La burocracia es un infierno, independientemente del país del que se trate. Todos nos cabreamos porque no entendemos los formularios o el procedimiento a seguir, muchas veces no tengo claro ni si el funcionario lo tiene claro. Pero de un modo u otro, tenemos que meternos de lleno en este mundo e intentar sobrevivir. Como he dicho en otras ocasiones, el motivo por el que me fui a Chile fue por mis estudios. Estaba en el tercer año de universidad y decidí irme al otro lado del Atlántico, no me conformaba con un Erasmus dentro de Europa. Me entusiasmaba la idea y creía que el proceso sería sencillo, fui muy ilusa al creer que con comprar un billete de avión bastaría. Primero tuve que enfrentarme a mi peor enemigo: la burocracia.

Lo más importante que debía hacer era gestionar el traslado de la universidad, de la española a la de Chile. Mi plaza ya estaba concedida, tal y como me habían comunicado en febrero del 2014, pero sería en vano si mi documentación no llegaba correctamente para cerrar el proceso de admisión. Sí, tuve que pelear a 13.000 kilómetros de distancia, sola porque mi universidad española pasó de mí, no sabía qué hacer… pero al final todo salió bien. Y conservé la sonrisa que puse el 20 de febrero cuando vi mi nombre en las listas de admitidos en la Universidad de Chile.

Mi consejo para todos los estudiantes que han decidido hacer un Erasmus, ya sea en Europa o fuera, es tener muchísima paciencia y acosar. Sí, acosar. Yo mandé millones de email, hice muchas llamadas por teléfono o Skype, investigué en internet… fue un horror buscar mis planes de estudio, negociar con mi coordinador de Erasmus, enviar documentación específica por correo postal y esperar un mes a que llegase… Paciencia e imaginación. En mayo todo estaba OK.

El siguiente paso, una vez admitida en la universidad chilena y todo atado y bien atado en mi universidad española, fue tramitar mi visado chileno como estudiante. Por un año podría vivir en Chile. Si por algún motivo, alguien se encuentra en mi situación y no consigue la vez con el Consulado de Chile de Madrid o Barcelona y piensa que va a tener que rechazar un año de Erasmus, tranquilidad. Hay un truco para poder viajar a Chile y solicitar allí el visado, si se entra como turista permiten permanecer hasta tres meses en el país. Lo mismo se aplica a Argentina, Uruguay o Brasil. Si en ese tiempo no has logrado tu visado, se puede salir del país, sellar el pasaporte en la frontera y volver a entrar. Por ejemplo se vive en Santiago de Chile, lo más rápido y económico es irse en autobús hasta Mendoza (Argentina) y volver. Afortunadamente, yo salí de España con un maravilloso visado de estudiante estampado en mi pasaporte.

Los documentos necesarios fueron los siguientes:

  • Fotocopia a color del pasaporte, vigente en un plazo de un año. Por supuesto que la copia debe ser de la hoja donde constan los datos personales.
  •   Fotocopia a color del DNI o el permiso de residencia en España.

  • Certificado médico oficial. Se compra en cualquier estanco o farmacia, rondando los cuatro euros. No es necesario que esté legalizado. Cuando se consigue, se debe ir al médico de cabecera y listo, aunque sirve cualquier licenciado en medicina.

  • Certificado de antecedentes penales, tampoco hace falta que esté legalizado. Yo fui al Registro Civil y solicité un formulario, entregando una fotocopia de mi DNI compulsada (Comprobaron que era la misma persona que la del DNI y le pusieron un sello) en el Ayuntamiento y pagué un euro aproximadamente. Y para rematar, mandé por correo certificado todo después de pagar casi cuatro euros de tasas administrativas.

  • Carta de aceptación de la Universidad de Chile, original. A mí me pasó que mandé mis documentos a principios de mayo mediante la Oficina de Relaciones Internacionales de mi universidad. El plazo estaba terminando, no había recibido noticias y contacté con la Universidad de Chile para preguntar si había llegado todo bien. Me dieron el disgusto del siglo, allí no había nada mío. Se me cayó el mundo a los pies, después de todo lo que había hecho y lo que me había esforzado: mis calificaciones, el tiempo de espera o los trámites ya realizados, ahora me decían que mi nombre no estaba en ningún papel de ese despacho. Para colmo, su respuesta la recibí un viernes por la tarde (Seis horas de diferencia entre Chile y España) y no pude hacer nada hasta el lunes por la mañana. Negocié, como nunca lo había hecho y con una sonrisa en la cara aunque tenía ganas de quemar esa oficina. Resultó que mi universidad española había enviado por error mi documentación a Polonia, país al que se irían algunos de mis compañeros. Sabía que discutiendo no conseguiría nada, intenté dar pena y que me ayudasen. Finalmente logré que se pusieran en contacto con Chile e hiciesen la excepción de aceptar mi documentación por correo electrónico, escaseada, a la espera de la original (llegó en noviembre). Un par de semanas más tarde, apareció el cartero con una carta trasatlántica y me sentí como Harry Potter cuando lo admitieron en Hogwarts. Ahora es una anécdota, pero sí, odié mucho el mundo en esos días cuando me encontraba en un limbo.

  • Carta de la universidad española indicando la aceptación en la Universidad de Chile y mi traslado, documentación original. Ir cuanto antes a la Oficina de Relaciones Internacionales de vuestra universidad.
  • Acreditación de solvencia económica: padres que te avalen con una nómina, becas, tus propios ingresos… En mi caso fue una beca del Banco Santander, otra de la universidad gracias a mi expediente académico y finalmente la del Ministerio de Educación del Gobierno de España.
  • Una foto tamaño carnet.
  • Formulario que puede ser enviado adjunto en un correo electrónico como fue mi caso. Me pareció curioso que tuviese que cubrir datos como mi estatura, el color de mis ojos o mi tono de piel.
  • Seguro médico privado. En mi caso es obligatorio porque me fui un año y será estudiante. La seguridad social española tan sólo cubre 90 días como turista y depende si se trata de un jubilado, un autónomo, un desempleado… Yo escogí Mapfre, pagué casi 650 euros. Una vez en Chile, me enteré de que la Seguridad Social española y la chilena tienen un convenio, por lo que tiré con mi dinero. Fallo de principiante.

Cuando logré toda esa documentación, en junio del 2014, la envié por una empresa de mensajería: Seur, al Consulado de Chile de Madrid. No permiten que sea por correo certificado y no quería perder una mañana de clases para entregarlo en mano y esperar mi turno. Me costó 22 euros.

La respuesta del Consulado de Chile de Madrid tardó casi un mes, citándome para julio, una semana antes de mi vuelo. La simple gestión de pegar un pedazo de cartulina, visado, en mi pasaporte conllevó a una mañana de espera.

Documentos útiles que puedes tramitar antes de tu partida: (opcional)

  • Poder judicial, se puede hacer en un notario para que la persona que elijas te represente en España mientras tú no estés. Se podría casar por ti, cobrar una herencia, ir a un juicio en tu nombre… Yo no lo considero imprescindible así que no lo hice, le dejé unas fotocopias de mi DNI firmadas a mi madre para que fuese a buscar mi correo certificado o ese tipo de cosas.
  • Partida de nacimiento. Me comentaron que suelen pedir este documento, prefiero conseguirlo antes de un viaje por si en algún momento lo necesito. No me gustaba la idea de pedirlo desde allá y hacer cosas extrañas para lograrlo. Fui al Registro Civil, me lo dieron en el instante y sin pagar nada ( ¡Sorprendente! ). Era una fotocopia compulsada parecida al Libro de Familia en la que constan tus típicos datos personales: padres, lugar y hora de nacimiento, dirección…
  • Carnet de conducir internacional. Es necesario pedir cita previa en la Jefatura de Tráfico, obviamente llevar el carné de conducir español y una fotografía pequeña. A pesar de ir con una hora concertada deberéis coger número (tres veces) en un expendedor como el de la charcutería. Primero pedí el formulario en las taquillas de información, después pagué las tasas (10 euros) y por último entregar todo en tramitación. Se hace en el momento y te entregan una cartilla escrita en varios idiomas con todos tus datos. Tiene una validez de un año y podrás conducir allá, hay un convenio establecido desde 1949. Se puede tramitar en Chile, pero mejor hacerlo todo ya desde España. El carné chileno en España también es válido, necesitas una serie de documentos y listo.
    • AVISO: El carné de conducir internacional sirve para alguien que vaya a Chile como turista, al conseguir la visa debe acatar las leyes establecidas y pedir el carné de conducir chileno. Yo he preferido sacar el carné internacional, aunque tengo visa, porque me parece mejor que ir sin nada y cada persona me ha contado una versión. Unos decían que valía, otros que con el español ya estaba, que depende del personal… No lo tenía claro, por lo que llevé el internacional en mano y miré cómo se convalida por el chileno, más papeles y paseos. Al final de mi estancia en Chile me devolvieron el español y yo entregué el chileno.
  • Dar de baja el teléfono móvil español. Era tontería seguir pagando si no lo iba a emplear, es conveniente si la permanencia ha terminado.

La clave en este tipo de situaciones yo creo que es la paciencia y preguntar todo hasta que quede claro. Mejor quedar de lerdo, a quien le tienen que repetir todo mil veces, a que a haya errores y supongan perder un año o cambiar tus planes futuros. La burocracia es simplemente asquerosa, pero se puede sobrevivir. Fue un mal trago, pero mi experiencia en Chile mereció la pena.