Mujeres más importantes de Andalucía (S.XIX-XX)

La historia del sur de España también está escrita por mujeres. En este artículo vamos a recuperar su memoria y presentarte las feministas y mujeres que construyeron Andalucía. ¿Estás preparada para leer la otra parte de la historia?

Mujeres en la historia de Andalucía

Mujeres andaluzas de la Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz

¿Recuerdas aquello de igualdad, libertad y fraternidad? Con la Revolución Francesa (1789) se cambió el rumbo de Europa mientras al otro lado del océano nacía EE. UU. Los burgueses y clases medias querían derechos y abandonar las viejas formas de hacer política.

Escribir Constituciones, ascender y descender en la escala social, votar las leyes… ¡bienvenidos al liberalismo! Y las mujeres, aunque muchos libros de texto lo hayan ignorado, también existían en esta época y luchaban por ser dueñas de sus vidas.

El siglo XIX llegó con este panorama. Pluralidad de realidades sociales que buscaban sus propias soluciones para mejorar. Ya eran ciudadanos. Sin embargo, no todos corrían la misma suerte. Las mujeres tendrían que reivindicar por ellas mismas sus derechos. Y eso hicieron.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) contada por mujeres

A Napoleón no le gustaban demasiado las ideas liberales. Según él, Francia debía ser Imperio y España entraba en sus planes. Así que mientras los hombres españoles y franceses guerreaban, las mujeres pensaban en conseguir derechos sociales y políticos.

Al contrario que las francesas, las españolas no pidieron el derecho a las armas, aunque algunas sí dieron un paso al frente en la Guerra de la Independencia para defender sus ciudades de las tropas de Napoleón.

Agustina de Aragón se enfrentó a los franceses en 1808. No fue la única: Manuela Sancho, Clara del Rey y otras anónimas.

Otras mujeres que existían en el siglo XIX

Hay muchas formas de colaborar y luchar contra la guerra.

  • Mujeres de toda España atendieron a los heridos como en la Compañía de Santa Bárbara en Girona.
  • Susana Claretona y Francisca de la Puerta, Martina de Ibaibarriaga… fueron guerrilleras.
  • Pero a María “La Tinajera” le iba el espionaje.
  • Y las damas de la alta sociedad donaban joyas y dinero para financiar el ejército español. Se hacían llamar las madres simbólicas de los soldados.

¿No te suenan tus nombres? Algunos parecen empeñados en invisibilizar cualquier presencia femenina de los relatos históricos o, simplemente, pasamos a ser la esposa o hija de alguien importante. Con las mujeres de la Andalucía del siglo XIX ocurrió lo mismo, pero estamos aquí para recordarlas.

Mujeres de Andalucía críticas con La Pepa (1812)

La Constitución de Cádiz (1812) marcó el inicio del liberalismo en España. Entraron en vigor leyes que reconocían los derechos y libertades de una parte de la población. Era el inicio de las democracias que conocemos hoy.

Como deberíamos saber a estas alturas, nadie regala nada. Algunas andaluzas criticaron las Cortes de Cádiz y exigieron igualdad real y libertad de expresión. Y qué mejor uso de la palabra que a través de un periódico, ¿no te parece?

Carmen Silva era portuguesa de nacimiento y andaluza de adopción. En 1811 dirigía El Robespierre Español, donde se criticaba la falta de libertades políticas reales.

A Carmen Silva y otras mujeres no les gustaba, por ejemplo, que fuesen excluidas de las instituciones públicas. No podían asistir como público ni ser testigos de la labor de los tribunos. Desde luego, las andaluzas no iban a dejarlo estar.


¿Qué hacían las mujeres de finales del siglo XIX?

Las nuevas ideas políticas se entendían de muchas maneras. Algunas mujeres participaban en las Nuevas Juntas Patrióticas de Señoras (Madrid) o forjaban el espíritu nacional como buenas madres como las allegadas a la reina Isabel II, por ejemplo la Condesa de Espoz y Mina.

Estas mujeres defendían el derecho a la educación, igual que las húngaras del siglo XIX, para poder enseñarle a sus hijos el valor de la patria y los valores liberales. La Sección de Damas del Instituto Español se constituye en 1839, presidido por la Condesa de Espoz y Mina, y apoya las escuelas para niñas.


¡Las mujeres a la escuela!

Las mujeres son capaces de juntar palabras y publicar obras de éxito. Pero a lo largo de la historia muchas tuvieron que usar un alias. Cecilia Bolh de Faber firmaba como Fernán Caballero. Otras tuvieron que ver cómo sus maridos recibían felicitaciones por un libro que no habían escrito.

Y en el siglo XIX, las andaluzas defendían sus ideales sobre el papel. María Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis, tras el nacimiento del Partido Democrático (1849), ampliaron sus horizontes políticos escribiendo en periódicos de Cádiz entre 1856 y 1866. Ellas creían un humanismo cristiano y no entendían que la nueva política marginase a la mitad de la población: las mujeres.

Era la época de la gallega Concepción Arenal, quien se atrevió a tratar a la mujer como un sujeto propio. Dueña de su destino. En La mujer del porvenir habla de una vida más allá del matrimonio y en la que no hace falta renunciar a nuestra libertad. Y todo empezaba en por la educación universal.

Las obras de Concepción Arenal y su lucha por los derechos de las mujeres.

Asociaciones de mujeres por el acceso a la educación

La Revolución de 1868 y la breve Constitución del año siguiente trajeron novedades. Era necesaria la renovación de la mujer española y Faustina Sáez de Melgar fundó el Ateneo de Señoras en diciembre de 1868. Ahí las mujeres de clase media podían defender el derecho a la enseñanza y el empleo digno.

Le siguió la Asociación para la Enseñanza de la Mujer de 1871, que estaba formada por maestras que terminarían en la Asociación de Libre Enseñanza tan famosa durante la II República Española.

A finales del S. XIX se inaugura el Colegio Moderno de Málaga, una escuela racional y laica en la que había mujeres en sus aulas.

Las escuelas laicas de Andalucía.

Algunas de las voces a favor de abrir las escuelas a las mujeres fueron la ya citada Concepción Arenal y la también gallega Emilia Pardo Bazán, aunque esta segunda mostró su apoyo al sufragismo al final de su vida.

No podríamos dejar de mencionar a las primeras universitarias de España y los Congresos Pedagógicos de 1882-1892 en los que Adela Requelme defendió las Escuelas Normales de Maestras.

¿Qué eran las logias de mujeres?

Las logias eran grupos selectos de mujeres con grandes conocimientos. A mediados del siglo XIX se reunían y defendían el acceso de las mujeres a la universidad.

Escucha este interesante podcast sobre Mujeres Masonas y logias.

¿Qué son las logias de mujeres?

Por citar solo algunos nombres de andaluzas que formaban parte de una logia: Rosario de Acuña, Amalia Domingo Soler o las hermanas Ana y Amalia Carvia de Cádiz que pertenecían a las Hijas de la Regeneración (1895).

Además de las mujeres liberales y con alto poder adquisitivo, que por supuesto también querían tener derechos, hay otras compañeras que tenían el objetivo principal pero distinta ruta. ¿No has echado de menos a las mujeres obreras y más humildes?


Mujeres del Movimiento Obrero en Andalucía

La prensa republicana en Andalucía cumplía una labor fundamental. Seguramente creas que las direcciones estaban ocupadas solo por hombres, pero te equivocas. Narcisa Paz y Molins lideraba el periódico granadino La voz de la República.

Las cigarreras de Sevilla exigieron salas de lactancia y un sistema turnos a mediados del S. XIX. No iban a esperar a que los derechos viniesen solos.

La lucha obrera de las cigarreras de Sevilla.

El reconocido Pérez Galdós narró en Episodios Nacionales las protestas que llevaron a cabo las mujeres de finales del siglo XIX.

Líderes del Movimiento Obrero

Cuando estudiamos Historia en el instituto nos quedó claro que el fundador del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) fue Pablo Iglesias. Pero no hay más nombres y, evidentemente, mujeres que lucharon por los derechos de los trabajadores.

La canaria residente en Cádiz Guillermina Rojas y Orgis (Tenerife, 1849) compartió tribuna con Pablo Iglesias, Alselmo Lorenzo o José Mesa en los Campos Elíseos apoyando la Internacional.

Y había otras organizaciones de mujeres de izquierdas que defendían los ideales del socialismo, el trostkismo, el anarquismo…

  • La Unión de Librepensamiento de Huelva (1897-1906).
  • La Sociedad Pogresiva Femenina de Málaga (1900-1907) que reivindicará el sufragio universal en la década de 1920.
  • Movimiento Democrático de la Mujer, Asociación Democrática de la Mujer, Frente de Liberación de la Mujer y la Liga Comunista Revolucionaria fueron las organizaciones de las feministas trostkistas.

Hasta el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) no sería común ver mujeres andaluzas liderando el PSOE, UGT y CNT.

¿Cuánto dieron un paso al frente las andaluzas de izquierdas?

4 mujeres imprescindibles para contar la historia de Andalucía

Resulta imposible, por no decir absurdo, intentar narrar la historia reciente de Andalucía sin mencionar mujeres de esta tierra. Con formación y otras sin apellido, pero todas construyeron el sur de España que conocemos actualmente.

Seguro que algunas no te suenan, no te preocupes porque ahora no se te olvidarán sus nombres. Sus vidas fueron tan intensas que no puedo comprender por qué las he descubierto ahora y no cuando era adolescente y buscaba referentes en los libros de texto.

1. Carmen de Burgos: la primera corresponsal de guerra de España

Carmen de Burgos nació en Almería en 1867 y fue activista por los derechos de las mujeres, la primera periodista, también escritora y corresponsal de guerra.

Entre todas las aventuras interesantes a lo largo de su vida, perteneció a la Generación del 98 aunque conozcamos mejor la obra de otros compañeros masculinos.

No puedes hablar de la historia de Andalucía sin hablar de Carmen de Burgos.

No siempre firmó sus obras con su nombre, como ocurría con otras autoras, entre los seudónimos más originales encontramos: «Gabriel Luna», «Perico el de los Palotes», «Raquel», «Honorine» o «Marianela».

Trabajó en decenas de periódicos durante su trayectoria personal y viajó por Francia e Italia, entre otros destinos. En Portugal, Camen de Burgos (1867-1932) conoció las luchas de las mujeres lusas y colaboró tejiendo redes con los feminismos del Caribe como en República Dominicana.

2. Victoria Kent, de la abogacía a las Cortes

Victoria Kent llegó a este mundo en la Málaga de 1891. Seguro que su nombre te suena un poco, ¿verdad? Fue la primera mujer en colegiarse en el Colegio de Abogados de Madrid en 1925.

Jamás una mujer había ocupado un sillón de un tribunal militar hasta que llegó Victoria Kent. Afiliada al Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) y miembro de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas que defendían, entre otros derechos, el sufragio femenino.

En 1931 se convirtió en diputada. Y ahora viene la peor parte de su historia política, mientras Campoamor y Margarita Nelken defendían en el Congreso de los Diputados el voto femenino, Victoria Kent votó en contra.

Victoria Kent a la izquierda y Clara Campoamor a la derecha.

Creía que entregar el el voto a las mujeres pondría en peligro a la República. Infantilizó a mitad de la población española, afirmando que cederían ante la moral de la Iglesia. Nos falló a todas, pero finalmente en 1933 las mujeres pudieron votar.

Kent terminó sus días al otro lado del océano. Murió en 1987 en Nueva York, después de exiliarse en París y México para evitar el fusilamiento. Terminó sus días con su pareja por más de tres décadas, la estadounidense Louise Crane.

3. Soledad Arenales, la profesora que no podía ejercer

Soledad Arenales no es tan reconocida, pero su labor en la educación de las niñas de Andalucía fue fundamental. Nació en Córdoba en 1850 y creía en la formación académica de as mujeres, motivo por el que le abrieron varios expedientes y denuncias que la apartaron de la docencia.

Además de defender la educación para todas, Soledad Arenales escribía en prensa.

Sin embargo, impartió clases en la escuela pública para niñas entre 1877 y 1909, a la vez que publicaba sus artículos en Las Dominicales del Libre Pensamiento y La Conciencia Libre.

4. María La Libertaria, líder anarquista de Cádiz

María Silva Cruz (1917-1936) tuvo una vida muy corta pero intensa. Y no murió a los 21 años por una enfermedad, sino que fue fusilada por los franquistas. Les incomodaba demasiado que una anarquista pensase por sí misma.

María Silva Cruz, La Libertaria en las calles de Casas Viejas, Cádiz.

¿Te suena el desastre de Casas Viejas de 1933? La Libertaria nació en este pueblo de Cádiz y logró sobrevivir, aunque tres años más tarde fue arrestada y ya sabéis cómo terminó la historia de María.


Trabajos feminizados e invisibles

A menudo nos hemos olvidado de los trabajos de las mujeres aunque fuesen imprescindibles para nuestras sociedades. Las andaluzas destacaban en sectores como:

  • Las mayoría de las personas que trabajaban en las fábricas de conservas de Santa Cristina (Huelva) eran mujeres. Sus salarios eran más bajos y realizaban tareas como destripar el pescado, una labor que algunos hombres rechazaban.
  • Los puestos de verduras y frutas de Andalucía han sido tradicionalmente atendidos por mujeres.
  • Para Almería, el esparto fue un protagonista de su economía. En 1797 ya había 184 mujeres y niños trabajando este material. Unos años después, en 1803, pasaron a ser 800.
  • Otros trabajos más modernos como las verdaderas chicas del cable, permitía que las mujeres se ocupasen de la casa al mismo tiempo que atendían las llamadas de la centralita.

Represión franquista contra las mujeres de Andalucía

Andalucía es una de las regiones españolas con más fosas comunes. Agujeros en la tierra en los que se intentó tapar la vergüenza del asesinato de cientos de mujeres por el mero hecho de pensar diferente o ser parientes de un militante socialista, anarquista o alguien que se llevaba mal con el vecino.

Se estima que en la provincia de Sevilla se fusilaron 727 mujeres durante la Guerra Civil y en los primeros años de la dictadura. Doce de ellas estaban embarazadas, lo que algunos autores han llamado la represión oculta.

Vamos a citar algunos de sus nombres para que no se borren de la historia, porque más allá de las 13 rosas, hay muchas mujeres que debemos recordar:

  • Isabel Atienza tenía 72 años y era la madre de Saturnino Barreto. Hecho que le costó la vida. Fue fusilada junto a otras mujeres.
  • Carmen Díaz, una viuda con 5 hijos a su cargo y hermana de José. También asesinada.

Isabel y Carmen estaban emparentadas con líderes del PCE de Sevilla y lo pagaron con la vida. Por no decir el miserable trato que recibían los huérfanos en los orfanatos y casas de acogida. En el libro Maestros de la República se recogen testimonios de los hijos de los rojos y el profundo odio que intentaban impartirles. Como si esos niños fuesen el resultado de un profundo pecado.

Las mujeres rapadas

Además de fusilar a las mujeres, había otras formas de tortura e incluso más dolorosas: el rechazo social. Los vecinos de siempre giraban la espalda cuando veían una mujer rapada. Los soldados franquistas les cortaban el pelo para marcarlas como animales.

Los paseos con aceite de recino, las palizas en las cárceles, violaciones colectivas… y todas las barbaridades que te puedas imaginar.

¿Cómo podemos estudiar la verdadera historia?

En las clases del instituto podíamos leer entre poco y nada sobre las mujeres torturadas en la guerra o las militantes que lucharon contra la dictadura. Y tampoco le seguimos la pista a las feministas exiliadas que lucharon por nuestros derechos a pesar de la distancia.

Tenía 16 años (2010) la primera vez que censuraron un artículo mío. Realicé un trabajo sobre la Guerra Civil en mi pueblo y situé a las mujeres en el centro. Nunca publicaron el artículo en la página web del instituto. Un país que no habla de su pasado está condenado a repetirlo y no lo dije yo.

En 2010 tampoco se podía hablar en el instituto de la represión franquista contra las mujeres.
La protagonista de esta foto también fue una mujer con la cabeza rapada. Mi abuela me contó su historia. Rosina vivía en el pueblo y no era más que una adolescente cuando empezó la Guerra Civil. Se decía que su padre era de CC. OO. A Rosina y su hermana le paparon la cabeza como aviso. Al final, tuvieron que exiliarse en Venezuela para poder sobrevivir. Jamás perdió el contacto con Pura, la tía de mi abuela, a la que ayudó siempre que pudo y de la que recibía cartas mensuales. Como otras mujeres rapadas, nunca volvió a España. Fotografía de 1950 en Venezuela.

Te dejo varios recursos para conocer la historia incluyendo a las mujeres de Andalucía:

  • Consulta las revistas especializadas Ayer, Pasado y Memoria o Historia del Presente.
  • La Universidad de Cádiz cuenta con el prestigio nacional en sus estudios del liberalismo en clave de género.
  • Carmen Romo ha escrito sobre el Franquismo tardío y las mujeres de la época. Con un método que ha sido duramente desprestigiado por los historiadores: el relato oral. Carmen se sentó con las personas que vivieron el fin de la dictadura y prestó atención a sus palabras.
  • Matilde Eirca y Encarna Barranquero se atrevieron a publicar artículos sobre las cárceles franquistas para mujeres.
  • Anyes Segura escribió Democracia Incompleta, donde acentúa que las mujeres fueron invisibilizadas en la Transición española. ¿Dónde estaban las feministas de las mesas de negociación entre 1977 y 1983?
  • Lucía Prieto investigó la estructura de la Sección Femenina y los roles femeninos. Sangre Fucsia hizo un interesante podcast sobre Revistas femeninas en el que también hablan de las mujeres de Franco. ¡Muy interesante!

El campo andaluz y las mujeres

Sarah Whatmore afirmó en los años 90 que el movimiento feminista había olvidado a las mujeres del campo por supra arrogancia: el urbanocentrismo y la vida alrededor de ciudades que no son para la gente.

Tenía razón, ¿cómo hemos estado tan ciegas? Las mujeres del campo andaluz llevan siglos luchando por sus derechos, alcanzar las mismas libertades que sus compañeros hombres y que las propias feministas reconozcan su valía. Si no incluimos a todas, ¡vamos mal!

  • En 1979 las mujeres de la Secretaría de la Mujer de CC. OO. del Campo se echó a la calle. El Estado aprobó políticas públicas para ayudar a los pequeños agricultores olvidando por completo a las mujeres y ellas no iban a aceptarlo. ¡Dijeron no a la discriminación salarial!
  • Ese mismo año se celebró en Puente Genil (Córdoba) la primera Comisión de Organización de la Federación del Campo de Andalucía centrado en las trabajadoras agrícolas.

Y esto no era más que el principio. Durante el S. XIX, se expulsó a las mujeres de las formaciones técnicas y, por lo tanto, de las nuevas profesiones. El campo fue la salvación de muchas mujeres, pero no contarían con el apoyo de todos. Además de labrar la tierra (normalmente propiedad de otra persona), se ocuparían de la casa, los niños, personas dependientes…

El CIS realizó una encuesta en 1984 a mujeres mayores de edad que habían dado a luz recientemente. El 50% de las encuestadas vivían en el rural, trabajaban fuera de casa y estuvieron menos de una semana en reposo tras el parto. En la ciudad el porcentaje bajaba hasta el 24%. Traer un hijo al mundo no era motivo suficiente para parar los trabajos del campo.

¿Cuánta baja de maternidad tenían las mujeres del campo anadaluz?

¿Cuántas andaluzas emigraron a la ciudad?

Cuando pensamos en la emigración es muy probable que nos venga a la mente una fotografía en masculino. Primero va el padre a la ciudad, luego la esposa y finalmente los hijos. No obstante, en las zonas rurales de Andalucía eran las mujeres las que iban a servir a la capital.

En 1930, los núcleos de menos de 5.000 habitantes sufrieron directamente la emigración. Los hombres de Aragón, Asturias, Cantabria, Galicia, Castilla y León, Navarra y Castilla La Mancha cultivaban sus pequeñas propiedades. En estas regiones el éxodo rural fue masculino.

Las duras condiciones del campo en Andalucía y Extremadura, donde las mujeres eran jornaleras y no tenían propiedades, hicieron que las generaciones más jóvenes emigrasen a las grandes ciudades. Muchachas que iban a servir a Levante o Cataluña.


Las masivas manifestaciones del 8 de marzo no surgieron por casualidad. Debemos conocer la historia de las mujeres de Andalucía para entender el presente.

Manifestaciones del 8M en Andalucía.

Se lo debemos a todas las feministas que, desde diferentes posturas, lucharon por conseguir los derechos que hoy disfrutamos. En Sen Enderezo, ¡no nos hemos olvidado de vosotras!

Con sinceridad, ¿cuántos nombres conocías? No te preocupes, yo también he aprendido mucho cuando buscaba la información para este artículo. En junio seguiremos hablando de España y feminismo. ¿Te gustaría algún sitio en particular?

Autor: Laura O. Sánchez

(Comarca do Deza, 1994) Socióloga, feminista e inmigrante en Rumanía que aporrea el teclado de Sen Enderezo desde junio del 2014. Nací una tarde de julio soñando con viajar sola por el mundo. La escritura vino más tarde, en 2º de la ESO, cuando Pilar me dejó mi primer libro feminista y creé mi cuarto propio. Ahí empecé a darle a las teclas. Soy una mujer simple: me gusta el café negro sin azúcar, hablar con retranca gallega a 3.600 km y viajar con una perra.

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