Los rumanos son de fiar: pequeñas historias de la emigración

Rumanía es un país de fiar. No podría ser de otro modo cuando su juventud lleva emigrando más de tres décadas. Hay rumanos repartidos por todo el mundo: Estados Unidos, Alemania, Italia, España, Reino Unido… y en la mayoría de los casos, como otros pueblos emigrantes, trabajan en el extranjero para mandar dinero a su país. En los años que llevo viviendo en Bucarest, he podido conocer de cerca muchas historias de emigrantes y ahora las cuento en Sen Enderezo. ¡Me siento en la Galicia rumana!

Mi primer contacto con la palabra «rumano» fue en España. Lejos de lo que probablemente estás pensando, no fue un obrero o una persona de etnia gitana. Esa conversación surgió en la Universidad Complutense de Madrid, en el primer año de carrera. En la lista de clase había apellidos de origen vasco, árabe, latinoamericano… y uno que no entendía de dónde procedía.

Vale, meses después entendí que era originalmente de Rumanía. De hecho, creció en un pueblo cercano a Cluj-Napoca y emigró siendo un niño, cuando su madre consiguió trabajo en Madrid. Hoy, ese rumano tiene un Doctorado en Sociología. Y no es la excepción, había otros estudiantes rumanos en las facultades madrileñas, ya que hay millones de inmigrantes de este país de 1ª, 2ª y 3ª generación.

¿Cuántos rumanos viven en España? Es difícil saberlo. Primero, hace falta definir si nos basamos solo en lugar de nacimiento o cultura rumana. Hay numerosas familias mixtas, ciudadanos rumanos que abandonaron su país hace décadas y otros muchos que sacaron la nacionalidad española. ¿Cómo no iban a ser de fiar los rumanos si llevan mucho tiempo integrados en la vida cotidiana de España?

Rumano inmigrante = pobre

Los rumanos inmigrantes en España suelen trabajar en profesiones no cualificadas: hostelería, servicio doméstico, construcción… Esta idea vaga de lo que es un país crea prejuicios muy poderosos, te invito a que leas mi artículo: Qué piensan los españoles de los rumanos. Pura matemática. La ecuación simplista es la siguiente, Europa del Este y emigra a España, obviamente significa ser pobre y sin estudios (sarcasmo).

  • Rumanía es el país del mundo con más propietarios de viviendas. Hasta el 96% de la población compró su casa o apartamento, en especial después de la caída del Comunismo. Tal es la magnitud de esta realidad que alquilar un piso en Bucarest se vuelve una tarea un poco complicada. ¿Quiénes son más pobres, yo que pago un alquiler al mes o aquellos que viven en su propiedad?
  • Entre las diferencias entre rumanos y españoles, siempre destaco los precios de Rumanía, que en muchas ocasiones son superiores a los de España: la comida, la ropa o las peluquerías.

Estos datos son solo para entrar en materia.

Volvamos a España. En los campos andaluces los que se torran al sol para recoger fresas por menos del salario mínimo son ellos. Y la señora que limpia tu casa y lleva a tus hijos al colegio, probablemente en negro, también es rumana. Pocos ponen en contexto estos movimientos migratorios, por ejemplo qué fue Caritas en Rumanía.

Campaña de recogida de fresas en Huelva (España). Oferta de autobús ida y vuelta. Trabajo asegurado por tres meses.

Anuncios que he visto en estaciones de autobús en Rumanía
Serigne Mamadou, un senegalés hablando claro desde el campo

En Madrid les tocó trabajar en todos los sectores, evidentemente las labores más precarias y peor pagadas. Dominio de varios idiomas, un buen expediente académico y ganas de trabajar pero para muchos solo es el rumano inmigrante. Otro debate sería si después de ese tiempo no eres más español que inmigrante, como gallega contestaría que jamás olvidas de dónde vienes pero es una simple opinión dentro de las infinitas posibilidades. Pues nada, toda una vida pensando sin querer que jamás compartiría un aula con un rumano, hasta que llegó el tortazo de realidad.


La mujer con la falda larga

Otra ecuación: mujer + rumana = gitana. Tengo pendiente escribir sobre los orígenes de la etnia gitana y su historia en Rumanía, tarea que espero realizar pronto y romper con muchísimos preconceptos absurdos. El caso es que por hache o por be, toda mujer de tez morena y falta larga obviamente es rumana (nótese sarcasmo). Ahí van unos datos:

  • El 1 de diciembre en Rumanía se celebra la unificación del territorio. Rumanía es un país que nace mezclando numerosos pueblos: dacias, húngaros, ucranianos, turcos… No hay una única imagen en cuanto a estética de hombre y mujeres, cuando camino por la calle jamás se dan cuenta de que soy española. Se cree que en Transilvania son más altos y en el sur de Rumanía, por ejemplo Craiova, tienen fama de ser bajos. Lo cierto es que hay tanta mezcla, que es como cualquier país latino.
  • La etnia gitana no tiene su origen en Rumanía, sino en una parte del territorio que hoy es Pakistán e India. El porcentaje de problación Roma en Rumanía es superior al de España, aunque los datos son difíciles de manejar. Durante el siglo XIX fueron esclavos y en el siglo XX tratados como seres inferiores. Estas ideas racistas continúan en la cabeza, por desgracia, de bastantes rumanos. Recuerdo que hace tiempo conocí a una chica de mi edad, italiana, y me contó que había sido adoptada en Moldavia cuando era un bebé. No tenía datos de sus padres biológicos, solo que eran de etnia gitana y nunca lo ha ocultado. Mil veces le repitieron en Rumanía que no lo dijera, pero ella no hizo caso, ¡bravo! Para la aceptación y convivencia entre culturas no hay fórmulas mágicas, aunque un buen comienzo podría ser tratar a los seres humanos como eso, personas.
  • A veces, los primeros que hablan mal de Rumanía son los propios rumanos. Me recuerdan un poco a los gallegos que reniegan de su lengua, la tradición y la historia que nos define. Y esto se ve en un claro ejemplo, un gran porcentaje de rumanos que emigran a España, dejan de educar a sus hijos en rumano. Tengo amigos españoles que estudiaron esta lengua por decisión propia y tienen que explicar por qué lo hicieron, que yo sepa el italiano tampoco se habla en ningún otro país (excepto una zona de Suiza). Entonces, ¿por qué no aprender rumano si es la lengua de Rumanía, República de Moldavia y otros muchos emigrantes?

Y ahora voy con una anécdota de hace años en España:

Nueve de la mañana en una sucursal bancaria. El cajero automático no funciona y necesito dinero antes de ir a la universidad, entro y espero en la larga cola hasta que llegue mi turno para hablar con el señor de la ventanilla. Para colmo era el primer día del mes y todos los jubilados querían retirar el dinero de la pensión. Veinte minutos y una mujer llama mi atención.

Está claro que no habla español. Viste una falda larga y el pelo recogido en un moño, aproximadamente sesenta años. Dice algo en ventadilla y de malas maneras le ordenan colocarse en la fila. Vuelve a preguntar algo en una de las mesas y la empleada le dice que no le cuente su vida y espere como todo el mundo. La cara de la mujer es de estar completamente perdida y no entender nada.

Me acerco a ella y le pregunto en español qué necesita. No me entiende y hablo más despacio. Le pregunto si habla inglés o cuál es su idioma. Empieza a hablar rumano, en aquel momento no caí en la cuenta que era esta lengua, y me muestra un billete de diez euros y la tarjeta del transporte público. Vale, tanto drama para recargar la dichosa tarjeta y coger el autobús. Hago gestos para que me acompañe a la máquina que hay para estos menesteres, no hace falta hacer una cola y hablar con un ser humano. El billete estaba arrugado y la máquina no lo aceptaba, le pido que sujete mis cosas mientras intento recargar la tarjeta.

Todos quedaron mirándome. Parecían más interesado en nosotras que en las gestiones que querían tramitar en el banco. Cuando vives lejos de tu gente, comprendes qué significa este gesto. Duro es un adjetivo que se queda corto para describir cómo te sientes cuando no entiendes el idioma, todos te ignoran y nadie te echa una mano porque te ven como la que les quita el trabajo. Cuando eres emigrante dejas de tener una personalidad concreta y pasas al montón de los que no importan.


Más rumanos fuera que dentro

No parece una exageración. En los años noventa, después de la dictadura, muchas familias buscaron un futuro mejor. Algunas dejaron el campo y se fueron a las grandes ciudades como Cluj-Napoca o directamente a España, Italia y Alemania.

El interior de Rumanía

Scars of solitude (2013)

Beny Cosma dirigió el documental Scars of solitude en 2013 junto a Alez Cosma en el rol de productor. Quince minutos que muestran la realidad del interior de Rumanía, la protagonista es una mujer que vive sola en una aldea rumana que podría ser cualquiera. Entrevista realizada en 2012 cuando ella tenía 87 años.

El rural rumano está vacío. Pocos son los que se quieren dedicar al pastoreo y otros trabajos agrícolas, o directamente resulta imposible por todas las trabas que se le ponen: administrativas, económicas, sociales… Lógico que las maletas terminen en la puerta de casa. La anciana del documental se muetra optimista aunque ha tenido que superar grandes dificultades como quedarse viuda con dos hijos a su cargo, la muerte de uno de ellos y la emigración a Alemania de su familia política incluidos sus nietos.

Los jóvenes dejaron la aldea y empezaron una nueva vida en el extranjero o en la ciudad. Su otro hijo trabaja cerca de Brasov. Un pueblo fantasma sin vecinos, solo una mujer casi centenaria que se resiste a marchar. No me resulta extraño, las gallegas sabemos perfectamente qué es esto. Soy incapaz de nombrar todas las aldeas en las que no vive nadie o solo una persona o con suerte un matrimonio, empezando por el pueblo de mis abuelos en medio de la provincia de Pontevedra. Si quierer ver otros documentales gallegos, puedes utilizar este link.

Polas Bravas! (2014) Documental promovido por AVINZA GDR-15 en el que diferentes mujeres hablan sobre su vida en el rural ourensán, todo tipo de empleos pero siempre respetando y conservando el patrimonio

Inmigrantes rumanos en España

En los años noventa se popularizó España. Prometían mayores salarios y mejores condiciones laborales. Sin embargo, se han construido muchos mitos en torno a los fenómenos migratorios en Rumanía que se traducen a ese molesto hay demasiados rumanos en España.

Número de rumanas y rumanos que viven en España según cifras del CIS (2019). Los máximos valores se alcanzaron en 2002-2003

Resulta ridículo escuchar a un gallego hablando de la invasión rumana viendo las cifras. En nuestras provincias hay más gallegos retornados o sus hijos que inmigrantes de primera generación. A continuación presentaré una serie de datos básicos:

Principios de los 90
Israel, Turquía, Hungría e Italia fueron los destinos más solicitados. Y fue una emigración mayoritariamente de padres de familia que enviaron dinero a su país de origen Artículo de Sabina Stan
La llegada del nuevo siglo
La segunda ola se centró en Italia, Israel, España y Turquía. Artículo de Sabina Stan
Principios del 2000
Italia y España vuelven a ser los destinos más solicitados, probablemente porque las lenguas son latinas y el proceso de aprendizaje es más rápido Artículo de Sabina Stan
Después del 2007
A partir del 2007, el perfil del emigrante rumano pasó a ser un joven con estudios secundarios o superiores, que elige Italia, España o Reino Unido Artículo de Sabina Stan

Lo he dicho en más de una ocasión, mi hermano mayor vive en Reino Unido con su pareja de nacionalidad polaca. Las majoras salariales, el conocimiento real de inglés y la búsqueda de empleos acordes a su formación académica. The Documentary de BBC publicó un podcast sobre los inmigrantes rumanos en Reino Unido.

En verano o en navidad regresan a casa y se ven coches con matrículas extranjeras. Seguro que no todas las historias son prometedoras, pero nadie quiere quedar fuera del grupo de emigrantes triunfadores. Al final, las diferencias entre gallegos y rumanos no lo son tanto.

Rumanos que son de fiar y viven en España

  1. Roxana Popa: gimanasta olímpica rumana que representa a España. Nació en Constanza en 1997 (igual que la tenista arrumana Simona Halep) y emigró con su familia a España cuando era una niña. Se podría decir que una rumana de 2ª generación defiende la esperanza de la gimnasia española. ¡Sí que eres de fiar!
  2. Helsilki de La Casa de Papel: Darko Perić nació en Serbia, muy cerca de la frontera con Rumanía, y cuando su país estuvo en guerra, los rumanos le dieron asilo. Estudió veterinaria, habla perfectamente rumano y años después se metió en la interpretación catalana y luego española. ¿Te imaginas haber perdido la oportunidad de ver a Helsilki en la pantalla por pensar que la gente de los Balcanes no son de fiar?
  3. Elsa Pataky: hija de una publicista rumana y un español. Seguro que tampoco sabías que su abuelo fue un conocido actor en Rumanía. Sin estas familias mixtas, esta belleza no habría hecho un papel en Los Serrano y todo lo que vino después.
  4. Gheorghe Hagi: también de Constanza, este exjugador del Real Madrid y el F.C. Barcelona metió muchos goles llevando una camiseta rumana. Seguro que cuando ayudaba a su equipo a ganar, los aficionados no prestaban atención a su pasaporte.
  5. Marcela Topor: la pareja de Carles Puigdemont nació en Rumanía. Se habla mucho de su marido, pero poco de su carrera como actriz de teatro o su trabajo periodístico.
  6. Anka Moldovan: la primera diputada extranjera en la Asamblea de Madrid es rumana. Nació en Cluj-Napoca y emigró a España con solo tres años. Llegó a su cargo político representando al PP. Puedes discrepar con sus propuestas, pero muchos madrileños confiaron en Anka.
  7. Ioana Gruia: escritora rumana que lleva décadas impartiendo clases en la Universidad de Granada. Escribió La vendedora de tiempo, entre otros libros maravillosos.

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