Hostelworld: una app útil en tus viajes

Las veces que no utilizo couchsurfing, recurro a hostelworld. Una app que busca hostels y permite hacer reservas sin costes a mayores. Continúa leyendo “Hostelworld: una app útil en tus viajes”

Viajé a Marruecos sola y sigo viva. Dos años después de una gran experiencia…

Hace dos años, realicé un emocionante viaje. Abrí mi mente y me libré de toda clase de prejuicio. Como regalo de mi veintiún cumpleaños, me dieron unos billetes para Rabat. Viajé sola a Marruecos y estoy entera, es más, quiero volver. No sabía mucho sobre el país, lo que había visto en la televisión y, evidentemente, todo era negativo. Sabía que ese discurso no me representaba, no era posible que un país fuese tan horrible y su gente tan despreciable. Hasta el momento, los únicos marroquíes con los que había hablado, eran mi vecinos. Teníamos más o menos la misma edad y estudiaron en mi instituto. Continúo insistiendo para que me concedan una entrevista, todavía no he tenido éxito. Continúa leyendo “Viajé a Marruecos sola y sigo viva. Dos años después de una gran experiencia…”

¿Por qué viajo como mochilera?

Es la pregunta que más me repiten, en mi entorno familiar, entre mis amigos o en las entrevistas que me han realizado gracias a este blog. No creo que haya una definición universal, cada persona puede entender que ser mochilera es una cosa u otra. Siendo todo válido. No pienso entrar en una absurda discusión cuando sé que este concepto es subjetivo.  Continúa leyendo “¿Por qué viajo como mochilera?”

5 cosas erróneas que pensaba antes de ir a Marruecos

Tenía esas ideas de forma inconscientemente. Me considero una persona abierta y que acepta otras formas de pensar, pero era inevitable desconfiar o pensar que podría ser peligroso porque no sabía qué me deparaba ese país. No hay mejor remedio que viajar y experimentar en primera persona que estaba equivocada y dejar de plantearme mal las cosas. Las opiniones son subjetivas, quizás me haya quedado con una imagen sesgada y tuve mucha suerte; no pretendo abrir polémicas, solo quiero dejar mi testimonio basado en mi experiencia.

  • 1. No llevé mi cámara réflex porque me dijeron que era peligroso.

Fue un comentario muy repetido por todos, independientemente si era amigo o familiar. La imagen que se da de Marruecos en España, desgraciadamente, es que te pueden robar a la vuelta de la esquina y más si eres mujer. No hay seguridad y llevar algo de valor es una provocación. Nada más lejos de la realidad. Todas las grades ciudades, con independencia del punto geográfico en el que se encuentren, tienen buenos y malos barrios. Hay que tener sentido común siempre. No hace falta lucir una réflex las 24 horas del día y gritar a los cuatro vientos que eres turista. Tampoco llegar al extremo de no llevarla, utilicé una cámara normal pequeña y no pude sacar fotografías de tanta calidad. La próxima vez pienso llevarla conmigo, es como otra extremidad de mi cuerpo, somos un pack. No tuve ningún susto en Marruecos, de hecho Marrakech tiene mucha presencia policial en las calles porque es muy turístico. Un tópico, nadie me advirtió con la misma intensidad que Madrid podría ser peligroso y cuando vivía allí quisieron robarme cerca de Sol. Continúa leyendo “5 cosas erróneas que pensaba antes de ir a Marruecos”

Países en los que he puesto mis pies…

Tres continentes: Europa, América del Sur y África.

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Fez, perderse por la Medina

Desde Marrakech fueron ocho horas en tren que creo recordar que me costó quince euros, mi asiento estaba en clase turista y sin enumerar. Me senté en un vagón con otros locales, a los cinco minutos estaba hablando con un señor utilizando mucho las manos porque sabía dos palabras en inglés y yo nada de francés. Me pareció simpático y sonreíamos cuando no comprendíamos qué quería decir el otro. En una de las paradas subió una chica joven, con un velo precioso a juego con unos vaqueros y una blusa del estilo Zara. Y la última incorporación fue otra mujer, con la piel más morena, y sus dos hijos pequeños que no hablaba nada de francés, solo árabe. Esta última mujer era la más simpática, no teníamos forma de hablar, pero no fue un impedimento para reírnos y comimos entre todos unas galletas caseras que había hecho ella. Nuestra traductora era la chica joven del velo bonito, sabía un poco de inglés y tenía un móvil con traductor. Una escena que define al viajero, mezclarse con autóctonos aunque no te enteres de nada y confiar en la hospitalidad. No es común que los extranjeros decidan viajar en transporte público y menos que interactúen con ellos.

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No importa que ella hablase sólo árabe y yo no entendiese nada. Un viaje en tren muy entretenido camino a Fez.

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