¿Desde cuándo se depilan las mujeres y llevan pelo largo?

Hubo un tiempo en el que los hombres lucían con orgullo largas melenas. Hasta que un decreto dijo que tenían que cortarse el pelo. Mientras las mujeres de clase alta compraban elaborados tocados y las sirvientas no tenían agua para lavarse la cabeza. Y más reciente es el papel que juega el pelo en la identidad de las mujeres migrantes. En Sen Enderezo queremos contarte cómo cambiaron los peinados a través de la historia y por qué. ¡Aquí hay mucho que cortar!

¿Cómo cambiaron los peinados a través de la historia?

¿Por qué empezaron a cortarse el pelo los hombres?

Antes de la Edad Media, resultaba común ver hombres con pelo largo. De hecho, se trataba de una tradición muy arraigada. Hasta que una nueva lectura de los textos sagrados llegó a la conclusión de que aquello era una blasfemia.

  • Para diferenciar las personas según estamentos en la Europa medieval, había que prestar atención a varios elementos: el cabello, el vestuario, las joyas o el color de la piel.
  • Evitando las confusiones, entre los años 800 y 1450, se promovieron leyes que explicaban cómo separar los estamentos de la escala social. Sobra decir que en la Edad Media no se podía ascender en la escala social, el nacimiento marcaba el destino. 
  • Solo la vida del sacerdocio podía mejorar las condiciones de vida de los hombres más humildes. Más tarde, los gremios y los pequeños empresarios reclamaron su lugar en el mundo. 

En esta estática sociedad, ¿por qué comenzaron a prestar atención a las melenas? Basándose en un pasaje de la Biblia, en concreto San Pablo hablándole a los Corintios (11:14), la gloria de las mujeres reside en sus largos cabellos. Por lo tanto, solo las mujeres adineradas podrían salir a la calle con melena. 

Ya en la Edad Media, ser rubia era un ideal de belleza.
  • Los hombres medievales, siempre que fuesen de estamentos acomodados, lucieron barbas y bigotes en vez de melenas. 
  • Y no todos los estilos eran válidos en los reinos cristianos, el bigote equivocado podría relacionarse con la religión judía o musulmana, El código de vestimenta era tan rígido como el de conducta.
  • La moral terminó de cambiar las reglas sobre los peinados masculinos. En Inglaterra se criticó de forma muy dura la melena en los hombres. Significaba ser un trabajador sin tiempo ni medios para preocuparse por su higiene. Cualquiera que quisiera desmarcarse, tendría que cortarse el pelo. De lo contrario, cometía un pecado de vanidad. ¿Por qué perder tiempo de rezo en cepillar el cabello?
  • El pelo largo se catalogó como una característica propia de las mujeres. Los hombres con melena podían ser acusados de herejes.

En la Inglaterra del siglo XII, se legisla una ley que marca cómo deben llevar el pelo los varones de bajo estatus social de la ciudad y el campo. No solo por la ropa se ve que no son aristócratas, basta con prestar atención a sus cabezas. Ellos jamás llevarían el cabello corto y aseado como los hombres de la Corte. 

En la Europa gótica, una mujer era bella cuando tenía una frente bombé. Es decir, si apartaba totalmente el cabello de la cara dejando una amplia frente a la vista. En cambio, los hombres religiosos se rapaban la cabeza dejando una corona. El cuadro de la derecha es: Jean Fouquet, Agnès Sorel como la Virgen (1420–1450), Musée Royal des Beaux-Arts. Courtesy of the Musée des Beaux-Arts.

Por supuesto, en las santas escrituras se hace referencia a hombres con pelo largo. Sansón guardaba toda su fuerza en la cabellera. Y la literatura misógina aprovechó la ocasión para dejar una moraleja que continúa siendo popular: una mujer le cortó el pelo y perdió su poder. Además de la pérdida física, dejó atrás su apetito sexual y las influencias políticas. Esta leyenda relaciona la melena masculina como un punto débil.

En la Corte, los hombres no podían asistir si tenían el pelo largo. Pensaban que la cabeza del rey tenía que encajar a la perfección con la corona, de forma que Dios pudiera iluminarle. Las reinas, con sus elaborados tocados, colocaban la tiara pero sin los mismos derechos que su consorte. Hasta los detalles más pequeños cuentan.

El Corbacho narra cómo la calvicie tiene propiedades muy negativas sobre los varones. Una maldición casi propia de las brujas de España

¿Cómo llevaban el pelo los campesinos y aprendices?

  • Las personas con menos capital tenían que acatar duras reglas de conducta. Empezando por la apariencia. Los campesinos y aprendices de los talleres del Londres del siglo XV debían raparse
  • Los mercenarios que surcaban los mares en busca de fortunas, como los que se encontraron con María Pita en A Coruña, tenían que llevar el cabello a la altura de las orejas. Un requisito mínimo para ser contratados. 
  • A menudo hemos visto en las películas de época que en la Corte todas las mujeres lucían largas melenas. En realidad, la servidumbre llevaba el pelo corto o se cubría la cabeza con paños. Por su condición social, no era apropiado mostrar su cabeza al descubierto.
  • Las mujeres religiosas y las monjas cubren su cabello con un hábito en señal de modestia. Así la orden muestra que no considera importantes las banalidades de la vida cotidiana. Más reciente son las pautas de la Modest Fashion que arrasa en las culturas musulmanas.
Solo las mujeres de los estamentos más altos podían darse el lujo de lucir melena.

Por si todavía había dudas sobre la longitud del cabello masculina, un decreto de Bavaria (S. XIII) despejó todas las dudas. En la ley se escribió de forma clara que los hombres debían cortarse el pelo por encima de las orejas. 

Los cortes de pelo a tazón, muy comunes en los niños, se hicieron populares durante las Cruzadas. Los soldados del siglo XII defendieron los principios de la Iglesia con este peinado.

¿Cuándo empezaron a depilarse las mujeres?

Las mujeres se han depilado las piernas desde hace siglos. Sin embargo, no todas. Y en la Edad Media no se podía elegir. El pelo oscuro y el vello púbico eran un símbolo de los estamentos más bajos de la sociedad. Los romances y las rimas de la época se encargaron de difundir la idea de que el cuerpo peludo no es higiénico.

  • Las damas de la Corte tenían rizos de color dorado y cejas arqueadas.
  • Figuras de la mitología fueron representadas con estas cualidades, por ejemplo Elena de Troya
  • Los rayos del sol caían sobre las cabelleras rubias. Una señal divina de su superioridad sobre otras mujeres.

¿Por qué el vello púbico se consideraba poco higiénico?

Pensar que los genitales femeninos con pelo implican suciedad, se remonta en el tiempo. El propio Platón describió el útero como un animal sediento al que hay que darle agua con regularidad. De no mantener los niveles de humedad adecuados, la mujer se seca y no puede concebir. 

Otro punto importante de su teoría fue afirmar que el útero se movía por todo el cuerpo, llegando a la cabeza y otros órganos vitales. Eran otros tiempos, por supuesto, pero no queríamos dejar escapar la ocasión. A partir de este razonamiento, nace la ginecología y los cuidados relacionados con la vulva y otros allegados. 

UNED Humanidades es un poscast que cuenta las mejores historias. Te recomiendo el episodio en el que explicaron el origen de la ginecología y por qué el vello púbico resulta tan “peligroso”.

La menstruación continúa siendo un misterio para las mujeres del mundo. Desde luego, yo sigo preguntándome muchas cosas todos los meses. Y estos interrogantes sin responder no son una casualidad. La sangre menstrual en contacto con el vello púbico ya daba pánico en la Edad Media, cuando se transmitían las siguientes historias:

  • La Pastourelle (1320-1333) era una mujer rústica con vello púbico. El poema francés cuenta que la muchacha espantaba a los hombres mostrando sus genitales. Ellos quedaban tan asustados que salían corriendo.
  • Juan Ruiz escribió el Libro del Buen Amor (1343) y aprovechó la oportunidad para describir las manos peludas de la campesina Alda. 
  • Y los versos de Luigi Pulci (1432-1484) dejaron para la posteridad su idea de las mujeres humildes. Tenían pelo por todo el cuerpo, incluso alrededor de la boca.

He dejado la mejor leyenda para el final. El ejemplo más claro de por qué se creía que el vello púbico era peligroso.

¿Por qué la mujer de la Porta Tosa de Milán está sin depilar?

Nos vamos a la Porta Tosa de Milán (1185). Allí vemos una mujer enseñando con orgullo la vulva peluda, pero ¿a qué se debe tanto descaro? Las leyendas que circulaban por el Mediterráneo advertían del peligro que corrían los hombres que estaban en contacto con esta clase de mujeres. 

Al intentar mantener relaciones sexuales, el miembro viril quedaba atrapado y terminaba por cortarse. Una metáfora que prohibía el trato con mujeres del pueblo llano.

La mujer de Porta Tosa de Milán mostrando sus partes más íntimas.
  • El folklore cuenta con varios ejemplos de mujeres pobres que, ante las amenazas de los hombres pudientes, mostraban los genitales sin depilar. Tal era el miedo a la castración que escapaban corriendo.
  • En la Porta Tosa quedó el recuerdo de las muchachas que consiguieron distraer al guardia con esta táctica. El hombre quedó tan confuso y atemorizado que no tuvo otra opción y abrió las puertas de la ciudad amurallada.

En la Antigua Roma, las prostitutas se teñían el pelo de rojo para diferenciarse del resto. Te lo contamos en nuestro artículo sobre Pepa a Loba.


Los peinados de las señoras antes de la Revolución Francesa

Rose Bertin (1747-1918) fue la modista y sombrerera más famosa de toda Francia. Vistió a las ricas damas de la Corte y llegó a ser amiga íntima de María Antonieta. Conquistó a las clientas gracias al trabajo duro y las dotes para diseñar atrevidos trajes, tanto que fue la primera en crear un vestido para una embarazada.

  • Bertin nació en una familia sin demasiados recursos. Siendo todavía una niña, perdió a su padre y pasaron apuros económicos. 
  • Estrenó su vida laboral como hilandera mientras aprendía corte y confección en un taller.
  • Ella no iba a conformarse con la tranquila vida de su pueblo y se mudó a París. Y empezó de la misma manera que otras grandes, desde abajo. Trabajando como aprendiz, conoció a las damas y las amantes de los hombres más influyentes de Francia. Hoy le llamaríamos networking, ya que con el tiempo se convirtieron en sus clientas.
  • Las primeras mujeres que se dejaron aconsejar por la joven Rose fueron la Princesa de Forlí y la Princesa Mª Teresa de Saboya.
Rose Bertin fue la modista de la nobleza francesa y la mujer que diseñaba los mejores pelucas.

La lista de pedidos era tan larga que pudo abrir un taller, una lujosa tienda y contratar a otras mujeres de la comarca. El éxito no le abandonó porque tenía excelentes contactos en la Corte, no paraban de recomendarla en las reuniones de la alta sociedad. Trataba directamente con los proveedores y siempre ofrecía novedades.

Durante varias décadas, se fue gestando la Revolución Francesa. La quiebra del Antiguo Régimen no ocurrió de la noche a la mañana. Tampoco, desde luego, afectó solo a la política. La moda reclamaba un respiro, librarse de las pesadas telas y mostrar nuevas siluetas. Y para esta tarea, Rose Bertin era la mejor.

  • Los vestidos firmados por ella eran elegantes al mismo tiempo que ligeros.
  • Le gustaba inspirarse en la vestimenta de las mujeres trabajadoras, para después crear diseños cómodos y exclusivos. Aptos solo para las damas de la nobleza.
  • Siguiendo las convenciones sociales, las faldas llevaban crinolina, aunque Bertin utilizaba menos metros de tela.

Los tocados y pelucas de María Antonieta

La fama de Rose Bertin voló por Francia y las aristocracias europeas. Ya diseñaba para María Antonieta en 1772. Su taller de más de 30 empleadas trabajaban a destajo para entregar en fecha los pedidos de la reina. Teniendo en cuenta que se veían dos veces a la semana, sabemos que muchos vestidos y pelucas de la aristócrata salieron del talento de Bertin.

  • Trajes de fiesta, ceremonias formales, mudas de diario… En la Corte llamaban a Rosa “La Ministra de la Moda”.
  • La Polonesa es un tipo de vestido más ligero que se popularizó a la víspera de la Revolución Francesa. 
  • Las señoras que viajaban a Francia, no quedaban indiferentes a esta ropa y acudieron a los talleres de la modista. Bertin vistió a mujeres de Italia, España, Turquía, Suecia o Reino Unido.

Con todos estos cambios, los complementos eran la clave para un look perfecto. Rose estaba enamorada de los sombreros y usó todas sus dotes.

Para sostener tales creaciones, las damas tenían que peinarse al estilo pouf.

De esta manera, los adornos se mantenían en el cabello. Algunas incluso llevaban sobre sus cabezas los navíos que atracaron en América.

Las damas de la alta sociedad francesa llevaban barcos en la cabeza.

Un peinado pouf alcanzaba los 90 cm y se construía en base a gasas, lana, postizos, aceites y alambres. En la cultura japonesa, durante siglos, las geishas seguían un método parecido para mantener sus perfectos recogidos.

Fue en esta época cuando nacieron las revistas para mujeres dedicadas exclusivamente a la moda. Rose encabezó muchos titulares, quizá uno de los más sorprendentes es el que anuncia sus muñecas en miniatura. Los vestidos estaban hechos a mano y por orden de la reina.

¿Qué pasó con Rose Bertin después de la Revolución Francesa (1789)?

La llegada de la Libertad, Igualdad y Fraternidad significó la ruina para la modista Rose Bertin. Gran parte de sus clientas, al igual que ella misma, se exiliaron. Terminaron los pedidos y su salario veinte veces mayor que el de una mujer de clase baja. Por no mencionar la pérdida de los encargos de María Antonieta y toda la Corte.

Rose Bertin ayudó en la huida de Mª Antonieta, aunque fracasó. Entre los baúles que llevaba, metió veinte de sus vestidos hechos a medida. Tras la decapitación, se mostró en contra de los principios de la revolución y colaboró con la nobleza exiliada.

Sin embargo, hablamos de una mujer con recursos. Ante la sospecha de las represalias por su relación con las nobles, quemó los libros de contabilidad y canceló los pagos pendientes. La reina jamás abonó el dinero por todos los servicios prestados. Hecho esto, buscó clientas en el extranjero.

Los últimos años de su vida los pasó en Reino Unido, hasta que la caída de Robespierre hizo posible su vuelta a la capital parisina. Los ingresos de la tienda eran menores que los de épocas anteriores, pero siguió diseñando y abonando sobornos para que le dejasen continuar con su trabajo. 


La década de 1920 o cuando las mujeres se cortaron la coleta

Muerte a los corsés. Nada de quedarse en casa con la pata quebrada. La lucha por el sufragio y otros derechos básicos. Las mujeres europeas de la década de 1920 tuvieron varios frentes abiertos y, lejos de caer en la romantización, ganaron importantes batallas.

Cortarse el pelo a la altura de las orejas no fue una casualidad. Aquello era una declaración de intenciones. Un grito de liberación. Menos tiempo dedicado al cuidado del cabello y más actividades fuera del hogar. Lo hemos visto en el cine y las series históricas, mi ejemplo favorito es Downton Abbey.

  • Maggie Smith, la mítica abuela de Downton Abbey, se volvía loca con tantos inventos. La electricidad, el teléfono, una nieta liada con el chófer y la otra con un atrevido peinado bob. 
  • La primera en cortarse la coleta fue Sybil. Además, en todos los sentidos. Estudió enfermería, se enamoró de un irlandés de clase baja y tras casarse apareció en casa de sus padres con media melena.
  • Edith crece en cada temporada. La hermana mediana tiene una enfermiza relación con la primogénita, ¡esta rivalidad no se la perdono a los guionistas! Pasa de ser una mujer que contempla la pared a una reputada editora. Llega a tomar café con Virginia Woolf. Así que ese cambio de vida se vio reflejado en los peinados que lucía en Londres.
  • Y por último tenemos a Mary. De pesca maridos* a mujer poderosa dispuesta a administrar sus propiedades. ¡Todas recordamos su atrevido corte de pelo con flequillo! Made in Spain, por la misma época, tenemos a Victoria Márquez de La Señora.
  • En la serie, siempre comparan la vida castiza de Inglaterra y los aires de modernidad que llegaban desde América. La abuela británica vive en el pasado mientras la americana mira hacia el futuro. Solo hay que fijarse en la ropa y el pelo de ambas mujeres.
  • En Downton Abbey hay un regimiento de criados. Anna se convierte en la leal doncella de Lady Mary. Entre otras tareas, se encargaba de que la señora fuese a la última moda en cuanto a su pelo y vestimenta. Spoiler: los guionistas se pasan siete pueblos con las desgracias que le pasan.
Dos mundos en una misma fotografía. El corte bob de Lady Mary y las arraigadas tradiciones británicas.

Las cholas de Bolivia defienden sus largas trenzas en la lucha libre o en las calles de La Paz. Lee el artículo de senenderezo.com para saber más sobre tejidos, peinados y feminismo.


5 libros sobre mujeres, identidad y pelos

Desirée Bela-Lobedde lleva décadas viviendo en España, a pesar de no haber nacido en mi país. Dejó Guinea Ecuatorial y emigró en busca de un trabajo digno. En el libro Ser mujer negra en España, cuenta su historia como migrante. Recomiendo su blog desireebela.com porque resulta casi terapéutico. El activismo de Desirée parte de la reconciliación de las mujeres con su afro.

Si buscas profundizar más sobre el pelo y la identidad de las mujeres, compra Rapunzel’s Daughters: What Women’s Hair Tells Us About Women’s Lives. Es un ensayo basado en las entrevistas a decenas de personas de todo el mundo en las que responden qué relación tienen con su cabello. ¡Tampoco el azar eligió que Rapunzel sea una princesa de Disney!

Chimamanda Ngozi Adichie lanzó al mercado el libro Americanah en 2013. En él narra las peripecias de una mujer que vive a caballo entre Estados Unidos y Nigeria. Pasando las páginas puedes ver el constante conflicto interno entre sus raíces y el país de emigración. No podría elegir mejores palabras, ya que las los interrogantes parten de la relación que tiene con su afro. ¿Hasta qué punto el pelo marca el futuro de una persona?

Memorias de una Geisha es una ficción que engancha desde la primera línea. Sería complicado ignorar las anécdotas de Sayuri, una anciana japonesa que explica cómo vivió en el Japón de entreguerras. La geisha se viste de los pies a la cabeza y cumple con su rol desde que se levanta hasta que se acuesta. Cubrirse la cara de blanco y hacerse moños son los elementos más importantes del ritual.

Cuando era niña y estaba en el colegio, le cortaron las dos trenzas de un tajazo. Esta travesura le marcó para siempre. Pasó a llevar “el pelo como un chico”. Rohina Hoffman es fotógrafa en Los Ángeles, aunque nació en la India, y se atrevió a hablar con decenas de mujeres sobre identidad y cabello. Además, no eligió un momento cualquiera. Hoffman publicó su obra Rohina Hoffman: Hair Stories en pleno auge del movimiento feminista #metoo.


Al analizar cómo cambiaron los peinados a lo largo de la historia, queda en evidencia su influencia sobre la identidad de las mujeres. El pelo es nuestra primera carta de presentación y marca nuestra vida diaria. En algunas partes del mundo, rapar a una mujer sigue siendo una señal de “pérdida del honor” como para los vikingos. Otras culturas prefiere ocultar el cabello femenino en hijabs y algunos religiosos creen que cortarse la melena es un acto de vanidad.

En Sen Enderezo hemos hecho un simple repaso por la historia del pelo y qué pintan las mujeres en todo esto. En cuanto a ti, ¿qué relación tienes con tu cabello?

Bibliografía sobre cómo los peinados cambiaron a lo largo de la historia

Moda Historias

Aquí hablamos de la historia de la modo desde la perspectiva de género. Visibilizando cómo influyen las prendas de vestir, nuestra piel social, en el día a día. La industria textil está escrita con nombre de mujer y aquí queremos dejar constancia de su huella.

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