Mujeres chilenas, otra vez, en lucha

Como pude comprobar en su día, en Chile no solo hay farmacéuticos rancios que se niegan a darte la píldora anticonceptiva Continúa leyendo “Mujeres chilenas, otra vez, en lucha”

¿Cómo chucha hablar chileno? Guía básica para sobrevivir

Yo fui la primera ingenua. Cuando firmé mi convenio de Erasmus Bilateral, no tenía ni idea de cómo habla un chileno. Continúa leyendo “¿Cómo chucha hablar chileno? Guía básica para sobrevivir”

Emigrar: ¿Se vive mejor en Chile o en España?

Pregunta subjetiva donde las haya. Continúa leyendo “Emigrar: ¿Se vive mejor en Chile o en España?”

Vivir en Chile? 10 clásicas preguntas

Desde que me fui de intercambio a Chile, muchas han sido las personas que me han preguntado cosas sobre mi experiencia. Tanto estudiantes que tenían en mente hacer un Erasmus, como jóvenes licenciados que veían un futuro negro en España. Por todos es sabido que cada día, en cualquier aeropuerto español, se exilian ingenieros, médicos, profesores o filólogos. Y también trabajadores, padres de familia, madres solteras… los perfiles son muy variados. Se van sin ningún tipo de seguridad, al más estilo gallego: con una mano delante y otra detrás. Galicia, eterna tierra de emigrantes y exilio. Estas personas prefieren arriesgarse e irse que quedar mano sobre mano en el sofá de su casa; no todos han tenido la suerte de conseguir un contrato de trabajo desde aquí. Tampoco parece una opción esforzarse, trabajar un montón de horas para recibir una miseria a cambio y unas condiciones laborables que parecen de otra época. Empleo en España es sinónimo de precariedad.

A nadie le van a regalar nada en otro país. Chile no es la gallina de los huevos de oro, sin embargo, merece la pena intentarlo. Aquí ya sabemos lo que nos espera: pura miseria, lo que nos depara Latinoamérica todavía es una incógnita. Como gallega, conozco de sobra el exilio: biznieta de exiliados en Buenos Aires, nieta de exiliados en Suiza, hermana de exiliado en Reino Unido… Y encima yo también estuve un año sin pisar mi propio país, una especie de entrenamiento previo a mi destierro porque sé, desgraciadamente, que aquí poco me van a ofrecer siendo socióloga y antropóloga.

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Los Andes desde el aire

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Mi llegada a Londres

El paso más difícil es aquel que te sitúa al otro lado de la puerta de tu casa

Una vez más mi localización ha cambiado, llevo unos días disfrutando de una ciudad multicultural como es Londres. Y vamos si cambia la cultura… Reino Unido es otro mundo. A pesar de que dicen que los inicios son difíciles, lo cual confirmo. A veces no está de nuestra parte la suerte, pero de nosotros depende cambiar el rumbo y afrontar los problemas. De la noche a la mañana necesito comunicarme todo el tiempo en inglés, he conocido a gente nueva y debo adaptarme a otra rutina. Pero podré con ello y esta será una gran experiencia. Me siento feliz siendo otro número en esa gran lista de españoles que viven en Inglaterra.

Países en los que he puesto mis pies

El 30 de septiembre fue el día que partí. Las maletas ya estaban cerradas y no había marcha atrás. No sabía lo que me iba a deparar Londres, pero estaba segura de que aprendería muchísimo. Todo un reto que pretendía afrontar con toda mi energía y empeño. Mi familia me llevó a la estación de trenes de Santiago de Compostela y de ahí me iría para Coruña. Tan solo eran 40 minutos de tren. Creo que mis padres están acostumbrados a que me vaya, pero saben que es positivo y que cada uno debe seguir su camino. La última cosa que hizo mi abuela fue darme un bocadillo de pechuga de pollo, como buena gallega temía que pasase hambre.
Una de mis amigas llegó unos minutos antes de que partiese el tren, salió corriendo de clase tan solo para darme un abrazo. Tengo buenos amigos, a pesar de los kilómetros sé que puedo contar con ellos. Mantuve la compostura, intentaba disimular que en el fundo estaba aterrada. Busqué mi asiento y a mi lado se sentó una chica con una camiseta que me gustó, de nada más y nada menos de Rosalía de Castro. Empujé mis maletas por la estación y tomé un autobús para el aeropuerto.

Me subí en un avión de Vueling, con muchos nervios, euforia y emoción. Elegí volar desde el aeropuerto de A Coruña, a pesar de lo que pensaba era la opción más barata. Jamás había estado en ese lugar, pero el servicio fue pésimo. Nunca máis. Para rematar confirmo que Vueling es una bazofia al igual que Iberia, pertenecen a los mismos dueños.

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