Países en los que he puesto mis pies…

Tres continentes: Europa, América del Sur y África.

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Europa

Normalmente cometemos el error de meter todos los países europeos en el mismo saco, sin ser conscientes de las múltiples diferencias que existen entre ellos. Nada tiene que ver el Este de Europa con la zona del Mediterráneo, desde su historia a su gente. Ahí está lo interesante, la cercanía de estos territorios y al mismo tiempo la lejanía porque algunas veces mismo parecen antagónicos. … Continúa leyendo Europa

Transnistria, un viaje en el tiempo

En los últimos años he tenido la oportunidad de poner mis pies en nada más y nada menos que 16 países. Pero puedo asegurar que jamás me había planteado la posibilidad de viajar en el tiempo. Regresé a antes de la Caída del Muro de Berlín (1989), en el mes de mayo cuando pasé la frontera Moldavia-Transnistria y llegué a Tiraspol. Era como si el tiempo se hubiese detenido, los nombres de las calles honraban a líderes comunistas y los edificios del gobierno estaban presididos por bustos de Lenin. Definitivamente me encontraba en el único pedazo de la URSS que se conserva en Europa.

Transnistria es un destino obligatorio para los amantes de la historia y viajeros curiosos; rompe con los itinerarios de las rutas turísticas. No aparece como uno de los destinos a tener en cuenta cuando escribes en google: ´´qué ver en Europa´´. Era lo que me resultaba más atractivo, ser una de las pocas españolas que había tenido la idea de visitar Tiraspol. Continúa leyendo “Transnistria, un viaje en el tiempo”

Chisinau, la capital de Moldavia

Como era de esperar, tampoco sabía nada sobre Chisinau. Era la capital de Moldavia, aquel país que me estaba sorprendiendo con pequeños detalles y que había prejuzgado antes de poner mis pies ahí. Desde luego, aquel país tenía una larga agenda política y debía solucionar numerosos problemas sociales y económicos. Sin embargo, su gente me estaba mostrando una gran calidad humana. Tener poco no implica dar poco. Marina y su familia me lo había demostrado unas horas antes de subir a ese autobús con destino a Chisinau: .

Me esperaban dos horas de trayecto por carreteras llenas de baches y tramos incluso de tierra, lo cual no impidió que me echase una cabezada porque ciertamente estaba agotada. Ningún otro pasajero era turista, mucho menos español y menos todavía gallego. El conductor me sonreía y me señalaba edificios que iban apareciendo en la ruta y algunas montañas lejanas, imagino que me estaría haciendo de ´´guía turístico´´. Marina le había dicho que me avisase al llegar a la estación de Chisinau. Continúa leyendo “Chisinau, la capital de Moldavia”

Ungheni, conociendo una familia de Moldavia

Estaba de camino a Chisinau, junto a mi recién amigo Tudor: Mi llegada a Moldavia desde Brasov. No tenía forma de comunicarme con él, ni un solo idioma en común, pero al final conseguimos tener una conversación. Me ayudó con la mochila cuando llegó nuestro autobús. Estábamos a punto de subir y una rueda se rompió, tuvieron que cambiarla cuatro hombres que hablaban una lengua que no entendía, Tudor me aclaró que era ruso. Hasta ese momento no me había dado cuenta de la gran influencia de Rusia sobre Moldavia después de décadas en la Unión Soviética, me encantaba la idea de irme a un país donde nadie hablaría mi mismo idioma aunque después no me entendiesen. Hicimos una fila para pagar los billetes de autobús (70 lei) y que revisasen nuestros pasaportes. El conductor me hizo algunas preguntas, primero en ruso y después en rumano. Tudor respondió por mí, definitivamente él sería mi traductor.

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Marina, mi amiga moldava

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