¿Por qué hacer el Camino de Santiago Portugués sola?

Raquel hizo el Camino de Santiago Portugués sola y hoy viene a Sen Enderezo a contarnos su experiencia. Además, lo hace de una forma muy personal. Todo partió de una casualidad y decidió dar el paso para emprender esta aventura. Y tú, ¿estás pensando en coger la mochila pronto?

¿Por qué hacer el Camino de Santiago sola?

¿Cómo decidí hacer el Camino de Santiago sola?

Seguro que muchas veces lo has pensado: ¡voy a hacer el camino de Santiago sola! Pero quizá nunca has dado el paso porque verte sola en la ruta, te causaba inseguridad. Pues bien, con la historia que te voy a relatar lo que pretendo es conseguir que la semilla que tú misma has plantado brote y comiences a andar. Yo intentaré regarla para que crezca y puedas volver realidad tu deseo.

Voy a empezar por el principio de mi historia. Me remonto a septiembre de 2019. Ese verano lo había pasado en mi tierra, Galicia, junto a mi familia, ya que la morriña en ese momento era muy grande tras meses sin estar en casa. Disfruté de esas semanas en Galicia, además de algún que otro viaje que hice entre medias.

Raquel y las amigas que fue haciendo por el Camino.

Cuando el verano estaba a punto de llegar a su fin, ocurrió algo que iba a convertirse en esa semilla de la que te hablaba hace un rato. Algo dentro de mí me dijo que ya era el momento.

Raquel decidió hacer el Camino de Santiago Sola mientras pasaba el verano en Galicia, junto a su familia.

El último empujón para atreverse a hacer el Camino de Santiago sola

Recibí una noticia que haría remover una vieja herida familiar. De las que crees que se han curado, pero no. De esas que de repente, 16 años después, se reabre y te recuerda que no pasó el tiempo suficiente para sanar. O te daba miedo hurgar allí.

Esos días me encontraba perdida, dolida, volvía a ser aquella niña que no logró afrontar lo que estaba pasando y miró hacia otro lado para seguir con su vida. Pero esta vez, con ya 29 años, tocaba hacer frente a esa brecha y pensar en qué pasará con ella.

Y la mejor fórmula para superar mis propios miedos, la encontré muy cerca.

  • Paseando por los Cañones del Sil, visité un monasterio donde había un árbol. No es uno cualquiera, se trata del “árbol de los deseos”.
  • La tradición dice que debes concentrarte en lo que más deseas y dejar un objeto tuyo. Una vez se cumpla, tienes que volver a ese sitio.
  • Para que funcione tienes que ser como yo: creyente. Capaz de desear algo desde el corazón, para que el universo conspire a tu favor y te mande señales. Solo debes estar atenta, y sabrás cómo distinguirlas.
  • Porque al final, para todo hay un camino. Incluso en medio de una senda oscura como en la que me encontraba yo esos días.

Después de ver este ritual, no dejé de pensar en él. Era la última semana hasta mi regreso a Tenerife y estaba con mi madre en el coche haciendo el trayecto de siempre para ir a casa. De repente, en mi mente surgió de la nada una idea que enseguida pronuncié en alto: ¿Y si hago el Camino de Santiago?

Así fue. Sin preparativos ni planificación. Al menos eso creía hasta que caí en la cuenta de lo que había pasado el día anterior. ¡El ritual del Sil estaba funcionando! Deseé encontrar mi camino y unas horas más tarde tengo la idea de hacer el Camino, ¿casualidad? Estoy segura de que todo eso estaba en alguna parte de mi cabeza.

Ahora venía lo bueno. Solo tenía unos días para organizar la ruta e informarme de las distintas etapas del peregrinaje.

¡Buen camino!
  • Desde dónde empezar a caminar.
  • Dónde me iba a alojar.
  • Qué equipaje debía llevar y dónde comprar lo que me faltaba.
  • Y todo eso sin ninguna preparación física previa.

Sin embargo, todavía no te he contado cómo reaccionaron mis familiares y amigos cuando hice oficial mi plan. Las que viajan solas, seguro que me van a entender.


¿Tú sola? ¡Estás loca!

– ¿Cómo vas a ir sola?-, dijeron mis amigas. – Ir sola es muy peligroso, te pueden hacer algo -, dijo mi abuela. – Hay muchas peregrinas que fueron violadas en el Camino de Santiago -, soltaron otros.

¿Qué dice la gente cuando anuncias que vas a hacer el Camino de Santiago Sola? Una Buena amiga se ofreció a acompañarme, aunque ella nunca había tenido interés en este tipo de viaje. Agradecí sus buenas intenciones, pero esto tenía que hacerlo sola.

Justo lo que esperaba. Pero yo ya tenía los ojos puestos en esta aventura. Era capaz de hacerlo. Debía de ser evidente que no daría mi brazo a torcer, porque al final todos terminaron aceptándolo. Eso sí, mi madre no se quedó tranquila hasta que metí en la mochila un spray antivioladores. Aquel pequeño bote de loca iba a protegerme y punto.

El toc toc es un sonido que te resultará familiar si viajas sola. Se trata de los toques que te dará en la puerta del recepcionista de turno. Sen Enderezo nació para animar a otras mujeres a viajar solas.

Hacer el Camino de Santiago de Norte con una amiga.

Sabía que caminar me ayudaría a reordenar todo mi mundo que, al llegar a la catedral, me sanaría de alguna forma. La famosa paz interior. Necesitaba cambiar de perspectiva, ver las cosas desde otra posición y retomar mi rumbo. De alguna manera sabía lo que me estaba esperando, pero nunca me han gustado los spoilers y no voy a adelantarme.


Camino Portugués desde Tui y sola

El Camino Portugués desde Tui se divide en seis etapas que suman 120 kilómetros, lo que se traduce en una media de 20 km por día. Descárgate las guías del Camino Portugués en PDF (42 páginas).

El día previo a mi salida, compré las cosas que necesitaba para meter en mi mochila. Anoté la ruta a seguir en una libreta que llevaría conmigo y, por último, lo más importante, recogí la credencial del peregrino en la Catedral de Tui, mi pueblo.

Más fácil imposible, comenzaría la ruta desde ahí. Para las que no sois de Galicia, Tui es un pueblo fronterizo con Portugal desde donde inicia una de las etapas del Camino Portugués.

La credencial de peregrino cuesta alrededor de 3 euros y es una especie de pasaporte que debes sellar dos veces por día. Es la manera de demostrar que has seguido la ruta y puedes alojarte en los albergues públicos. Al llegar a la Santiago podrás pedir la Compostela.

9 de septiembre del 2019, 7:00 AM (Tui, Pontevedra)

Me levanté y tomé el desayuno, acompañada por mi madre. Momento que aprovechó para darme un ramillete que hizo ella misma a modo de amuleto, lo colgó en mi mochila y me dijo que me protegería. Por absurdo que parezca este gesto, me dio confianza y supe que todo saldría bien.

Con el estómago lleno y las pilas cargadas, estaba lista para mi primera etapa. Mamá me llevó al lado portugués del Puente Internacional de Tui, que une Galicia con el país vecino. Quería empezar el viaje desde Portugal y cruzar el puente hasta Pontevedra andando. Me despedí de ella con un abrazo, sabiendo que en unos días volvería a verla. Y como dicen los peregrinos, ¡bo camiño!

Raquel hizo el Camino Portugués desde Tui en 5 días.

Codeseda Viva es una asociación de vecinos que consiguió que el Camiño da Geira e dos Arrieiros se reconociese en 2017. Hicieron un estudio histórico y antropológico y, por primera vez, la Iglesia hizo oficial esta ruta antes que la Xunta.

el gallego-portugués Camiño da Geira e dos Arrieiros EMPIEZA EN bRAGA Y TERMINA EN sANTIAGO DE cOMPOSTELA (239 KM, 10 DÍAS). Pasa por Deza-Tabeirós y es una buena alternativa si quieres hacer una ruta con poca gente.

Etapa 1 de Tui a Redondela (34 km)

Día 1 y la etapa más larga. Mis primeras horas caminando las llevé realmente bien, iba tranquila, a mi ritmo. Si me apetecía parar a comer algo al lado de un río, lo hacía. Si necesitaba descansar, lo hacía. No tenía que ponerme de acuerdo con nadie ni seguirle el paso a alguien. Era yo. Totalmente libre para decidir. Esa sensación me gustaba mucho.

A lo largo de la ruta me fui cruzando con gente e iba caminando a ratos acompañada y otras veces sola. En realidad, disfrutaba de ambas formas, ya que también buscaba conocer otras personas y escuchar sus historias.

Al terminar el primer día, me despedí de las compañeras con las que había llegado y me fui directa al albergue en el que dormía esa noche. Decidí aprovechar que disponían de lavadora para lavar la ropa de ese día y así disponer de más mudas limpias. Mientras esperaba para hacer la colada, empecé a conversar con una chica que esperaba su turno, y pronto descubrimos que ambas estábamos haciendo el Camino solas.

Desde el otro lado de la sala escuché otra voz, la de una mujer que estaba en la misma situación que nosotras. Pocas veces he pensado que las labores domésticas podrían ser tan interesantes.

Siguiendo las señales y encontrándome con mensajes de otras peregrinas. Lembra, eu decido. Ti respectas.

Cuando terminó el centrifugado, decidimos ir a pasear juntas por el pueblo de Redondela y mientras merendábamos algo, nos contamos nuestras vidas.

Elizabeth era italiana y Cristina catalana. Cada una de nosotras tenía su background y diversos motivos para hacer el Camino, pero el destino nos había unido en aquel albergue para que nos conociésemos. Y ahí me di cuenta de que en el mundo hay más mujeres con las mismas ganas de ir fuera y que tienen el valor de abrir la puerta solas. Me sentí muy afortunada encontrarme con ese hallazgo.

Qué ver en Redondela

  1. El Camino Portugués pasa por Redondela porque el concello tiene mucho que contar. Y no solo a nivel histórico, los vecinos también muestran su carácter particular. En la vía XIX encontramos el Miliario de Santiaguiño de Antas, que además de ser la bienvenida al pueblo, nos recuerda que los habitantes del municipio se opusieron a su traslado en 1931. ¿Te imaginas un yacimiento arqueológico sin reliquias?
  2. Pero hay acontecimientos más recientes. Desde el pueblo se ve la Illa de San Simón. De la Corona de Aragón al Obispado de Tui en el siglo XIV, a un lazareto (hospital para enfermedades infecciosas) y una cárcel franquista. Después de la Guerra Civil (1936-1939), numerosas personas fueron encerradas en la isla. Por ejemplo, Ildefonso Puente entre otros muchos. Para visitar la Illa de San Simón debes pedir cita previa.
  3. El albergue de peregrinos de Redondela más popular es una casa de estilo renacentista construida por la familia Prego de Montaos. El edificio es tan impresionante que durante un tiempo fue la sede del ayuntamiento.
  4. Tampoco te pierdas la Casa del Petán o de Santa Teresa y su torre del siglo XVII. Asimismo, la Iglesia de Santiago (S. XVI) te pilla cerca del albergue, al igual que el Convento de Vulavella.
  5. ¿Te has fijado en los viaductos? Los mandaron construir en la segunda mitad del siglo XIX y hay uno que todavía funciona para llevarnos hasta Pontevedra.
  6. Sin embargo, si lo que buscas es un poco de tranquilidad a la sombra de un árbol, acércate al parque de la Alameda y saca unas fotos a las esculturas de Xoan Piñeiro.

Etapa 2 de Redondela a Pontevedra (19 km)

Como Elizabeth, Cristina y yo hicimos buenas migas, decidimos hacer la segunda etapa juntas. Redondela y Pontevedra están a 19 kilómetros de distancia. Nos pusimos en marcha muy temprano y conseguimos llegar antes de lo previsto, además este sendero fue menos duro que el anterior. Tuvimos que improvisar, Elizabeth – la italiana – decidió adelantarse y continuar la ruta, de manera que llegaría antes a Santiago.

Nos despedimos de ella en la Capela da Virxe da Peregrina (S. XVIII). Prometimos encontrarnos en Compostela el día que Cristina y yo acabásemos la ruta. Y así fue, las tres nos volvimos a ver al final del Camino.

Nuestra amiga italiana se fue y nosotras quedamos paseando por el casco antiguo de Pontevedra.

Esa tarde fue consciente de que el gran problema de los peregrinos también me iba a afectar a mí. El pie derecho empezaba a hacerse añicos y ya me estaba costando caminar. Recuerdo el dolor al apoyar mi pie (y eso era solo el comienzo de lo que se avecinaba después).

Pero no todo iban a ser tropiezos. Terminamos tomándonos unas cañas con un grupo muy majo de amigas gaditanas que conoció Cristina en la primera etapa, cuando iba sola. Al atardecer, nos retiramos cada una a su albergue. Yo necesitaba descanso para enfrentarme al día siguiente.

Reponiendo fuerzas con pimientos de Padrón, Estella Galicia y polbo á feira.

Qué ver en Pontevedra

  1. Pontevedra ha ganado varios premios europeos gracias a su calidad de vida. En Sen Enderezo ya te contamos qué pasó en la década de 1990 para que Pontevedra sea una ciudad para personas. Hoy las familias pueden caminar por el centro sin el estorbo de los coches estacionados.
  2. ¿Por qué Pontevedra eligió este sitio para nacer? El crecimiento urbano empieza en las orillas del río Lérez. Estas aguas fueron la excusa para trazar por aquí la vía romana XIX y construir el Ponte Veteri (Puente Viejo si lo traducimos al español). O lo que viene siendo lo mismo, el Ponte do Burgo (S. XII) que cruzan todos los peregrinos al salir del núcleo histórico.
  3. Por si fuera poca, en la ciudad más pequeña de Galicia hay varias leyendas en torno a su origen. Algunos apuntan a Teucro, héroe griego y sobrino del Rey Príamo de Troya. Tanto que hay una estatua de Teucro (2006) en Pontevedra.
  4. La gran estrella del municipio, aunque tiene forma de vieira, es la Capela da Virxe da Peregrina que se mandó contruir en 1778. Dentro se pueden ver tallas de Santiago, San Roque y la patrona de la ciudad.
  5. Las mejores terrazas están en Praza da Ferrería junto al Convento de San Francisco. Muy cerca nos encontramos con la Praza da Estrela, la Casa de las Caras y los jardines de Castro Sampedro.
  6. ¿Qué deberías incluir en el menú? Pimientos de Padrón, empanada, lacón a la gallega, mejillones y cualquier bicho de la ría, polbo á feira (pulpo)… Y para beber echa un vistazo a la carta de vinos gallegos o quédate con la clásica Estrella Galicia, que para algo son maestros cerveceros desde 1906.

Etapa 3 de Pontevedra a Caldas de Reis (23 km)

Para hacer la tercera etapa, de Pontevedra a Caldas de Reis (23km) quedé temprano con Cristina, nos veríamos en la puerta de su albergue para salir juntas. Allí me esperaba junto a un grupo de tres chicas que se alojaron en el mismo sitio, todas eran residentes de Medicina y se conocieron durante la carrera. Por lo tanto, ese día caminamos las cinco juntas.

Conectamos rápido y hubo muy buen feeling entre nosotras. Dicen que la unión hace la fuerza. Y tanto que es cierto, porque nos convertimos en un equipo. En concreto, el clan del “Licor do negro café” (una bebida tradicional gallega).

Mi pie iba cada vez a peor, y las chicas me dieron algunos remedios para aliviar el dolor al caminar, como frotar el pie contra una botella. Cuando parábamos a tomar alguna Estrella Galicia, yo me restregaba el pie con el botellín para poder seguir caminando. Y la verdad es que funcionaba.

Antes de que nos diésemos ni cuenta, ya habíamos llegado a Caldas de Reis. Deseaba con todas mis fuerzas comer tortilla. Estuvimos tan concentradas en el Camino que ¡no probamos bocado ese día!

¡Nuestro objetivo final! Aquí estoy en Praza do Obradoiro con las amigas que me fui echando por el Camino.

Para que veáis que lo que digo de los deseos es verdad, el universo nos premió con los últimos trozos de tortilla española que le quedaban a la cocinera de la pensión. Después de zampar, nos apetecía relajarnos y pasar la tarde en alguna de las fuentes termales que hay Caldas de Reis, ya que el pueblo es famoso por sus aguas termales.

La suerte volvía a estar de mi lado. Nos dimos cuenta de que justo frente a nuestro albergue, había un Balneario de Aguas Termales. Por suerte todas veníamos preparadas con bañador, sabíamos que en la ruta algún baño en el río iba a caer. Así que, allí estábamos, pasando la tarde las cinco juntas en un balneario riéndonos y disfrutando del merecidísimo descanso.

Qué ver en Caldas de Reis

  1. Ya en la Edad de Bronce había vecinos viviendo en Caldas de Reis. A través de las excavaciones arqueológicas, se encontraron valiosas piezas de oro que en la actualidad se exhiben en el Museo de Pontevedra.
  2. Conocida por los romanos porque por aquí pasaba una de sus calzadas. Luego sede episcopal en el reinado visigodo y ligada a la historia de Iria Flavia, municipio que vas a conocer pronto si sigues el Camino. Aviso: además de Rosalía de Castro, yendo un poco atrás en el tiempo, en esta zona nos damos de bruces con las leyendas de la Raíña Lupa.
  3. Alfonso VII de León nació en Caldas de Reis en el siglo XII. Hijo de Urraca de León, primera mujer en reinar por derecho propio, y el Conde Raimundo de Borgoña. ¿Entiendes ahora por qué Caldas va acompañado de Reis?
  4.  La Iglesia de Santa María, de San Andrés de César, San Esteban de Saiar, de Santo Tomás Becket… Elige tu favorita.
  5. Las reconocidas aguas termales salen del caudal del río Umia y Bermaña. Desde hace cientos de años, se cree en sus propiedades medicinales y los beneficios que aportan a los seres humanos. Pon los pies a remojo en la fuente pública de As Burgas.

Etapa 4 de Caldas de Reis a Padrón (20 km)

¡Penúltima jornada! La etapa de Caldas de Reis hasta Padrón (20 km), un plato previo a nuestra llegada a Compostela. En este punto, necesito hacerte una clase rápida de cultura gallega para andar por casa.

  • Padrón es conocido por sus famosos pimientos de Padrón. El refrán dice lo siguiente: uns pican e outros non. Resumiendo, que cuando le eches el diente, tengas en cuenta que algunos van a picar de lo lindo y otros no los vas a sentir. ¡Suerte!
  • Cuenta la leyenda que después de la muerte del Apóstol Santiago, los restos fueron trasladados desde Tierra Santa hasta Padrón en barca, y posteriormente depositados en el monte donde hoy en día está levantada la Catedral de Santiago. Un apunte para los más despistados, la actual Tierra Santa está – en mayor o menor medida- en Palestina, Israel, Egipto, Irak, Siria, Turquía, Grecia y Creta. Desconocemos las coordenadas exactas de su viaje a Padrón.
  • Y para terminar, mencionar que Padrón es donde nació y vivió la maravillosa Rosalía de Castro (1837-1885), escritora clave en el Rexurdimento Galego, y el recocido Camilo José Cela (1916-2002). Sin duda, este pueblo inspira. Por cierto, la fotografía de Rosalía de Castro que has visto en los libros de texto salió de la cámara de una mujer.

Como las cuatro chicas que fui conociendo y yo ya éramos un tándem, salimos las cinco juntas desde Caldas de Reis. Por supuesto, tras despedirnos de la familia perruna que habíamos conocido allí. Durante esta etapa, mi pie era, oficialmente, un lastre. Iba cojeando y me estaba costando continuar. El simple hecho de apoyarlo, suponía un dolor inaguantable. No tengo ni idea de cómo lo hice, pero seguí.

Pese a todo pronóstico, conseguí llegar a Padrón y al mismo ritmo que mis compañeras. Nada más llegar, lo primero que hicimos fue sentarnos a comer. El menú fue el siguiente:

  • Pimientos de Padrón.
  • Polbo á feira.
  • Acompañado por una buena cerveza.

Después estos manjares, decidimos ir a descansar a nuestros respectivos albergues y volver a reunirnos a media tarde. Cuando llegué a mi albergue, para mi sorpresa, estaba justo delante del Museo Camilo José Cela y al lado de la Iglesia donde se enterraron sus restos. Sabiendo esta información, dejé para más tarde lo de descansar el pie, y visité estos dos sitios de interés turístico. Y no es lo único que puedes visitar en Padrón…

Qué ver en Padrón

  1. Haz una visita a la Iglesia de Santiago, de estilo neoclásico del siglo XIX y construida sobre un templo románico por orden del arzobispo Xelmírez en 1123. La influencia de este religioso fue tan importante que en el callejero de Santiago de Compostela aparece citado muchas veces.
  2. Hacia el año 44 d.C., el cuerpo del Apóstol de Santiago llegó a Padrón surcando las aguas del río Ulla y el Sar. La carga simbólica de este municipio en la Ruta Xacobea es evidente.
  3. Cruza el Puente de Santiago (1904) para ver la fuente del Carmen, del siglo XVI, pero reformada en 1789. Y por última, intenta conseguir el sello de tu credencial en el Convento del Carmen (1752), donde vive una comunidad de Padres Dominicos.
  4. Sin embargo, si lo que deseas es entender mejor esta tierra, vete a la Casa Museo de Rosalía de Castro. La escritora gallega – en numerosas ocasiones reducida a una poetisa con morriña – merece una lectura feminista. Os dejo aquí una de sus perlas:

«Solo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios, aunque alrededor hubiese sentido, desde la cuna ya, el ruido de las cadenas que debían aprisionarme para siempre, porque el patrimonio de la mujer son los grillos de la esclavitud. Yo, sin embargo, soy libre, libre como los pájaros, como las brisas; como los árabes en el desierto y el pirata en el mar».

Rosalía de Castro fue Hija de madre soltera en el siglo XIX, brillante con la palabra escrita y en gallego (también en castellano) y encima defensora de los derechos de las mujeres. ¿Le quedó algo por hacer en esta vida?

Etapa 5 de Padrón a Santiago de Compostela (25 km)

En el albergue de Padrón conocí a la noche a un andaluz. Vio el estado de mi pie y me dijo que podía hacer la última etapa hasta Santiago en taxi, de hecho, mucha gente lo hacía. Este hombre pensaba que era una locura seguir caminando así. Intentó ser amable y agradezco su buena intención, pero como yo no tenía ninguna intención de dejarlo porque quería llegar por mi propio pie, y lo de “renuncia” no iba conmigo, me dio una estampa de la virgen. De donde es él son muy devotos de ella. Metí la imagen en el diario en el que escribía cada noche antes de acostarme, y me tumbé en la cama para dormir.

Último empujón desde Padrón a Santiago de Compostela (25 km). Cuando me desperté, estaba emocionada. Había llegado el día que tanto estaba esperando, ¡la quinta etapa del Camino Portugués! Solo faltaban unas horas para que la Catedral de Santiago y yo nos viésemos las caras. Estaba a punto de conseguirlo.

Como era incapaz de caminar con el pie derecho, y eso me retrasaría bastante, decidí avisar a las chicas de que yo saldría más temprano para intentar adelantar trayecto. Era evidente que ellas llevarían un ritmo más alto que el mío y me alcanzarían. Salí del albergue temprano y me dispuse a poner punto final a la aventura.

Disfruté de mi última jornada en el Camino sola. Me fijé en el paisaje, paré en una iglesia que me encontré y deseé con todas mis fuerzas llegar. Cuando ya era casi mediodía, al ver que estaba muy cerca de Santiago y las chicas todavía no me habían adelantado, las esperé. El plan era llegar juntas, plantarnos ante la catedral las cinco juntas, tal y como habíamos hecho el resto de la ruta. Poco rato estuve parada porque enseguida me alcanzaron.

A medida que nos acercábamos al casco antiguo de Santiago, la emoción y la ilusión se iban disparando. En dirección a la Praza do Obradoiro, pasé por las calles que 4 años atrás, recorría como estudiante de Psicología para ir a la facultad. Caminé por delante del portal del piso en el que viví durante esa época y los lugares que solía frecuentar.

Posando con las míticas Marías de la Alameda de Compostela.

Es increíble pensar en todas las veces que pasé por esos lugares, pero esta vez era diferente. Ahora ya estaba graduada, trabajando de lo mío, con residencia a 1.696,90 km de distancia en línea recta (según Google, son los kilómetros que separan Tui de Santa Cruz de Tenerife) y buscándome a mí misma en esta travesía.

Antes de llegar al final del Camino, tenía que hacer una visita a unas viejas amigas: As dúas Marías de la Alameda. Maruxa (1898-1980) y Coralia (1914-1983) Fandiño Ricart fueron mujeres represaliadas en el Franquismo (1939-1975) porque su familia militaba en Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En vez de quedar en casa bajo llave, paseaban por Compostela con estrafalarios looks. Y no solo eso, también lanzaban piropos a los universitarios, fumaban, se maquillaban como les daba la gana… ¡unas punks estas dúas en punto!

Estas hermanas «rojas», «locas» o «putas» – calificativos que le lanzaban en la época – son hoy las estatuas más fotografiadas de Santiago de Compostela.

«Mucha gente que se sentía ahogada por la dictadura y que no se rebelaba por temor a represalias, veían en Las Marías un grito de libertad«. – dice Xosé Henrique Rivadulla (1962) que elaboró el documental Coralia e Maruxa, as irmás Fandiño (2013).

Atravesamos Rúa da Porta Faxeira, la calle que te lleva directamente a Praza do Obradoiro. Y allí estaba la Catedral de Santiago luciendo radiante con un color dorado. Y yo frente a ella, tan emocionada como si fuese la primera vez que la veía. Siempre he tenido una conexión muy especial con lo que representa este templo y su imagen, me atrevería a decir que a todos los que somos gallegos nos pasa. Simplemente, nos sentimos conectados a ella de alguna manera.

Las clásicas «terriña», «morriña» y «meiga». Son nuestras costumbres, el volver al hogar, el marisco de la ría, la magia de la quimada, las tropecientas leyendas que contamos a los niños… Cada 25 de julio celebramos el Día de Galicia (una propuesta de As Irmandades da Fala, que luego se transforma en festivo estatal y Ano Santo Xacobeo) y soltamos fuegos artificiales frente a la catedral. Lucimos nuestras mejores sonrisas con «o noso orgullo galego».

  • Somos un pueblo inmigrante. Allá donde vayas, te encontrarás siempre un gallego. Hasta tenemos una quinta provincia en ultramar, concretamente Argentina.
  • Nunca conseguimos olvidar nuestras raíces y sonreímos con nostalgia cuando nos dicen fuera de nuestra casa «qué acento gallego tienes».
  • Porque nunca llegamos a perder nuestra esencia, el norte corre por nuestras venas. Por eso, significa tanto para nosotros honrar a nuestro patrón, Santiago, quien nos protege y nos da aliento cuando lo vemos de frente.

La emoción que sentí aquel día al ver la catedral después de caminar 120 km en 5 días, es sencillamente indescriptible. Una mezcla entre absoluta paz interior, agradecimiento por haberme dado la fuerza de llegar hasta allí y orgullo del lugar donde nací. Supe que todo ocurre por algo y que todo camino nos lleva a ser nosotros mismos.

  • Si tienes el valor de emprender tu Camino, el sendero se irá mostrando a medida que avanzas.
  • Mientras caminas, aprendes a elegir qué cargas quieres llevar en tu mochila y aquellas que prefieres soltar para que no entorpezcan tu viaje.
  • Y durante la travesía, lo que antes pesaba, cada vez se va volviendo más ligero.
  • Pero recuerda, nunca caminarás sola. Vas con equipaje metido en una mochila, esa que guarda todo lo que necesitas y te permite tener calor los días más fríos.

Me quedé horas sentada frente a ella, pensando en que todo, absolutamente todo lo que me había ocurrido, era necesario para que yo en ese momento estuviera allí.

Porque de no ser así, y no haber tomado la decisión de hacer el Camino, no hubiese cumplido mi sueño más querido desde niña: viajar a la Patagonia. Pero esto, es otra historia y ya te la contaré. Solo te adelanto que, en noviembre del 2019, viajé a Argentina, al lugar de mis sueños.

Es por eso que estoy convencida de que cuando te dejas llevar por la corriente de la vida y estás atenta a las señales, el universo te muestra lo que tiene preparado para ti. Y tener la valentía y el coraje de querer cumplir un sueño, por muy imposible que te parezca, te llevará a alcanzar otra meta.

Hechas las presentaciones de mi problemático pie derecho, quiero enseñarte el tatuaje que me hice después del Camino. De esta manera, esta experiencia siempre me acompañará.

Qué ver en Santiago de Compostela

Como en internet hay decenas de artículos sobre los lugares que no te puedes perder en Santiago de Compostela, en Sen Enderezo solo vamos a citar algunos:


Al final, ¿qué le pasó a mi pie?

De vuelta a la realidad, acudí a un especialista para saber qué le pasaba a mi pie. Me dijo que lo tenía totalmente abierto y que con ese esguince, no sabía cómo había sido capaz de caminar. Tuvo que guardar reposo, pero no me arrepentí de nada y sentí que había merecido la pena.

¿Por qué debes hacer el Camino sola alguna vez en la vida?

  • En el Camino vas a conocer personas maravillosas, cada una con su historia a cuestas.
  • Me sentí escuchada y comprendida, porque todos estábamos en la misma aventura.
  • Ese sentimiento de culpa que mencionaba al principio del artículo fue desapareciendo. Pude perdonarme a mí mismo, o al menos encontré la manera de empezar a hacerlo. A veces, perdonarse a uno mismo es más difícil que caminar 120 km con un pie dolorido.
  • Y ahí va la moraleja: si no desistes, ni tiras la toalla, acabas consiguiendo lo que te propones.

Esta ha sido mi historia peregrina. Despedí el 2019 frente a la Catedral de Santiago y con un tatuaje en el pie que dice: XIII-IX-XIX.

La vida es un viaje, disfruta del camino.


Otras rutas del Camino de Santiago en Sen Enderezo

1. Para ver los 263 km del Camino del Norte que pateé desde Irún a Santander. Fueron 11 días de caminata y noches en albergues de peregrinos públicos. ¡Una experiencia increíble por el norte de España: Euskadi y Cantabria. En algún momento, terminaré la ruta hasta llegar a Santiago de Compostela.

Hacer el Camino de Santiago de Norte con una amiga.

2. ¡Último tramo del Camino Francés hasta Compostela! Puedes sellarla credencial de peregrino y conseguir la Compostela si caminas durante 5 días desde Sarria (Lugo). Cada año, personas de todo el mundo emprenden este viaje.

Siguiendo las conchas del Camino Francés hasta Santiago de Compostela.

3. Existe una alternativa para saltarse una parte del trazado del Camino Francés, ya que en verano suele haber demasiada gente. ¿Te gusta el verde, la orilla de un río y un sendero sin grandes dificultades?

Hacer el Camino de Santiago de Norte con una amiga.

4. El Camino de Santiago Francés atraviesa la localidad Estella-Lizarra (Navarra), donde participé en un proyecto de arqueología que buscaba restaurar la judería. ¡No te pierdas este lugar!

El Camino Francés pasa por Estella-Lizarra en Navarra.

¿Quién es Raquel Lorenzo Álvarez?

Mujer volcánica, con raíces y costumbres gallegas. De alma aventurera, voy siguiendo las señales que me dirigen hasta mi tesoro. Por el camino tropiezo y me vuelvo a levantar, soy mi propia guía. Sueño con descubrir el mundo para seguir descubriéndome a mí.

¿Quieres ser una colaboradora de Sen Enderezo como Raquel? Manda un mensajito a

o al email sen.enderezo@gmail.com

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