Fin de semana en Budapest con mínimo presupuesto

Nació de la unión de tres ciudades Óbuda, Buda y Pest a orillas del Danubio. Principal destino turístico en Europa. Es posible visitar Hungría con poco dinero.

Historia básica

El nacimiento de Budapest

Budapest nace a partir de tres ciudades a orillas del segundo río más importante de Europa después del Volga, el impresionante Danubio que atraviesa Alemania, Austria, Hungría y Rumanía durante 2.900 kilómetros. Todo empieza en Óbuda, dominada por los pueblos celtas hasta el siglo I a.C que es conquistada por los romanos. Uno de los principales reclamos eran sus aguas termales. Al mismo tiempo, nace Buda (parte alta de la ciudad e izquierda) y Pest (parte baja y derecha).

Budapest desde el Monte San Gerardo

La Plaza de los Héroes recuerda la expulsión de los romanos en 896 d.C. No es hasta el año 1000 que se empieza a hablar de Hungría, con Esteban I al mando y la Carta Magna de 1222. Después vino la invasión mongola, la proclamación de Buda como capital y símbolo de esplendor, la llegada de los turcos en el siglo XVI hasta el XVII y el dominio de los Habsburgo.

Unificación

Budapest también recibe el impacto de las revoluciones del siglo XIX. En 1848, los húngaros se sublevan contra los austriacos. Las ideas liberales empiezan a ser aceptadas entra la población. Diecinueve años después, en 1867, nace el Imperio Austrohúngaro. Buda, Obuda y Pest se unifican en Budapest y la ciudad cobra el aspecto que tiene hoy.

Basílica de San Esteban

Siglo XX

La I Guerra Mundial (1914-1918) cambia las reglas del juego. Desaparecen los imperios y Hungría reclama independencia. Además de los costes humanos y la destrucción de ciudades, los húngaros pierden gran parte de sus territorios. El país no se ha recuperado y llega la II Guerra Mundial (1939-1945). Budapest es bombardeado por los aliados hasta que en 1944 abandonó a las potencias del Eje. Una vez terminada la guerra, Hungría pasa a ser gobernada por la URSS e intenta recuperarse de las nefastas consecuencias del conflicto bélico.

Un hombre en el Gueto de Budapest

Revolución Húngara de 1956

En solo dieciocho días, el gobierno húngaro tuvo que tomar otro camino. Estudiantes de varias ciudades, tomando el ejemplo de las protestas de los trabajadores de Poznan, deciden salir a la calle con dieciséis medidas para cambiar la política del país. Tres años después de la muerte de Stalin, en muchos Estados se evidenció la necesidad de renovación en los puestos de poder y apostar por otra clase de estrategias. Rumanía o Hungría no fueron ajenas a esa oleada de cambios que no fue sofocada por el Pacto de Varsovia (1955), en el que la URSS reclamó Hungría como parte de su territorio pero reconoció su independencia a la hora de gestionar asuntos nacionales.

Budapest en 1956. La bandera sin escudo representa el rechazo hacia el bloque soviético. Una práctica que también se había en Timisoara, Rumanía.

Las marchas atravesaron Budapest y fueron apoyadas por numerosas personas más allá de los estudiantes universitarios. Cabe recordar que eran los tiempos de la Guerra Fría. La protesta pacífica dejó de serlo cuando la Policía de Seguridad del Estado (AVH) atacó al grupo desarmado. El resultado fue el asesinato de muchos manifestantes, detenciones sin pruebas y deportaciones a campos de trabajo por desobediencia civil. Algunos de los detenidos eran católicos que exigían cambiar las leyes de culto y otras reformas.

Queremos pan. Poznan, Polonia

Se estima que 200.000 húngaros tuvieron que pedir asilo político en el extranjero.

Revolución Húngara de 1956
Monumento soviético en medio de la ciudad

No se consiguieron los resultados esperados y la revolución fue frenada, pero el malestar de la opinión pública era evidente y sería el primer paso para lograr los cambios que tantas personas reclamaban. Las opiniones entre los marxistas estaban divididas y había muchas formas de interpretar la vida política. Hasta finales de los años ochenta, no se aceptó el debate sobre los acontecimientos de 1956 y mucho menos su estudio. En la actualidad, el 23 de octubre es fiesta nacional en honor a los que alzaron la voz en las calles.

La parte que no se cuenta, ¿qué pasa con las mujeres?

¿Cómo llegar a Budapest desde Rumanía?

Aproveché mi viaje a Timisoara (Rumanía) para visitar Hungría por primera vez. Me separaban 5 horas de autobús de una de las capitales europeas que más turistas acoge. Busqué los billetes de autobús en la clásica app goeuro, pero pagué directamente en la web de Flexbus para evitar una tasa innecesaria. Autobuses cómodos, puntuales y seguros. Billete de ida y de vuelta por 24 euros. Una frontera fácil para cualquier europeo, un par de minutos con tu pasaporte para leer tu nombre y si te pareces a la de la foto vas para dentro.

Estación de tren de Budapest, 1877

He leído en algunos foros comentarios de viajeras que hablan mal de Flexbus o estaban preocupadas porque viajarían solas. Tranquilas que el machismo espera en todas las esquinas, no he visto nada extraño en sus autobuses y he usado esta compañía en otras ocasiones (De Pisa a Roma por 9 euros). Buen precio y un servicio decente.

Hablando de Flexbus

Hostels en Budapest

Pasé el fin de semana en dos hostels, en ambos se pueden hacer reservas a través de hostelworld. Esta app funciona de la siguiente manera: se reserva una cama en un cuarto compartido o una habitación individual, pero solo pagas un pequeño porcentaje y el resto se entrega al llegar. Muchas veces se puede dejar la mochila antes de la hora de check-in y el desayuno podría estar incluido.

Grandio party hostel

Gandio Party Hotel, 7 euros por no dormir

El propio nombre lo dice, Grandio party hostel es para gente que busca juerga. Elegí este hostel porque era la opción más barata en Budapest para aquellos días, solo quedé una noche y pagué cerca de siete euros. La habitación era mixta y para 16 personas, aunque en realidad había 18 camas. La ubicación es perfecta porque estás en pleno centro y por la zona hay muchos bares y buen ambiente para hacer amigos. Ellos tienen su propio bar y proponen fiestas, luego su servicio de transporte es nefasto y te pasas la noche esperando. No han limpiado nunca, los colchones son estilo cuna y hay ruido toda la noche. En resumen, barato y en dos minutos tienes amigos extranjeros que no locales.

No aceptan tarjeta de crédito. Tuve que buscar un cajero automático para hacer el check-in. Tampoco hay recepción, llegas y preguntas en la barra del bar.

Información importante

Casa Nora

Casa Nora, 9 euros la noche

Un improvisado hostel en el centro de Budapest, se puede usar hostelworld para reservar una cama por 9 euros la noche en una habitación compartida con ocho personas. El desayuno no está incluido, pero hay cocina para preparar tus comidas y ahorrar. No tengo ninguna queja con respecto a la cama o las instalaciones en general, solo hay dos baños por lo que a veces toca esperar.

Es un poco complicado localizar el hostel aunque está en un lugar céntrico. El telefonillo funciona con un código que en ningún momento se envía vía email o sms, por lo que es mejor llamar al teléfono que aparece en hostelworld. Antes de las diez nadie contesta, incluso después ya que esperé con mi mochila hasta las doce de la mañana aunque el check-in comienza dos horas antes. Recomiendo Casa Nora por su precio y localización. Sin embargo, la limpieza no está reñida con lo económico y podrían esmerarse más.

El personal es educado pero siempre pasa lo mismo, cuando una mujer viaja sola parece que invita a los demás a hacer preguntas sobre los motivos de su soledad. Francamente, después de patear la ciudad no tenía ganas ni energía para un mitin sobre la independencia de las mujeres y mi total rechazo hacia su machismo y paternalismo. Viajo sola porque me da la gana.

Cuando viajar sola…

Tú te lo has buscado, ¿no?

Siempre será un buen momento para reivindicar nuestros derechos como mujeres libres. Debe ser una locura pretender ser respetadas incluso cuando viajamos solas. Si eres una mujer y un hombre te ataca, insulta o cuestiona será porque tú te lo has buscado, ¿no? Pues con sarcasmo narraré otra historia de machismo durante mi viaje a Budapest.

No me apetecía pagar las cervezas con precios turísticos. Hacía calor y preferí salir y comprar una birra en una tienda para beberla en la calle, en Budapest nadie dice nada por eso. Acompañé mi maravillosa dieta con un trozo de pizza por un euro. Estaba sola, sentada disfrutando de mi banquete y un chico empezó a hablar conmigo. Cuestionar qué tan normal es que un desconocido se acerque a una mujer porque sí es otro debate. Su inglés era pésimo y le pregunté si hablaba otros idiomas para comunicarnos mejor, resultó ser argentino. Y la nacionalidad dará igual porque lo que leerás a continuación no es nada original ni exclusivo de los argentinos.

Cualquier calle de Budapest

Me hizo ilusión hablar con él, que me contase anécdotas de su viaje por Europa y su vida en Mar del Plata. Mi alegría se terminó cuando tuve que repetir hasta en tres ocasiones que no quería nada con él, solo pretendía compartir unas cervezas y charlar un rato. Su reacción fue pensar que me estaba haciendo la interesante, en su cabeza no cabía la posibilidad de que una mujer tuviese las ideas claras, y siguió en su rol de conquistador. Empecé a sentirme incómoda, no estaba en Budapest para aguantar a un machista baboso, y dije que me iba. Me cortó el paso, insistiendo en que había aceptado tomar algo con él porque quería algo más.

Me cansé de dar explicaciones. No hablábamos el mismo idioma, el ”no me interesa enrollarme contigo, así que no insistas ni pretendas decidir por mí” parecía ir dirigido a la pared. Lo que hice a continuación no me parece digno de orgullo, de hecho me parece patético llegar a estos extremos, pero cuando estaba acorralada contra una pared y nadie venía en mi rescate. Penoso que una mujer tenga que esperar ser rescatada por un príncipe apuesto en lugar de vivir tranquila. Fui práctica, le di una patada en su punto débil. Dejémoslo ahí. A veces la paciencia tiene un límite.

Cuando las mujeres vamos al baño de una discoteca, no movemos el culo para que nos toquen. Cuando aceptamos tomar una cerveza en la casa de un hombre, no insinuamos que queremos sexo. Cuando viajamos solas, no queremos repetir mil veces que no estamos interesadas en un fulano.

Estoy convencida que dañar su orgullo masculino, demostrarle que sus técnicas de ligue rancias no tenían efecto, le dolió más que la patada. Ojalá la próxima vez acepte que NO ES NO y que no siempre tenemos que gritar estas palabras mágicas a pleno pulmón.

Mujer extranjera que bebía en la calle ha sido presuntamente violada

Titular del día siguiente. Traducción: una mujer que viajaba sola, cometió el error de salir por la noche y ha sido supuestamente violada. Algo falla, ¿no?

Fin de semana en Budapest, 6 recomendaciones

Es hora de situarnos en el Budapest de hoy. Una ciudad con gran encanto y el lugar más famoso de Hungría, hablaré de mi experiencia y con una opinión completamente personal.

1. Monte San Gerardo (Buda)

Un camino con escaleras te lleva hasta la cima. Un mirador desde el que disfrutar las vistas de la ciudad. Es muy fácil llegar y en menos de media ahora terminarás los escalones. La leyenda dice que en 1046 los húngaros paganos arrojaron al vacío al Obispo Gerardo. Seguro que pasaron otras cosas interesantes, los arqueólogos han encontrado piezas de las construcciones defensivas de los celtas.

Las verdaderas vistas desde el Monte San Gerardo, Budapest

La fortaleza con nombre Citadela fue construida en honor a la Revolución de 1848 y los cañones apuntan hacia Pest. Otra de las estatuas es la mujer que sostiene una rama, existen muchas teorías pero se cree que podría ser un homenaje a un vicegobernador que falleció en el frente, pero me gusta más pensar que simboliza la victoria sobre el fascismo.

Vistas desde San Gerardo, Budapest

Las vistas no fueron tan bonitas como esperaba. Solo se ve a gente sacándose selfies. No vi tranquilidad por ninguna parte, todos suben hasta el mirador o contratan un autobús turístico. Para mí es una visita prescindible.

Opinión personal sobre Monte de San Gerardo
Mujer sosteniendo la palma

2. Palacio Real o Castillo de Buda

El castillo de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco. Con las últimas reformas adquirió un estilo renacentista, su biblioteca y coro se han comparado con las del Vaticano. Asediado durante la Revolución de 1848 y lugar de coronación del rey Francisco José II en 1867. Para ser prácticamente destruido en la II Guerra Mundial al igual que los puentes de Budapest.

¿Recuerdas a Sissy (1837-1898)? Una tarde de domingo en casa de tu abuela viendo películas antiguas. Fue emperatriz de Austria y reina de Hungría, casada con Francisco José II.

Recuerdos de la abuela

3. Puente de la libertad

Octubre de 1896 y el emperador de Austria y rey apostólico de Hungría Francisco José II inaugura el Puente de la libertad. La obra termina con un clavo de plata el grabado FJ. A finales de la II Guerra Mundial sufrió daños y llegó a presenciar la Revolución de 1956, sin embargo desapareció el clavo de plata y se sustituyó por uno de aluminio que también desaparece.

4. Parlamento

El Parlamento desde otra perspectiva

Es el edificio más grande de Hungría y el segundo parlamento en Europa si hablamos de tamaño después del de Bucarest. Construido entre 1885 y 1904, para ser inaugurado en 1896 y celebrar el milenio del aniversario de la conquista de la patria y lucir 242 estatuas de estilo neogótico. Se puede ver la corona más antigua de Europa, la Santa Corona de Hungría.

Parlamento de Budapest

Hasta hace unos años no se había instalado el aire acondicionado. En días de calor, los funcionarios colocaban piezas de hielo en los conductos del aire.

5. Barrio judío (Pest)

Sinagoga de Budapest

Calles torcidas, tiendas con libros de segunda mano, cafeterías en casas en ruinas… El antiguo Getto de Budapest tiene muchos rincones para conocer. Podría perderme toda la tarde en los locales de antigüedades y libros al peso. Aquí está la sinagoga más grande de Europa y el monumento de rechazo al Holocausto.

Las que sobrevivieron a los campos de exterminio
Testimonio de las mujeres que sobrevivieron al terror

A orillas del Danubio se simbolizó la represión de los judíos durante la II Guerra Mundial. Una fila con pares de zapatos recuerda a los que fueron asesinados y arrojados al río. Otros fueron deportados a campos de exterminio.

Judíos en Budapest

6. Cementerio Kerepesi

De cementerios va la cosa…

A dos kilómetros del centro histórico se encuentra el cementerio más grande de toda Hungría. La visita es gratuita y se pueden dar largos paseos por los jardines. Todas las lápidas están personalizadas, si la difunta era pintora su familia lo dejó claro. No se respira tristeza o melancolía. Incluso hay un monumento a los héroes soviéticos caídos durante la II Guerra Mundial, en el que la representación de la mujer vuelve a ser una especie de soporte del hombre y se olvidan de su rol activo.


Sí, estuve en Budapest y no fui al Balneario St. Gellért

Balneario St. Gellért. Fotografía de Un Gallego en la Luna

Para mí un balneario implica tranquilidad, relajarme después de un día caminando por Budapest y volver a sentir mi espalda. Sabía que el balneario St. Gellért no conseguiría tal cosa. Por veinte euros la entrada, haría lo mismo que otros muchos turistas. Budapest es la ciudad del agua, seguro que hay opciones mejores.


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