No son cuatro piedras en el monte, es historia

Continúo narrando mi experiencia en el olvidado concello lugués de Xermade. Donde pasé casi dos semanas trabajando en un campo de trabajo sobre antropología y arqueología. El caso, cerca de la neveira (Lousada) hay una antigua choza de pastores. Vicente, el padre de Antonio del que ya he hablado, recuerda que de joven trabajó allí. Antonio, el anciano de 90 años que vestía camisa y tirantes, también la recordaba.

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Llegando a la choza de pastores (Lousada, Xermade)

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Vicente y Antonio, padre e hijo reconstruyendo la neveira

Antonio y Vicente, son padre e hijo. Este anciano ha sido una de las personas que más ha ayudado a la reconstrucción de la historia de la neveira. Nos contó lo que había escuchado sobre Vicenta, cuentos de lareira (enlace) y nos habló sobre su juventud, trabajó como minero en As Ponte de García Rodríguez. Era un hombre sabio, con mucho que contar.

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Miranda de Bilbao, Antonio de Almería, Aitor filólogo y director del campo, Antonio y Vicente

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88 años viviendo en Xermade

Cuando volví a hacer trabajos de antropología, me tocó entrevistar a otro matrimonio. Eran mayores que los vecinos de los que ya he hablado, tenían 88 años y también han pasado toda la vida en Xermade. Me contaron que tenían tres hijos, dos de ellos viviendo en diferentes lugares del Estado Español. Afortunadamente, una de sus hija reside en Lugo con su familia y son los que ayudan a este par de ancianos. Su casa era tradicional, de piedra y restaurada. A los pies del camino real. A dos pasos de la vivienda, hay un crucero con mucha historia: el femicidio de Vicenta.

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La dueña de la casa

La casa de Pérsida y Olegario

Conocimos a más vecinos de Xermade, todos igual de hospitalarios y amables. Olegario y Pérsida vivían a la entrada de la neveira, pasábamos todos los días por delante de su casa cuando subíamos al yacimiento. Siempre paraban el coche para saludarnos, con un cariño muy especial. Sabían que estábamos intentando desempolvar la historia de la comarca. Uno de los días de trabajo estaba lloviendo y no dudaron en invitarnos a tomar un café. Veinte personas ocupando una vieja cocina.  Continue reading “La casa de Pérsida y Olegario”