • Los vikingos no diferenciaban a las personas según heterosexuales y homosexuales. Ellos hablaban de dominante vs dominado. Por lo tanto, estaban permitidas las relaciones entre varones mientras se fuese el dominante. Tampoco dejaron por escrito qué significa dominar, ya que hay miles de interpretaciones (al menos desde una mirada contemporánea).
  • Si el marido viste una camisa mostrando el pecho y la mujer viste pantalones de hombre, la comunidad tendría que solicitar la separación de la pareja.
  • Por último, quedaba prohibido abofetearse. De hacerlo, romperían el matrimonio.
  • No hay datos sobre mujeres homosexuales. Parece que el detallado código de conducta de los vikingos no pensó en esta posibilidad. Más tarde, las mujeres que dominaron las aguas del Caribe, vivieron su propia historia de amor. Me refiero a las piratas Anne y Mary.

Las vikigas no llevaban cascos con cuernos y tampoco eran pelirrojas. Los historiadores confirman que esa imagen es una idea del cine.

¿Por qué las vikingas no vivían con tanta libertad como se suele pensar?

Al revisar la herstory (la historia con gafas moradas y desde la mirada de las mujeres), vemos que las vikingas tenían que convivir con leyes muy injustas. Disfrutaban de su sexualidad, pero con ciertas restricciones:

  • El adulterio del marido se solucionaba con una sanción. Si la esposa hacía lo mismo, el marido le cortaba el pelo para señalarla ante todo el pueblo. No contento con avergonzarla, podía venderla como esclava o directamente matarla. 
  • La infertilidad de la mujer era un grave delito. Por supuesto, tampoco se planteaba la idea de que el hombre sufriera algún tipo de complicación médica.
  • Él podía tener concubinas y esclavas sexuales. Nada para ella.
  • Si un hombre se acostaba con una mujer casada, podían condenarlo a muerte o castrarlo.
  • Las concubinas y esclavas sexuales no tenían derecho a casarse. Vivían bajo el mismo techo que la pareja, a menudo la familia más poderosa del clan.
  • Una llamativa regla decía que cuando el jefe del clan fallece, los hombres podían expresar su respeto acostándose con sus amantes.

En el cine hemos visto a otras guerreras: las amazonas. Los exploradores llamaron así al río más importante de Latinoamérica porque se encontraron con estas fuertes mujeres.


3 mujeres vikingas de verdad

En este blog feminista nos gusta rescatar a las mujeres que marcaron la historia. En el mes de febrero estamos debatiendo sobre mujeres y el mar, por lo tanto no podíamos olvidarnos de las leyendas de Escandinavia y sus impresionantes vikingas. A continuación, te presentamos a un grupo de armas tomar:

La leyenda de Lagertha

Hoy en día podemos contar la historia de Lagertha (también conocida con el nombre de Ladgerda) gracias a la tradición oral. Fue una guerrera vikinga que de forma voluntaria se unió a la batalla junto a Ragnar Lothbrok. Al más puro Juego de Tronos, para que nos entendamos.

Sus habilidades en el campo de batalla eran impresionantes. Inteligente, rápida y valiente. Lothbrok le propuso matrimonio. A ella no le gustó la idea, así que rechazó la oferta. Para mantener alejado al pretendiente, puso a un oso en la puerta de su casa y entrenó a un perro para que la protegiese. Algo del plan falló o, simplemente, cambió de opinión porque al final sí que hubo boda.

Las doncellas de los vikingos en la guerra

En el cine hemos visto con frecuencia la figura de la doncella fiel al amo. Muchachas serviciales dispuestas a acatar órdenes, pero a veces la historia real y el mito nos lleva a otras conclusiones. En la Batalla de Bråvalla y el Asedio de Dorostolon, había mujeres entre las tropas vikingas.

En Belgravia también vemos los fieles servicios de las doncellas.

Y la presencia femenina fue muy especial. No se trataban de las esposas de los soldados, las que cogieron las armas fueron las doncellas. Rompiendo con el rol de seres pasivos que se repite en Downton Abbey o en Upstairs, Downstairs. Claro que eran otros tiempos y perdieron la vida en la última batalla, pero en el norte de Europa se sigue hablando de esta leyenda.

Freydis Eiríksdóttir y su viaje a América

La vikinga Eiríksdóttir no necesitó estar vinculada a un varón para unirse a los guerreros. A ella le gustaban las aventuras de los exploradores y quiso llegar a la costa este de Estados Unidos. Como era de esperar, aquellas tierras ya tenían dueño y los pueblos originarios les recibieron muy enfadados. Dice la leyenda que los vikingos desistieron en su idea de desembarcar y robar en aquellos lugares, pero a Freydis no lograron convencerla.

Incluso los nativos quedaron perplejos con el coraje de esta mujer vikinga. Al menos así lo cuenta el mito que dejó para la prosperidad. Finalmente, la población local se rindió y Eiríksdóttir y sus compañeros pudieron seguir con su plan original.

Y hay una versión que me gusta todavía más. En ocasiones se ha afirmado que la vikinga Freydis estaba embarazada cuando subió al barco y puso rumbo a América. A pesar de las molestias físicas y el malestar de un complicado embarazo, supo luchar y doblegar a todos los que encontró a su paso. Puede que no sea real, pero acostumbrada a escuchar hazañas de héroes, me agrada ver que hubo mujeres que pintaron algo en la historia.


¿Por qué los vikingos invadieron Galicia?

Todos los años, los vikingos arrasan con Catoira. La fiesta se organiza junto a las torres que todavía quedan en pie y hay una regla básica: es obligatorio vestir pieles de animales, cuernos y pintarse la cara. Imagino que ahora te preguntas cómo llegaron los escandinavos a este rincón de Pontevedra llamado Catoira.

  • Los vikingos intentaron invadir Galicia por primera vez en el siglo IX. Y terminaron en esta parte del mundo por un capricho de la meteorología. Su intención era llegar a las costas francesas, pero el mal tiempo les llevó hasta la Torre de Hércules en A Coruña.
  • En Coruña, no sabemos si gracias a una María Pita, fueron derrotados y siguieron su travesía hasta Lisboa.
  • A los vikingos no les gustaba perder y volvieron a Galicia. Esta vez con cien naves. Llegaron a la Ría de Arousa, continuaron hasta Iria Flavia donde robaron en las diócesis de la iglesia y llegaron a Santiago de Compostela. Los locales les pagaron un soborno, parecía que les convencía el trato, pero al final los vikingos atacaron la ciudad y se llevaron el dinero y otras reliquias.
  • Los vikingos no solo estuvieron en las Rías Baixas, también saquearon Mondoñedo (por donde pasaba el Camino Real) y otras zonas de Galicia.

Las invasiones vikingas no son un tema menor en cuanto a la historia de Galicia. En la que, de nuevo, no hay menciones explícitas al papel de las mujeres de aquella época. Para empezar, los ataques a las sedes eclesiásticas de Iria Flavia (lugar relevante en la leyenda de la Reina Lupa), hicieron que la Iglesia Católica trasladase la institución a la ciudad de Santiago de Compostela.

Catoira todos los años a principios de agosto.

De no haber sido por esta decisión, seguro que a la capital gallega no llegaban tantos peregrinos. Las Torres del Oeste y la muralla de Compostela se tuvieron que adaptar para protegerse de las invasiones vikingas, transformando el aspecto de los municipios.

Es verdad que los vikingos dejaron en Galicia una huella más pequeña que en otros lugares. Sin embargo, el recuerdo quedó tan guardado que cada agosto se celebra la Vikinga de Catoira. Quizá en próximas ediciones veamos a Lagertha, Freydis Eiríksdóttir o un grupo de doncellas saliendo de los barcos.

En la cultura gallega, Pepa a Loba fue una mujer de armas tomar. Bandolera y con una filosofía propia de Robin Hood.


Las vikingas gozaron de más privilegios que otras mujeres de la Edad Media europea. No obstante, había leyes injustas que no las consideraban igual que los hombres. Podían divorciarse, hablar de sexualidad, heredar… pero el adulterio era imperdonable. En este artículo hemos hecho un recorrido por la historia de las mujeres vikingas, las leyendas más conocidas y por qué llegaron a las costas gallegas.


Bibliografía y fuentes sobre la historia de las mujeres vikingas

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