Mi tiempo como au pair en Italia y Reino Unido

Es fácil conseguir un trabajo como au pair. Existen muchos portales en internet donde una familia busca candidatas, yo utilicé Au pair world. Hablo en femenino, porque como en todas las labores domésticas y de cuidados la presencia de mujeres es mayor. De hecho, muchas familias ponen como condición que seas mujer. Más información sobre los requisitos para ser au pair en: ¿Qué es ser au pair?

Por supuesto, este artículo expresa mi opinión personal. En otras ocasiones ha hablado del mundo au pair: mis experiencias au pair en Londres e Italia, pero vuelvo a tratar el tema porque muchas me han enviado correos con dudas.

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Roma, Italia

1. En Europa no hay una ley que regule el trabajo au pair

Así de simple. Es un trabajo que no se reconoce como tal. Trabajar toda la semana, no es un voluntariado. En Europa, aunque hay países como Reino Unido con tradición de mujeres au pair, no hay un marco común legal que marque cuáles son los salarios, el tipo de contrato, la jornada laboral…

Por lo tanto, es probar suerte. Si eres afortunada, te tocará una familia justa que te respete y no se aproveche de tu juventud. Dirá desde el primer día cuáles son tus deberes, cómo hablar con sus hijos, dónde está la escuela si los tienes que recoger… Es decir, confiar en la buena voluntad de unos extraños sin garantías legales.

No hay un sindicato de mujeres au pair. No está claro cómo cotizas, en la mayoría de los casos no se firma un contrato de trabajo y te dan el dinero en la mano. No siempre son las mismas tareas: depende del número de menores a tu cargo y algunos quieren una asistenta prácticamente gratis.

Debido a este vacío legal hay gente que no entiende que una au pair es una hermana mayor que enseña un idioma, juega con los niños de la casa, se ocupa de pequeñas tareas del hogar que afectan a los pequeños (no planchar la ropa de cinco miembros de la familia, para eso trabajamos de asistentas)… Si te embarcas en esta aventura, deja claro qué estás dispuesta a hacer y qué no. Hay que ser claras, sinceras y marcar las líneas rojas.

En España, ante una situación laboral terrible que se ceba con las chicas jóvenes, muchas han emigrado y aceptaron un trabajo como au pair. Normalmente, su perfil es universitario, con idiomas y formación más que suficiente para realizar otro tipo de trabajos. No tengo ningún problema con ganarme la vida limpiando escaleras, pero que me paguen lo que corresponde. No podemos estar agradecidas cuando nos están explotando.

En Estados Unidos hay regulación de este empleo. Necesitas pedir el visado y exigen que recurras a una agencia au pair. Por supuesto, tu salario seguirá siendo bajo y dependerá de qué tipo de familia encuentres. No debe ser agradable vivir en un pueblo de Texas con una familia que solo te tiene en su casa porque le sales muy barata.

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Cadem Town, Londres.

2. Salarios bajos: serás la superwoman

Como ya comentaba, si pensamos en el dinero que tenemos que invertir y el que ganamos, la verdad es que no compensa trabajar como au pair. Cuando trabajé en Londres, ganaba 100 libras a la semana. Primero cuidé tres niños y después un bebé de un año. Trabajaba las 24 horas del día. Si uno de los niños no podía dormir, me tenía que levantar y ocuparme de él. Si no le daba la gana de ir a casa después del colegio, tenía que llevarlo al parque. Si tiraba el bol de los cereales, tocaba limpiar todo bien y darle otra vez el desayuno. Era una madre por 100 libras a la semana, disponible siempre, sin seguro de responsabilidad… Es un insulto trabajar en Reino Unido en esas condiciones. No tengo que decir cuánto cuesta un billete de metro en Londres.

En Italia, cuidé una niña de cinco años en Aosta. Básicamente querían una asistenta a coste cero. Tenía que limpiar la casa de arriba a abajo y dejarla como una patena. Ganaba 50 euros a la semana, una miseria. Otra vez, mi jornada laboral era siete días a la semana y siempre en activo. Llevaba la niña al colegio, sacaba a pasear al perro, hacía la comida, jugaba con la pequeña (no servía dejarla delante del televisor), íbamos al parque, le daba la merienda a ella y sus amigas… No me compensa ser madre por 50 euros a la semana.

Como no hay contrato, porque no hay leyes que te obliguen, pues el salario se pacta y hay que confiar en la palabra del otro. En Londres me pagaron rigurosamente, pero en Italia me robaron 30 euros de mi salario la última semana. Como no tenía ningún método legal de reclamar mi sueldo y no es mi estilo insultar, dejé claro que me parecía un abuso y que debería darles vergüenza. Recogí mis cosas al día siguiente y salí por la puerta con bastante más educación que ellos.

Es básico que digas que no aceptarás el trabajo si no te pagan por semana. No tendrás un duro en ese país, la comida y la vivienda las tienes cubiertas pero tienes una vida: cómo vas a comprar un helado si te da la gana, cómo viajas en autobús si no tienes un euro, cómo te tomas un café…

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Londres, Reino Unido

3. El timo de las agencias au pair en Europa

Otra vez más, repito que no hay leyes sobre el trabajo au pair. Me da igual que en la agencia de au pair solo trabajen personas maravillosas. Sin una ley que regule los contratos de trabajo, no sirve de nada.

Además, pensemos solo un minuto en lo absurdo que es contratar una agencia para buscar un empleo. Pretendes lograr un trabajo de au pair para ganar dinero, no para perderlo. La agencia se compromete a buscar una familia acorde con tu perfil, si tienes algún problema poco pueden hacer y tampoco reclamar tus derechos porque ante la ley: no existen. Súmale a la comisión de la agencia, los vuelos y traslado hasta la casa. Las primeras semanas de trabajo serán para cubrir esos gastos. Lo comido por lo servido: 6 trucos para ahorrar y viajar más.

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Edimburgo, Escocia

4. Aceptar las normas de una casa de desconocidos

Cuando llevas años fuera de la casa de tus padres, es complicado volver a aceptar normas rígidas como a los quince años. Más incómodo si no tienes un lugar para ti, no es tan raro que envíen a la au pair al sofá o una habitación que no está acondicionada. Mereces un lugar en condiciones donde puedas descansar, pasar el poco tiempo libre que tienes o hablar por Skype con quien quieras.

No se puede aceptar el cuarto de las escobas. Si ves eso, coge la puerta y vete a un hostel (Hostelworld: una app útil en tus viajes) mientras encuentras algo. Puedo asegurar que estar en la habitación de las cajas, te hace sentir como una fracasada. Todos esperan que vuelvas de la emigración con aventuras, historias maravillosas y mucho dinero; decir que has sido Cenicienta en Londres no mola.

La familia tiene que hacerse cargo del transporte cuando vas a hacer cosas con sus hijos: ir al colegio, llevarlo a actividades, visitar a unos amigos suyos… También tienen que darte un teléfono. Ahí se te pasará la felicidad de tener 3G en el extranjero, prepárate para ser acosada por whatsapp. Puedo comprender que es difícil para una madre entregar sus hijos a una joven extranjera, pero eso no le da derecho a llamar toda la tarde y pretender que saques mil fotos y las envíes. Por ese dinero, no lo acepto.

Ellos pagan tu comida. No puedes elegir el menú, si son gente simpática te darán a elegir entre varias opciones o respetarán que seas vegetariana, odies la cebolla o detestes la comida rápida. La primera semana todos muy cordiales, veamos la segunda si no empiezas a escuchar discrepancias o comentarios sobre tus hábitos alimenticios. Y si no eres una buena cocinera, perderás muchos puntos. Ocuparte de las cenas para toda la familia, no es tu obligación como au pair. Una cosa es dialogar y adaptarte, otra que permitas que se aprovechen de ti. Debes pactarlo en la entrevista, para que nadie pierda su tiempo después: ¿Cómo hacer una buena entrevista de trabajo?

No podía terminar este apartado sin hablas de las amistades de la familia. Es su casa, pueden invitar a quien le dé la gana. Tú no puedes disponer de tu trozo de hogar como te parezca. Si quieres dormir y ellos montan una fiesta, te aguantas. Si las compañeras de la clase de la hija quieren dormir en tu cama, poco puedes decir. Si tu cuidas un niño y vives en su casa, él no entiende cuándo termina tu jornada laboral.

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Pisa, Italia

5. No aprenderás el idioma con la familia, necesitarás una academia

Vas a otro país a trabajar. No puedes bajar el avión sin ser capaz de decir dos frases juntas. Tienes menores a tu cargo, una gran responsabilidad que debes asumir sin ningún respaldo legal. Si te llaman del colegio para decir que la niña está enferma, no puedes ir a recogerla y no preguntarle qué le pasa y explicárselo al médico. Ninguna familia acepta a una au pair que no se entera de nada, aunque sean comprensivos al principio, si pasa algún problema ya verás cómo se lo toman.

Dirán que aunque no sepas mucho inglés, puedes aprenderlo allí. No vas a un curso de inglés intensivo durante tus vacaciones de verano, vas a trabajar. Rara vez aceptarán pagar una academia de idiomas, esa es tu responsabilidad. Nadie repite cuatro veces lo mismo después de trabajar diez horas en una oficina, tus padres de acogida no tienen paciencia infinita. El niño que está bajo tu cargo no sabe expresarse con claridad en otro idioma que no sea el suyo. No pasa nada si en vez de pelota entiendes caballo porque es un juego, pero si habla de algo grave a ver cómo te enteras. Seamos realistas, no es lógico que trabajes de au pair partiendo de cero con el idioma: 6 trucos para aprender inglés.

De verdad, no cometas el error de ir a una pequeña ciudad o un pueblo. Asegúrate de que hay más mujeres au pair. Es fundamental relacionarse con más personas, chicas en tu misma situación y aprender cosas interesantes de otros países. Puede ser clave para tener una buena experiencia y practicar el idioma. En las ciudades hay grupos de couchsurfing que quedan para conocer gente, hablar y pasarlo bien. Si te vas al medio de la montaña, todo se complica.

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Aosta, Italia

De todo se aprende, incluso de los errores. No volvería a ser au pair porque es precariedad feminizada disfrazada de una oportunidad en el extranjero. Detesto que maquillen las cosas y me engañen. También es cierto que me permitió conocer mejor Londres, una ciudad en la que siempre encuentras algo nuevo, y pisar el norte de Italia. Ahorré y viajé. Escribí este artículo para que la mujer que lo lea, valore todos los aspectos y tome su propia decisión con información en primera persona. En internet es fácil hablar de lo bueno y lo perfecto, cuando siempre hay peros.

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