San Marino, imprescindible.

Otro nuevo día en el país de la bota. Después de dormir en la playa de Ancona, gracias a una joven italiana que nos llevó en coche y nos señaló el mejor lugar para acampar gratis, fuimos en tren hasta Rímini. Yo ya había visto la ciudad, en el mes de mayo, cuando fui a visitar a un amigo de la universidad que estaba de Erasmus en la Universidad de Bolonia. Pasé con él unos días antes de mi viaje a Europa del Este: dale al enlace si quieres saber más Europa del Este.

DSCN3118
Rímini, mayo del 2016

Continúa leyendo “San Marino, imprescindible.”

Todo lo que sé sobre viajes baratos. Trucos para ahorrar y viajar; si yo lo hago, cualquiera puede.

Me han hecho esta pregunta millones de veces en los últimos años. Algunos piensan que para viajar hay que tener una cuenta bancaria con cuatro cifras, pero están muy equivocados. Provengo de una familia humilde, obrera, de un pueblo de la provincia de Pontevedra. No nos caracteriza nadar entre millones, no nos falta nada ni tampoco nos sobra. La clave está en saber organizarse y tener claras las prioridades de cada uno. Para mí viajar es imprescindible y mi vicio declarado.

Todos los meses ahorro para poder viajar, montando una ruta de algunas semanas. Tampoco dispongo de todo el tiempo del mundo, hasta el momento he sido estudiante y he tenido trabajos temporales. No tengo cargas familiares, solo tengo que preocuparme por mi bienestar y tengo el privilegio de organizarme como me apetece. Normalmente viajo en verano: Latinoamérica con una mochila (gasté tanto como haber vivido en Chile: 400 euros al mes. Hoy me organizaría de otra manera y gastaría menos). Aunque también en otras épocas del año, como el pasado mes de mayo (total: 200 euros):

Continúa leyendo “Todo lo que sé sobre viajes baratos. Trucos para ahorrar y viajar; si yo lo hago, cualquiera puede.”

Sulmona, Pescara y Ancona

En el tren yo me quedé dormida, Maarten me despertó cuando llegamos a Sulmona. Era ya por la noche, teníamos que encontrar rápido un lugar en el que echar la tienda de campaña. No queríamos pagar un camping, sabíamos que podíamos encontrar un descampado o algo así a las afueras del pueblo. No estábamos solos, nos teníamos el uno al otro, además de que las probabilidades de que nos pasase algo malo eran reducidas. No hay psicópatas por el mundo y con el sentido común se puede ir a cualquier lugar.

Caminamos un rato y llegamos a un pequeño río, al lado había un campo perfecto para acampar. Nos aseguramos de que no era propiedad privada, abrimos mi mochila y montamos la tienda en menos de cinco minutos. Es muy fácil de montar, está pensada para que hasta la persona más torpe del mundo sea capaz de hacerlo. Nadie nos dijo nada, desde la carretera no se nos veía y por la mañana recogimos nuestras cosas. No hicimos fuego ni dejamos basura, se trata de acampar y no de destrozar lugares. Continúa leyendo “Sulmona, Pescara y Ancona”

Tivoli y Carsoli; empezaba la verdadera aventura por Italia

Como he adelantado en entradas anteriores, nos quedamos solos Maarten y yo en Roma. Andrea continuó su viaje, llegando a Barcelona a dedo para subirse al avión que la llevaría de vuelta para Argentina. Nosotros pensamos más o menos nuestro ruta, buscamos en google maps las posibilidades y en cinco minutos decidimos el camino a seguir. Dejamos el camping de Roma, montamos las mochilas (yo tardé más tiempo porque soy mucho más desordenada) y nos fuimos en metro a las afueras de la ciudad.

dsc_4157
En proceso de dejar el camping de Roma. Sí, siempre llevo golpes en las piernas.
dsc_4163
Centro de Tivoli

Continúa leyendo “Tivoli y Carsoli; empezaba la verdadera aventura por Italia”

El Vaticano

Creo que es el país más pequeño en el que he estado, es solo una plaza y los edificios de valor incalculable que la rodean. Ninguno de nosotros es católico, pero eso no le quita belleza ni valor a aquel lugar. Estábamos en medio de la ciudad de Roma, decidimos coger el metro y visitar El Vaticano. Andrea en unas horas se tenía que marchar.

dsc_4138dsc_4151

Continúa leyendo “El Vaticano”

Roma

Lo primero que hicimos Andrea y yo al bajar del autobús, fue comprar un bocadillo enorme de lomo y queso. Fueron casi cinco horas desde Pisa y no teníamos comida, estuvimos muriendo en los asientos de atrás y riéndonos de auténticas estupideces. Pasar tiempo con esta mujer significaba que después te iba a doler la barriga de reír tanto. Estábamos emocionadas, siempre quisimos ver la ciudad y comprobar si el encanto que se veía en las películas era cierto o no.

DSC_4047.JPG
Un artista callejero, Roma.

Nos subimos en un tren e intentamos llegar a un camping que encontramos en internet. Costaba 12 euros la noche, por persona. Lo cierto es que la web era rara, no parecía el precio de las parcelas sino de una especie de bungalow más cutre. Fue un caos llegar, pero al final lo conseguimos. La gente se explicaba mal, hablaban un pésimo inglés o italiano muy rápido y con gestos. El tráfico era espantoso. En resumen, el primer contacto con Roma no fue maravilloso. Cuando llegamos, pagamos y yo fui directa a la ducha. Aquel camping tenía piscina, un bar enorme, baños decentes… después de dormir cuan indigente dos días, aquello me parecía lujo. Lo irónico fue que no dormimos en mi tienda de campaña, costaba más la parcela que el bungalow. Tuvimos acceso a electricidad, wifi y una cama. La habitación era para tres, al día siguiente llegó Maarten desde Bruselas. Continúa leyendo “Roma”