Siete pecados capitales

No, no hablaré de catequismo. Prefiero otros temas de conversación. Se cumplieron dos años de mi gran viaje como mochilera por Latinoamérica: Latinoamérica con una mochila. Y he decidido terminar el 2016 confesando mis ´´siete pecados capitales´´:

  • 1. No haberme rebelado antes. Querida Laura de hace dos años: deja de romperte la cabeza con tonterías. No te ahogues en un vaso de agua, respira hondo y si no te gusta algo: cámbialo. Me arrepiento de haberle dado tantas vueltas a mi viaje, dudaba porque temía por mi seguridad y no sabía ni por dónde empezar. Leí artículos en internet y no me convencían nada. Había los dos polos: las mujeres que viajan solas se empoderan y aprenden millones de cosas vs es una misión suicida. Perdí mucho tiempo por no ignorar a terceras personas y centrarme en qué quería hacer yo. 

 

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Viajo sola, no pido a gritos que me violen

He perdido la cuenta. No recuerdo la cantidad de veces que me han dicho que si salía a la ruta: ´´Laura, estás pidiendo que te violen´´. Sí, así de claro. Siempre nos dicen que los peligros están fuera de casa o lejos de tu zona de confort, imagino que es una mezcla entre: miedo a lo desconocido y vomitar los mensajes que vemos en la televisión, las escuelas o las lecciones que nos inculcaron nuestros padres. Todas recordaremos el clásico: ´´no aceptes caramelos de desconocidos´´. Sin embargo, pocos (ninguno) son los mecanismos reales que una niña tiene para defenderse de los abusos que ocurren de puertas para dentro.

Lo dicen las estadísticas, no yo. La mayoría de las violaciones, abuso me parece una palabra demasiado simpática para tratar este serio asunto, ocurren en el núcleo familiar o el círculo más cercano. Una de cada tres mujeres, ha sido violada. Y lo que me sorprende, con escándalo y absoluto asco, es esta cifra si la mayoría de las violaciones no son denunciadas. En España y cualquier sociedad, incluso los clanes más tradicionales, hay el puñetero tabú del incesto. Lo que nadie quiere nombrar, lo que no tiene nombre y lo más inhumano que se me puede ocurrir.  Continue reading “Viajo sola, no pido a gritos que me violen”

Verona y Lazise: lugares que sorprenden

Verona es la ciudad de Romeo y Julieta. Sin duda, uno de los lugares más bonitos que he visto de Italia. Por supuesto que es famosa, pero Roma le quita mucho protagonismo y muchos viajeros pasan por el país sin acercarse al norte. Nosotros, Maarten y yo, llegamos por la tarde. Fueron muchas horas de tren con una parada técnica en Bolonia. Teníamos que situarnos y pensar dónde dormir esa noche, la idea era no pagar. La estación no estaba cerca del centro, tendríamos que andar o bien coger un autobús urbano. En uno de los paneles con información turística, había un mapa de la zona. Cerca de Verona estaba el Lago de Garda. 

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Verona
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Lago de Garda, Lazise

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San Marino, imprescindible.

Otro nuevo día en el país de la bota. Después de dormir en la playa de Ancona, gracias a una joven italiana que nos llevó en coche y nos señaló el mejor lugar para acampar gratis, fuimos en tren hasta Rímini. Yo ya había visto la ciudad, en el mes de mayo, cuando fui a visitar a un amigo de la universidad que estaba de Erasmus en la Universidad de Bolonia. Pasé con él unos días antes de mi viaje a Europa del Este: dale al enlace si quieres saber más Europa del Este.

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Rímini, mayo del 2016

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Trabajar como aupair: sinónimo de precariedad. Mi opinión después de mi experiencia en Reino Unido e Italia.

Hace un año me embarqué en una gran aventura, quise conocer Europa a la vez que finalizaba mis estudios universitarios. Después de meditarlo, mucho, decidí trabajar como aupair en Londres y unos meses más tarde probé suerte en Italia. Puedes leer mis experiencias en: Au pair en Londres y Mi experiencia como aupair en Italia. Google me proporcionó toda la información que necesitaba, o eso creía. Leí diferentes blogs y todos hablaban de la gran oportunidad que suponía el mundo aupair. Me encandilaron con sus buenas palabras y me encantó la idea de practicar un idioma, de la forma más natural posible: metiéndome en otra cultura y tener que comunicarme en esa lengua las 24 horas del día. Lo admito, idealicé el concepto de aupair.

A los 21 años, se quieren hacer muchas cosas y nuestra falta de experiencia puede hacer que nos llevemos un buen batacazo. Sin embargo, creo que el único fracaso es no intentar algo que anhelas. En mi blog intento ser fiel a lo que pienso, contar mis experiencias tal cual fueron vividas. Desde luego, tal vez hable mi opinión sesgada fruto de una pésima suerte, pero jamás volvería a trabajar como aupair. No dudo del testimonio de otras personas, en su mayoría mujeres; pero a raíz de mi experiencia como aupair, sólo puedo concluir que viví en primera persona la precariedad que otras compatriotas sufren a diario en Europa. Continue reading “Trabajar como aupair: sinónimo de precariedad. Mi opinión después de mi experiencia en Reino Unido e Italia.”

Sulmona, Pescara y Ancona

En el tren yo me quedé dormida, Maarten me despertó cuando llegamos a Sulmona. Era ya por la noche, teníamos que encontrar rápido un lugar en el que echar la tienda de campaña. No queríamos pagar un camping, sabíamos que podíamos encontrar un descampado o algo así a las afueras del pueblo. No estábamos solos, nos teníamos el uno al otro, además de que las probabilidades de que nos pasase algo malo eran reducidas. No hay psicópatas por el mundo y con el sentido común se puede ir a cualquier lugar.

Caminamos un rato y llegamos a un pequeño río, al lado había un campo perfecto para acampar. Nos aseguramos de que no era propiedad privada, abrimos mi mochila y montamos la tienda en menos de cinco minutos. Es muy fácil de montar, está pensada para que hasta la persona más torpe del mundo sea capaz de hacerlo. Nadie nos dijo nada, desde la carretera no se nos veía y por la mañana recogimos nuestras cosas. No hicimos fuego ni dejamos basura, se trata de acampar y no de destrozar lugares. Continue reading “Sulmona, Pescara y Ancona”

Tivoli y Carsoli; empezaba la verdadera aventura por Italia

Como he adelantado en entradas anteriores, nos quedamos solos Maarten y yo en Roma. Andrea continuó su viaje, llegando a Barcelona a dedo para subirse al avión que la llevaría de vuelta para Argentina. Nosotros pensamos más o menos nuestro ruta, buscamos en google maps las posibilidades y en cinco minutos decidimos el camino a seguir. Dejamos el camping de Roma, montamos las mochilas (yo tardé más tiempo porque soy mucho más desordenada) y nos fuimos en metro a las afueras de la ciudad.

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En proceso de dejar el camping de Roma. Sí, siempre llevo golpes en las piernas.
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Centro de Tivoli

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El Vaticano

Creo que es el país más pequeño en el que he estado, es solo una plaza y los edificios de valor incalculable que la rodean. Ninguno de nosotros es católico, pero eso no le quita belleza ni valor a aquel lugar. Estábamos en medio de la ciudad de Roma, decidimos coger el metro y visitar El Vaticano. Andrea en unas horas se tenía que marchar.

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Roma

Lo primero que hicimos Andrea y yo al bajar del autobús, fue comprar un bocadillo enorme de lomo y queso. Fueron casi cinco horas desde Pisa y no teníamos comida, estuvimos muriendo en los asientos de atrás y riéndonos de auténticas estupideces. Pasar tiempo con esta mujer significaba que después te iba a doler la barriga de reír tanto. Estábamos emocionadas, siempre quisimos ver la ciudad y comprobar si el encanto que se veía en las películas era cierto o no.

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Un artista callejero, Roma.

Nos subimos en un tren e intentamos llegar a un camping que encontramos en internet. Costaba 12 euros la noche, por persona. Lo cierto es que la web era rara, no parecía el precio de las parcelas sino de una especie de bungalow más cutre. Fue un caos llegar, pero al final lo conseguimos. La gente se explicaba mal, hablaban un pésimo inglés o italiano muy rápido y con gestos. El tráfico era espantoso. En resumen, el primer contacto con Roma no fue maravilloso. Cuando llegamos, pagamos y yo fui directa a la ducha. Aquel camping tenía piscina, un bar enorme, baños decentes… después de dormir cuan indigente dos días, aquello me parecía lujo. Lo irónico fue que no dormimos en mi tienda de campaña, costaba más la parcela que el bungalow. Tuvimos acceso a electricidad, wifi y una cama. La habitación era para tres, al día siguiente llegó Maarten desde Bruselas. Continue reading “Roma”

5 cosas erróneas que pensaba antes de ir a Marruecos

Tenía esas ideas de forma inconscientemente. Me considero una persona abierta y que acepta otras formas de pensar, pero era inevitable desconfiar o pensar que podría ser peligroso porque no sabía qué me deparaba ese país. No hay mejor remedio que viajar y experimentar en primera persona que estaba equivocada y dejar de plantearme mal las cosas. Las opiniones son subjetivas, quizás me haya quedado con una imagen sesgada y tuve mucha suerte; no pretendo abrir polémicas, solo quiero dejar mi testimonio basado en mi experiencia.

  • 1. No llevé mi cámara réflex porque me dijeron que era peligroso.

Fue un comentario muy repetido por todos, independientemente si era amigo o familiar. La imagen que se da de Marruecos en España, desgraciadamente, es que te pueden robar a la vuelta de la esquina y más si eres mujer. No hay seguridad y llevar algo de valor es una provocación. Nada más lejos de la realidad. Todas las grades ciudades, con independencia del punto geográfico en el que se encuentren, tienen buenos y malos barrios. Hay que tener sentido común siempre. No hace falta lucir una réflex las 24 horas del día y gritar a los cuatro vientos que eres turista. Tampoco llegar al extremo de no llevarla, utilicé una cámara normal pequeña y no pude sacar fotografías de tanta calidad. La próxima vez pienso llevarla conmigo, es como otra extremidad de mi cuerpo, somos un pack. No tuve ningún susto en Marruecos, de hecho Marrakech tiene mucha presencia policial en las calles porque es muy turístico. Un tópico, nadie me advirtió con la misma intensidad que Madrid podría ser peligroso y cuando vivía allí quisieron robarme cerca de Sol. Continue reading “5 cosas erróneas que pensaba antes de ir a Marruecos”